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A 50 años del PRTC, un excombatiente revive la lucha armada

Saúl Méndez

Colaborador

Jorge Antonio Rodríguez, excombatiente y lisiado, del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), compartió con Diario Co Latino su testimonio sobre el conflicto armado salvadoreño y el significado que tuvo para él la firma de los Acuerdos de Paz, en el marco del 50 aniversario de la fundación del grupo beligerante y los 45 años de su integración al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Manuel Melgar, conocido como Rogelio Martínez, posa al frente de un pelotón de guerrillero, en Guazapa, a principios de los año 80. Atrás, Arturo Ramos, segundo al mando.

“Yo comencé en las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), ahí nací. Pero el movimiento de las FPL no me terminó de gustar por sus limitaciones. Unos compañeros me invitaron al PRTC. Ahí comenzamos en un pelotón que se llamaba “Los Águilas”, rememora “Samuel Camufle”, seudónimo de guerra de Jorge Antonio Rodríguez.

“Tenía 16 años cuando ingresé a las FPL. Estábamos jóvenes. Al PRTC ingresé como a los 17 años”, explicó Camufle, quien hoy supera los 60 años de edad.

“En ese momento comenzaba a buscarnos la Guardia Nacional (GN), porque el movimiento guerrillero ya era visible. Llegaban a nuestras casas y por eso nos tocó huir. Primero nos fuimos con las FPL a acuartelarnos en Zacatecoluca. Después, nos fuimos a encuartelar al volcán”, relató.

“Por buscarnos a nosotros murieron mi señora y mi niña. Por buscarnos a nosotros las mataron. También murieron mis hermanitos, una hermanita y un hermanito. Eso nos hizo meter más garras, más odio y más combate”, expresó.

“Mi familia estaba consciente de todo en lo que andábamos. Nuestra familia nunca dijo nada sobre eso. Estábamos en una zona de guerra”.

Las convicciones de Camufle mantuvieron al joven guerrillero en la lucha armada dentro de las FPL, pese a las pérdidas humanas que sufrió con apenas 17 años de edad.

“En una ocasión nos mandaron a un ataque a Zacatecoluca, por parte de las FPL, con el armamento que uno tenía. En mi caso, era una pistolita calibre 22 Magnum. Con eso fuimos al ataque. Después les dije que mi pistola no era para la guerra”, recordó.

Es en ese momento cuando Camufle decide abandonar las filas de las FPL para incorporarse al PRTC, por recomendación de otros compañeros.

“Por eso, con otros 10 compañeros nos fuimos para el PRTC. Ahí fue donde ya hice toda mi vida en la guerra, en el PRTC”, explicó.

Camufle eligió al PRTC entre otros movimientos por sus convicciones políticas. “Las fuerzas del ERP ya eran fuerzas beligerantes bien establecidas y nosotros les respetábamos. No podíamos buscar otra organización más porque estábamos bien donde estábamos. Las cinco organizaciones vivíamos por la misma lucha. Yo hice mi vida en el PRTC y ya no vi otra organización más que esa”, afirmó.

“Cuando llegamos, fuimos fundadores del pelotón Los Águilas. Luego comenzamos a crecer, a salir a la calle, a poner emboscadas. Tuvimos unos seis combates en la Litoral, contra la Guardia Nacional de Tierra Blanca, y del Puente de Oro. Quitábamos fusiles; yo me quedé con mi propio fusil y lo andaba como yo quería, con 14 cargadores. Esto fue entre 1980 y 1981. Para finales del 81 atacamos un lugar en La Ceiba; lo asaltamos, pero cayeron dos compañeros. Así fueron mis primeros combates en el PRTC”, relató.

“Ya en el PRTC había instructores militares que daban instrucción de guerrilla. Nos empeñábamos más y poníamos más de nuestra parte, porque sabíamos con quién nos íbamos a topar”, añade.

Para ese momento, el PRTC ya había tomado la decisión de otorgar independencia táctica a cada una de sus secciones, a solicitud de los delegados salvadoreños que buscaban organizar un aparato militar propio en 1979. Cuatro años antes, el 25 de enero de 1976, el PRTC se constituyó oficialmente, aunque desde 1975 el doctor Fabio Castillo Figueroa, exrector de la Universidad de El Salvador, había iniciado contactos con militantes de izquierda en Costa Rica, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala, con el objetivo de conformar un partido revolucionario centroamericano.

Para el 10 de octubre de 1980, el FMLN ya se encontraba unificado; sin embargo, el PRTC se incorporó oficialmente el 5 de diciembre de ese mismo año, sumándose a las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), la Resistencia Nacional (RN) y el Partido Comunista Salvadoreño (PCS).

“Un 22 de diciembre del 82 llegamos a San Vicente y luego avanzamos hacia Guazapa. Salimos a las seis de la tarde y llegamos como a las cuatro de la mañana. Ahí nos unimos las tres fuerzas del PRTC: los de Usulután, los del Cerro de San Pedro y los de Guazapa, que ya nos estaban esperando”, recordó.

“En ese tiempo asaltamos todo lo que era El Aceituno, tomamos todas las posiciones hasta llegar al lago. Dejábamos limpio donde asaltábamos: quitábamos fusiles y las posiciones quedaban despejadas”, aseguró.

“También estuvimos un tiempo en Guazapa como seguridad, donde se reunieron las cinco organizaciones que formaron el FMLN. Es ahí cuando el PRTC pasa formalmente al FMLN”, explicó.

“A todos los de seguridad nos tocó vivir la invasión de Guazapa 10, entre el 20 y el 28 de febrero de 1983. Combatimos en La Flecha y le quitamos tres fusiles plegables a Caballería, ya como columna móvil regional, porque teníamos seis pelotones. Ya éramos una verdadera fuerza beligerante”, comentó en referencia a la furza militar del PRTC.

“Combatimos los seis pelotones como fuerzas especiales, hicimos limpieza en toda la zona alrededor de Guazapa, buscando Aguilares”, detalló.

“Durante la invasión de Guazapa 10 capturamos 36 rehenes y quitamos unos 42 fusiles a la Fuerza Armada. También se capturó a un teniente”, reveló.

“De ahí en adelante seguimos luchando. De Guazapa pasamos a Morazán para unirnos con fuerzas del ERP”, explicó.

“Luchamos mano a mano con las organizaciones amigas”, aseguró.

“La gente, incluso la propia familia, pensaba que esto era una broma, que iba a terminar rápido. Eso pensó el pueblo en toda la zona guerrillera. Pero nosotros, como combatientes, sabíamos que no era fácil”, relató.

“Sabíamos que iba a llevar tiempo, pero que teníamos que ganar. Había días más duros y otros más suaves. El enemigo tenía que pedir la paz, porque tampoco podía ganarla”.

Sin embargo, Camufle fue gravemente herido, lo que le impidió continuar en la lucha armada.

“Tengo esquirlas, tengo una bala que me cruzó de costilla a costilla, tocándome la columna por milímetros. No he sanado bien; todavía me duele porque tocó un riñón”, explicó.

“Fue en una emboscada que íbamos a poner. Cuando llegamos, ya estaba ahí un batallón de la Quinta Brigada, en la posición que nosotros teníamos”.

“Nos metimos en medio y comenzamos el combate a las cinco de la mañana, terminándolo como a la una de la tarde. Ahí fue donde salí herido”, mencionó.

“Yo salí del Cerro de San Pedro a finales del 87, ya para el 88”, lamentó.

“Solo mis dos hermanos quedaron allá. Uno ya había caído en combate, el menor de todos nosotros. Éramos cuatro los que andábamos en el PRTC”.

Tras la lesión provocada por esquirlas de metralla, Camufle regresó a San Salvador.

“El saber que dejaba a mis amigos, compañeros y hermanos de lucha en el monte era duro. Cuando estaba tranquilo y pensaba en lo que iba a comer, pensaba también en el compañero que tal vez estaba aguantando hambre. Aunque yo comiera poco, se me hacía difícil pensar en los demás, en cómo sufrían mientras yo ya estaba fuera”, relató.

Camufle también expresó las dificultades de reincorporarse a la vida civil tras años de militancia armada.

“Nos quedamos a la deriva. A la gente la soltaron por soltar. A unos les dieron tierra, a otros dinero”.

“Yo, como ya no podía seguir y salí antes, no llegué a ese proceso”.

“Todas las batallas fueron memorables y buenas para nosotros, en el sentido de que las pérdidas nunca fueron tan grandes”, afirmó.

Aunque Camufle culminó su experiencia bélica en 1988, se mantuvo atento al desarrollo de la lucha guerrillera hasta la firma de los Acuerdos de Paz.

“Para 1992, varios comandantes que anduvieron con nosotros participaron en los acuerdos de paz. Comandantes como Nidia Díaz, como representantes del PRTC, estuvo involucrada”, recordó.

Pese a ello, Camufle lamentó que el sector de excombatientes y lisiados continúe en condiciones de vulnerabilidad.

“Ahora, incluso, teniendo gente nuestra en los gobiernos, seguimos bastante fregados”, expresó.

“A la gente la dejaron a la deriva. Nunca apoyaron al combatiente ni al que luchó de su lado; solo se preocuparon por ellos mismos”, recriminó.

No obstante, frente a la situación actual del país, Camufle mantiene su fe en la unidad nacional. “Ahora es cuando podemos trabajar con el pueblo y luchar con el pueblo, como comenzamos cuando era la guerra”.

“Yo siempre, como veterano, apoyaría a mi partido hasta morir. A mis compañeros, a los que conozco y con los que hablo, siempre les digo que seré del FMLN hasta el último suspiro”, concluyó.

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