SIN TRABAJO, SIN PRODUCCIÓN PROPIA, Y AHORA ADEMÁS Y PARA COLMO, SIN NATURALEZA

 

Luis Arnoldo Colato Hernández

Educador

Como ahora mismo sucede en los Planes de Renderos, donde varias hectáreas son destruidas para beneficio de la empresa y capital privados, el régimen impulsa además la construcción de la nueva cifco en el último pulmón capitalino, la finca El Espino.

Comencemos recordando que Centro América es la extensión norte del Amazonas, por lo que es originariamente y gracias a su rico suelo de origen volcánico, bosque lluvioso, cuya riqueza es la cobertura vegetal, no los suelos, que se ven rápidamente degradados al ser expuestos por desarraigo, degeneran en la desertificación del territorio, desecación de los cuerpos freáticos, y la extinción masiva y acelerada de la rica fauna sin paralelo del istmo.

Ya antes sucedió, y la evidencia de ello está ahí afuera, donde antropólogos, historiadores, geólogos, ingenieros de campo, sociólogos, paleo hidrólogos y arqueólogos la exponen al estudiar las ruinas de nuestros ancestros, cuyo mayor esplendor, por el que brillaron, supuso en equivalencia la destrucción de su entorno ambiental, lo que llevará a su caída como pueblos, una lección para nuestro día que deberíamos comprender atendiendo a las causas que la supuso.

Si sumamos además a la ecuación, el que no el régimen que nos mal gobierna ilegítima e ilegalmente carece de una política real de empleo, de inversiones sostenibles dirigida a fomentarlo, dejándolo todo a la iniciativa voraz empresarial, tenemos lo que tenemos, más pobreza, pero también una cada vez mayor y más acelerada desecación de nuestros cuerpos hídricos, canículas más extendidas y ferales, y mayores y más acentuadas sequías que cada año se extienden más.

Entendamos primero que el clima es dinámico, que el planeta entero se ve por diversas razones afectado periódicamente por climas extremos, que esto marcó las pautas que determinaron los grandes giros evolutivos, y, sin embargo, esto obedece a ciclos bien definidos que la dictan en períodos que se cuentan en millones de años, mientras en el presente, supone un experimento sin precedentes para la historia del planeta, arrancando con la revolución industrial hace apenas 200 años, que ya degeneró en el aumento sostenido de hasta 2 grados en la temperatura global, que se estima alcanzará los 4 para fin de siglo, traduciéndose en la mayor extinción de la historia, que además derivará en una transformación también sin paralelo del orbe, con los océanos engullendo las costas, acabando por sequía con las cosechas, y destruyendo en el peor de los casos la climática global.

Para el beneficio de apenas solo el 1% de la población.

Mientras el resto no puede siquiera asegurar la comida del día.

El Espino es entonces no solo un lugar bonito para recrearse, es la vida de todo el territorio paracentral y central del país, ¡y no podemos jugar con él!, suponiendo que al seguirle picando aquí y allá, para beneficio de privados, no tendrá consecuencias.

Y si las hay, más calor, menos agua, menos vida.

Para la sola riqueza del 1%.

Simplemente la peor apuesta.

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