Editorial
En varias oportunidades, el periodista y activista social, Leonel Herrera, ha argumentado que el presidente Nayib Bukele “desaprovechó el alto respaldo popular y la ventaja política derivada de la seguridad para generar un cambio económico y social real en el país”.
Estamos de acuerdo con esa tesis de Herrera, pero, además, ya no hay vuelta atrás porque la metamorfosis de Bukele se completó: por un lado, porque de ser un pequeño burgués, ha hecho cualquier malabar (incluida gigantes actos de corrupción), aprovechando el poder en el gobierno en los siete años para alcanzar el estatus de oligarca, que, si bien no lo es, le falta poco. Por el otro, para que sea aceptado dentro del grupo oligárquico ha hecho ingentes concesiones a este grupo histórico.
Las diez familias más ricas del país están apoyando al gobierno autoritario, a cambio de que sus procesos de acumulación no corran peligro, y así se los ha garantizado Bukele, no solo en privado, sino públicamente.
En una reunión con los oligarcas de América Latina, Bukele, desarrollada la última semana de febrero de 2025, expresó: “Nosotros queremos ser un país de full libertad empresarial, capitalista, pro empresa, un gobierno lo más fuerte, pero pequeño posible, que no tenga grasa solo músculo, pero que ese músculo vaya a enseñar a pescar, a invertir en educación, a invertir en infraestructura productiva, infraestructura en salud, invertir en esos proyectos de país”.
En siete años, Bukele no solo renunció a su supuesta visión socialista, para abrazar el ultraderechismo, el ultraneoliberalismo.
Bukele no puede dar marcha atrás su compromiso con la oligarquía regional y sus ansias enfermizas de convertirse en oligarca, en ser parte de las 10 familias más ricas de El Salvador, no lo hará retroceder. De ahí que los exefemelenistas que lo siguen, y que en privado dicen que Bukele y Nuevas Ideas es la extensión del FMLN, es solo una forma de justificar su vergüenza de haber iniciado también su metamorfosis ideológica.
Y con la clara convicción de que Bukele no retrocederá en su nueva visión ideológica ultraderechista, autoritaria y dictatorial, es necesario que los lectores de Diario Co Latino, primero, y la comunidad nacional e internacional, segundo, lean de las oportunidades que Bukele perdió, de no haberse enredado en telarañas oligárquicas, según el análisis del periodista Herrera.
Oportunidad de la seguridad: Herrera ha señalado que, tras el debilitamiento de las pandillas, que también reconoce como el principal logro de seguridad, el gobierno tenía la oportunidad histórica de impulsar una inversión social fuerte en salud, educación y desarrollo comunitario, la cual fue desperdiciada.
Enfoque económico y social: Ha calificado la gestión de Bukele como una etapa de «oportunidades perdidas» en materia social y económica, destacando el incremento del endeudamiento y la ausencia de una reforma fiscal progresiva. Bukele ha ordenado a la Asamblea Legislativa que cada semana de plenaria le apruebe un préstamo, pero este no llega a las esferas sociales más bajas. Según el Banco Central de Reserva, Desde febrero de 2025 a marzo de 2026, el gobierno de Bukele ha endeudado al país en 2 mil 733 millones de dólares. En siete años de gobierno, Bukele ha aumentado la deuda a más 33 mil millones de dólares
Seguridad frente a economía: Herrera ha manifestado que, aunque el gobierno ha logrado avances en seguridad pública, en los demás, el resultado ha sido mínimo, con un aumento en el costo de la vida y una caída en los indicadores sociales. Canasta básica en más de 250 dólares, mientras el salario mínimo es de $408.
Crítica al modelo y propaganda: Ha descrito el gobierno de Bukele como uno basado en «propaganda» y medidas «paliativas» (como el uso de bonos en lugar de reformas estructurales). El adelanto del aguinaldo el año 2025, en octubre, y la quincena 25 a principios de enero de este año es prueba de ello.
Caída de imagen: Herrera opinó que discursos recientes, como el del sexto año presidencial, reflejan una «caída estrepitosa» de la imagen internacional de Bukele y un tono defensivo ante el descontento social por los temas económicos. Esta caída tiene que ver, en parte a los cuantiosos informes que circulan en el extranjero, en los que evidencian las graves violaciones de los derechos humanos. La imagen de Bukele en el exterior se montó con la drástica caída de los homicidios y la desarticulación de las pandillas y el régimen de excepción, pero, esto ha provocado la pérdida de los derechos fundamentales de los salvadoreños, y esto la sabe la comunidad internacional, pero la sufren miles de salvadoreños internamente.
Entonces, no hay duda de que Bukele perdió una oportunidad histórica, y aunque su caída no está próxima, ese proceso ha comenzado a madurar.
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