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martes , 17 octubre 2017
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Comandos de Salvamento: los  Héroes Cotidianos de San Salvador
Rafael Durán, miembro de Comandos de Salvamento que arriesgaron su vida por ayudar a personal de Ministerio de Hacienda. Foto Diario Co Latino/Ricardo Chicas Segura.

Comandos de Salvamento: los Héroes Cotidianos de San Salvador

@SilviaCoLatino

Luis Alberto Colato y Rafael Durán, socorristas de larga data en Comandos de Salvamento, vivieron de cerca el incendio del pasado viernes 7 de julio, en la Torre 3 del Ministerio de Hacienda. Al hacer memoria cada uno esboza su personalidad aguerrida y en total disposición a salvar la vida de la población salvadoreña, que lo requiera, si se encuentra en una situación de crisis o vulnerabilidad.

Ambos vivieron el conflicto armado de los años ochenta, que los marcó para ingresar a este cuerpo de socorro, luego, a cúmulo de experiencias buenas y no tan buenas, abrazaron su carrera de socorrismo, sin esperar nunca un gracias, ni reconocimientos públicos. “Salvar la vida no tiene precio”, afirmó contundente Luis Alberto Colato, socorrista, con 33 años de trabajo en Comandos de Salvamento. Su entrega al voluntariado nació desde 1985, cuando ingresó a la institución, en parte por el ejemplo de su hermano Juan Francisco Colato que ya era socorrista, y para evitar el reclutamiento en el tiempo del conflicto armado. “Éramos como 25 amigos que veníamos como voluntarios los sábados y domingos, al principio para evitar los reclutamientos, pero cuando fuimos tomando más conciencia del cargo, al trasladar heridos, ayudando a la gente, ahí nos fue gustando ser socorristas, porque éramos voluntarios que hacíamos socorrismo. Era tiempo del conflicto armado y nos tocaba ir a sacar gente de todos lados. Recuerdo que no teníamos miedo, porque el problema no era con nosotros”, reseña. Cada experiencia, ya sea en terremotos, inundaciones, traslado de heridos e incendios, es una nueva experiencia de la que recogen datos vitales, para prepararse mejor, frente a otro evento de igual o mayor magnitud.

“Yo estuve bajo las paredes del edificio Rubén Darío (1986) que fue el centro de atención en ese terremoto, y que nos dio mucha experiencia; luego vino la ofensiva de 1989, eso fue más fuerte y con un poco más de experiencia para nosotros como Comandos de Salvamento”, dijo.

La tarde del pasado viernes 7 de julio, Colato trabajaba con la Junta Directiva en la planificación de actividades de la institución en próximas fechas, cuando irrumpió la voz de la radio-operadora que había un incendio, y al segundo, la ubicación… eran las Tres Torres del Ministerio de Hacienda y necesitaban refuerzos porque la gente se está tirando del edificio”, eso bastó para que Luis Colato, quien se agrupó en la Unidad 31, pero cuando se acercaron al lugar, el tráfico pesado del Boulevard Los Héroes les impidió el paso, así que corrieron rumbo al complejo de edificios.

Luis Alberto Colato ofrece declaraciones a los medios luego de haber rescatado a varias personas durante el incendio de una de las torres del Ministerio de Hacienda. Foto Diario Co Latino.

“Yo entré por una escalera a una ventana, no por la puerta principal, luego me metí y pasé a la segunda y tercera planta ahí el calor comenzaba a sentirse fuerte y dudamos si podíamos seguir más allá, estábamos junto con los bomberos tirando agua en la cuarta planta, ahí nos encontramos al primer herido. Al principio creí que era de los rescatadores pero no, era un trabajador y llegamos a él para atenderlo, le preguntamos cómo se sentía, pero no coordinaba, entonces lo bajamos de inmediato, fue el primero que rescatamos ahí. El humo denso no deja respirar, así que tratábamos de estar cerca de ventanas para respirar y avanzar”, relató.

Al llegar a la séptima planta, les esperaba una situación muy difícil, al encontrar el cadáver de Nubia Campos, trabajadora y secretaria de Actas del Sindicato del Ministerio de Hacienda, que estaba en el pasillo, quien murió por asfixia por inhalación de humo. Colato consideró que eso le ocurrió “al querer salir, por lo denso del humo no pudo avanzar más y se asfixió”. Las expresiones “Sáquenos de Aquí”, “No nos dejen”, “Sálvenos” eran claras y muchas, pero para Colato y Durán más que elementos distractores, fueron la guía para saber del estado emocional de las víctimas y que medidas aplicar para su rescate.

“Cuando llegué a la octava planta abrí la puerta de una oficina a patadas, ya que no llevábamos equipo y encontramos ahí a seis personas vivas que estaban en shock y tuvimos que convencerlos que íbamos a bajar y que habíamos llegado a
rescatarlos. Ellos no sabían si bajar con nosotros o tirarse al vacío, pero tomaron una buena decisión nos esperaron, los que no podían caminar porque estaban en shock los cargábamos porque no podían avanzar. Al bajar encontramos a otros compañeros en las gradas y se las entregamos a ellos, fue una cadena de trabajo”, explicó.

Rafael Durán, socorrista y guardavida de Comandos de Salvamento, se involucró de lleno desde 1990, pero vivió su juventud como voluntario y luego como socorrista. De la guerra civil de El Salvador le impactó la gente que resultaba herida, pero luego, le fue gustando ese trabajo que aunque peligroso, llenaba en su espíritu la sensación de satisfacción por salvar la vida de la gente.

El viernes 7 de julio, recién llegaba de almorzar cuando algunos compañeros le invitaron para ir a dejar a una periodista francesa, a una organización feminista, así que aprovechó la oportunidad y salió con ellos, cuando en los alrededores del Parque Infantil les gritan que se está quemando el Ministerio de Hacienda. Al verificarlo les dieron la orden de acudir y sin importar que no contaba con su equipo (casco, guantes, mascarillas) parten hacia el siniestro.

“Para salvar vidas hay que romper protocolos”, aseguró Durán, quien considera fue el primero en llegar a la escena cuando estaba solamente una motobomba y dos bomberos atendiendo la emergencia.

“Comencé con el bombero a subir el plafón como a cinco metros y me subí con la manguera a la espalda, un metro de esa manguera pesa aproximadamente dos libras, y con el pitón (llave) pesa las 10 libras. Empecé a romper ventanas para buscar el acceso hacia las víctimas que gritaban, era una escena impactante, la gente gritando un señor en el quinto piso. Estaban desesperados y les trataba de dar ánimos, pero quizá ni me oían solo les hacía señas con las manos que ya íbamos a rescatarlos y les decía que se tranquilizaran”, recordó.

Durán recuerda como Danilo Aquino Guillén había salido del corredor y pasado su pierna sobre la baranda antes de que cayera por la radiación del calor por el incendio y el humo que era denso. “Les grite que lo metieran, que lo agarrarán y me quedé hasta mudo, cuando resbaló y cayó en las láminas y rebotó con todo, me baje para darle los primeros auxilios. Cuando llegué tenía su mirada fija, pero de inmediato, le di compresiones de RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) y en la sexta él suspiro y tomó aire, les grite a mis compañeros ¡está vivo, está vivo! pero nadie subía para ayudarme, entonces me tocó a mi sólo subirlo a la camilla y dárselo a ellos para que lo llevaran al hospital. Y es cierto, yo había roto el protocolo no andaba ni guantes, ni casco o lentes pero tenía que salvar esas vidas”, testimonió.

Al terminar la jornada sumaban las siete de la noche del viernes del 7 de julio, para Luis Colato no era más que un trabajo hecho con el corazón “soy sobreviviente de una aneurisma intercraneal, me salvaron los médicos del Seguro Social, y aunque mi familia teme que arriesgue mi vida, sé que Dios me guía”, afirmó.

Para Durán la pérdida de Nubia Campos, es un “ruido” que no deja dormir, porque quisieron como socorristas rescatar a todos y todas con vida, “esa noche no pude dormir, nunca me imagine ver una gente caer o la gente pidiendo auxilio en una situación tan extrema de calor del incendio, claro no somos inmortales o seres con poderes superiores, y algunas lágrimas se resbalan pensando en lo que realmente hubiésemos querido hacer por las víctimas”, reflexionó.

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