Editorial
Recientemente, en Florida, Estados Unidos, el presidente Donald Trump manifestó a periodistas que había hablado telefónicamente con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien le había informado del problema en Haití y sobre la muerte de “cuatro soldados”.
En declaraciones a periodistas en Florida, Trump mencionó haber hablado con el mandatario salvadoreño y afirmó: “Tiene un gran problema con Haití. Mataron a algunos de los suyos. Le dije: tú diriges tu país; tienes que hacer lo que tengas que hacer”.
Posteriormente, Bukele, en sus redes sociales, confirmó la llamada que tuvo con Trump, pero no se refirió a la afirmación de Trump, sobre la muerte de los soldados salvadoreños desaparecidos el 18 de octubre de 2026 en Puerto Príncipe, Haití, tras una emboscada de pandillas locales contra el vehículo blindado en el que se trasladaban.
Desde esa fecha, Nayib Bukele, sin explicar qué fuentes de inteligencia se lo han confirmado, ha manifestado que los cuatro soldados (aerotécnicos) se encuentra con vida, y decidió una invasión a Haití, bajo el argumento de rescatar a los cuatro soldados con vida.
Tras el secuestro o desaparición de los soldados, las fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), en la cual se encontraban cien soldados, iniciaron la búsqueda y ataques severos en la zona de Santo, de Croix-des-Bouquets, a 12 kilómetros de Puerto Príncipe, capital haitiana.
Posteriormente, bajo el argumento de que rescataría a los soldados secuestrados con vida, mandó a Haití dos mil soldados más para las operaciones de rescate, incluidos helicópteros artillados y vehículos blindados de artillería media.
La duda ahora es qué es lo que pretende Bukele con la invasión a Haití, porque, si por un lado se sabe que los soldados están secuestrados, el discurso de Bukele, que su propósito es rescatar a los soldados con vida, no tiene sentido. Como tampoco tiene sentido invadir un país para rescatar los cadáveres de cuatro soldados muertos, pues esto se puede hacer mediante gestiones diplomáticas, bien a través del gobierno de Haití o por medio de las fuerza internacional de Supresión de pandillas.
Y si Trump, por un lado, dice que “Bukele tiene un gran problema en Haití”, significa que Bukele está actuando solo, y que Estados Unidos no le autorizó la invasión, y tampoco lo acompañará a futuro en “su aventura”.
Sin lugar a dudas, las consecuencias de lo que ocurra en Haití, con 2000 mil soldados dispuestos a matar a quien se le ponga enfrente, las cargará Bukele, pues Trump ya se distanció, y al parecer no tendrá que esperar mucho tiempo, pues las denuncias ya comenzaron.
Una organización haitiana defensora de los derechos humanos denunció que tropas salvadoreñas estarían realizando ataques contra comunidades civiles en las inmediaciones de Puerto Príncipe, Haití.
En una carta abierta dirigida al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, la organización Asociación Naciones Unidas-Haití expresó su preocupación por las operaciones militares y las presuntas víctimas civiles. En el documento advierte:
“Los niños no mueren a manos de pandillas, sino de bombas extranjeras”.
Harvey Dupiton, fundador de la organización y originario de Croix-des-Bouquets, afirmó en redes sociales que desde el 22 de octubre las fuerzas salvadoreñas realizan operaciones en barrios civiles de Haití y la comunidad vecina de Canaán, utilizando ataques aéreos, helicópteros con ametralladoras y armamento pesado.
Bukele, por supuesto, ha negado la información, pero él mismo se encargó de difundir un video que el que no solo muestra cuando un séquito de soldados suben con su equipo de campaña (para la guerra), sino el armamento bélico, entre estos helicópteros artillados y unidades tácticas militares artilladas.
Dado que ya se está en campaña electoral, Bukele debería explicar al país, porque ha invadido a Haití, cuando él sabía que los soldados secuestrados ya están muertos, y utilizar dos mil soldados para rescatar cuatro cadáveres no tiene sentido, pues, si bien es importante traer los cuerpos de los soldados muertos, se puede hacer por otros medios.
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