Por David Alfar
Bukele ha dejado de actuar como presidente de un país soberano para convertirse en operador de los intereses de Donald Trump. Su reacción al comentario del mandatario estadounidense, a quien prácticamente le dice que haga lo que tenga que hacer en Haití, es alarmante. No es una postura diplomática: es una señal de subordinación política.
Mientras tanto, El Salvador estaría comprometiendo recursos públicos y exponiendo a sus militares en una aventura extranjera cuyo propósito, resultados y costos siguen sin explicarse con transparencia. ¿Qué gana El Salvador? ¿Quién decidió involucrarlo y bajo qué mandato?
Y ahora la pregunta más grave: Trump afirmó que habían matado a soldados salvadoreños y si Bukele confirma las palabras de Trump, cuál es entonces la verdadera misión de los miles de soldados enviados a Haití? ¿Rescatarlos, vengarlos o emprender una ofensiva militar que ya ha convertido a El Salvador en protagonista de una guerra ajena?
La preocupación no es menor: Bukele habría consultado previamente a Trump para obtener su visto bueno antes de escalar el despliegue militar. Axios informó de esa coordinación y Reuters advirtió sobre la incertidumbre en torno al mando y las reglas de enfrentamiento (ver enlaces).
Los soldados salvadoreños no son piezas de ajedrez de Bukele ni carne de cañón para los intereses geopolíticos de Trump. Si sus vidas están en peligro, el país merece respuestas, no propaganda militar. Y si la misión de rescate ya no tiene razón de ser, el Gobierno debe explicar por qué continúa enviando tropas.
La soberanía nacional no consiste en obedecer a Washington. Consiste en defender los intereses y la vida de los salvadoreños.
AXIOS:
https://www.axios.com/2026/10/30/trump-bukele-haiti-troop-surge?utm_source=chatgpt.com
Reuters:
https://www.reuters.com/world/americas/bukeles-gang-offensive-goes-abroad-el-salvador-rushes-troops-haiti-2026-10-29/?utm_source=chatgpt.com
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