César Villalona
Economista
En el mes abril, la deuda pública de El Salvador ascendió a $34,523 millones. En lo que va de año ha aumentado en $716 millones. Si mantiene el ritmo de crecimiento que lleva, al cerrar 2026 rondará los $36,000 millones, una cifra demasiado grande para el tamaño de la economía y la capacidad de las finanzas públicas.
Durante la administración de Bukele, la deuda pública ha crecido en $14,715 millones (74%). El 33% de la deuda ($11,520 millones) ha sido contraída con el fondo de pensiones que administran las AFP, del cual el gobierno tomó $44 millones en abril, para sumar $279 millones en lo que va de año.
Cuando se firmó el acuerdo con el FMI, en diciembre de 2024, la deuda pública estaba en $32,136 millones. Como una de las razones del acuerdo fue el enorme peso de la deuda en las finanzas del Estado, el gobierno hizo un fuerte recorte de gastos, sobre todo en la inversión social, para garantizar el pago de la deuda.
Sin embargo, un año y cuatro meses después del acuerdo, a pesar de que el Gobierno pagó deuda por $2,961 millones, ésta ha crecido en $2,387 millones, porque el 76% de lo pagado fue de intereses, que no reducen la deuda, y porque el gobierno siguió recibiendo préstamos.
En 2024, la deuda equivalía al 90% del PIB. Hoy equivale al 92%. O sea, que el acuerdo con el FMI solo ha servido para despedir a miles de empleados y empleadas públicas, deteriorar los servicios sociales y agravar más el estado de las finanzas públicas.
Es muy probable que después de las elecciones de febrero de 2027, el gobierno continúe con los despidos, reduzca algunos subsidios o le aumente impuestos a la población.
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