Editorial
El presidente Donald Trump, en su retórica propagandística y con el propósito de generar miedo o terror, además de demostrar su poder imperial, ha anunciado, en varias ocasiones, que aniquilará o destruirá a una de las civilizaciones más antiguas: Irán, antes conocida como la civilización persa. Estas son algunas de la fechas y frases en las que Trump hacía alusión a la destrucción de la cultura persa, que gracias a la Inteligencia Artificial ahora es fácil obtenerlas de los medios más influyentes del mundo.
En Febrero de 2025, Trump advirtió que Irán sería «aniquilado» y que «no quedarían restos», si el gobierno de ese país intentaba asesinarlo. En aquel momento circularon falsos planes de que los iraníes tenían planes de atentar contra su vida. Los días 21 y 23 de junio de 2025: Tras ordenar ataques militares directos contra infraestructuras nucleares de Irán en Fordo, Natanz e Isfahán, Trump declaró en un discurso y en su red social Truth Social que las instalaciones de enriquecimiento habían sido «completa y totalmente obliteradas», es decir, tachadas, borradas, anuladas.
El 6 y 7 de abril de 2026, en el marco de la crisis por el bloqueo del estrecho de Ormuz, lanzó un ultimátum militar advirtiendo que «toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás». En las mismas fechas afirmó que todo Irán «puede ser aniquilado en una sola noche» si no cedían a sus términos. Y la más reciente fue el 22 de septiembre de 2026: Durante su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), manifestó que Irán solo tenía dos caminos: firmar un acuerdo o «aniquilaré rápidamente a la República Islámica».
Desde la primera amenaza de aniquilamiento ha transcurrido más de un año. Lejos de amilanar al pueblo persa, no solo lo unió sino que ha presentado una impresionante resistencia militar. Es más, los iraníes han demostrado un sorprendente poderío militar, además de dignidad y soberanía.
Es lo mismo que ha hecho Nayib Bukele, salvando las grandes o abismales diferencias con el imperio estadounidense y Donald Trump, cuando le lanzó un ultimátum a las bandas criminales de Haití. «Quiero que ustedes, jefes de pandillas, entiendan algo muy claramente: El ataque de hoy no es nada comparado con lo que está por venir», expresó Bukele en sus redes sociales, al anunciar un ataque en una zona de Puerto Príncipe, capital de Haití, bajo control de las bandas criminales, tras el secuestro de cuatro soldados salvadoreños, ocurrido el domingo 18 de octubre de 2026.
«No tomen nuestras palabras como amenazas vacías. Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también», agregó Bukele en el ultimátum, difundido el miércoles 21 de octubre de 2026. «Todavía tenemos tiempo para evitarlo», dice.
«Devuélvannos a nuestros cuatro compatriotas vivos, sin ningún daño, y todo volverá a ser como antes del secuestro. La decisión está en sus manos», es otra de las frases amenazantes de Bukele. Del ultimátum, y las frases amenazantes, llaman la atención dos aspectos: el primero, que Bukele quiere parecerse a Trump, sin tener ni la capacidad militar para hacerlo, ni ser el dirigente de un país poderoso en comparación a Estados Unidos. Y, segundo, que iguala a las bandas criminales de Haití, llamadas pandillas, como si fueran las pandillas salvadoreñas.
Es verdad que Bukele, con el Régimen de Excepción, desarticuló a las pandillas y según su narrativa, capturó a más de 90 mil pandilleros, sin que estos le ofrecieran resistencia. Y es que contrario al discurso previo de Bukele, los pandilleros tenían mejor armamento que la policía y el ejército. Pero la captura de estos fue fácil, relató el vicepresidente Félix Ulloa, en su gira por Uruguay.
En efecto, ni la MS ni la 18 presentaron ninguna resistencia durante las grandes redadas en las comunidades más vulnerables del país. Ante este hecho, Bukele hace creer que así de fácil como desarticuló a las pandillas en El Salvador puede hacerlo en Haití.
En primer lugar es necesario decir que casi el 90% de la capital haitiana la controlan varias bandas coaligadas, es decir, están unidas y armadas. Los expertos en temas de Haití señalan que entre cuatro y cinco mil pandilleros están fuertemente armados, además de una gran base social.
A lo anterior, hay que agregar que estas bandas conocen el terreno y que hasta ahora las fuerzas militares bajo la cobertura de las Naciones Unidas han logrado controlarlas o reducir su influencia en la capital. A lo anterior hay que agregar que al mandar 2500 soldados a Haití, El Salvador se convierte en un país invasor y esto, quiérase o no, despierta el nacionalismo, y en los haitianos no será la excepción.
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