Caralvá
Intimissimun
Era el sábado 26 de septiembre de 2026 cuando decidimos con mi esposa ir al cine por la película: “Vértices”.
Mi asistencia era casi una deuda espiritual con mi amigo José Ángel Flamenco a quien ya había felicitado por su éxito de un premio internacional.
Aquella tarde conociendo el congestionamiento cada vez más triste en la ciudad, salimos con una hora y treinta minutos de anticipación, fue un acierto, parecía que todos los autos tenían la misma dirección, una columna de máquinas con luces rojas traseras precedía nuestra llegada; ese día por la mañana sucedió un accidente que atascó la vía de los Próceres por horas, un suceso de esa naturaleza es anunciado por el aullido de sirenas abiertas en ambulancias emergentes, no obstante con paciencia poco a poco nos acercamos al destino, llegar fue un premio y no de consolación.
El centro comercial mostraba ese desolador escenario donde no cabe un auto, todos muy bien alineados en sus rectángulos lado a lado, decidí rodear en sentido contrario a las filas puesto que los lugares más demandados son los próximos y los cuales han sido ocupados por horas, así la intuición no falló, un coche salió casi a nuestro paso… por fin un espacio libre.
Caminamos por esa plaza comercial abarrotada de visitantes, eso era una fiesta de carnaval: familias, parejas jóvenes, niños en alegre murmullo, con una característica extraordinaria: “no hay pobres” “ni vendedores ambulantes” “ni siquiera maromeros, saltimbanquis, tragafuegos, equilibristas, etc.” nada ¿qué país es este?… no me pregunten si salgo de noche porque es excepcional un sitio así, además precedido por vigilantes privados con mucha tecnología en sus equipos y cámaras a discreción… etc. pero ahí estábamos caminando lentos hacia el cine, teníamos un poco de tiempo así que preguntamos por un oligárquico “Hot Dog” la empleada nos advirtió que eran salchichas argentinas de $3.15 y nada de soda, ni café, nada, pero teníamos que esperar 30 minutos o más, son momentos que uno extraña el aristocrático: Los Chorys, de tal manera que no fue posible y esperaríamos dentro de la sala de cine.
Había una fila de jóvenes parejas antes que nosotros, su atuendo era en realidad estridente, blusas con mínimos escotes, microfaldas, zapatos que desafían la gravedad, hombres y mujeres con aretes y piercings por todos lados: rostro, obligo, orejas además chicos (?) andróginos, algunos con furia de autoexpresión y tatuajes sofisticados… nada de extrañarse, nada… creo que estoy envejeciendo.
Al llegar a la ventanilla solicitamos la ubicación, el joven cajero detrás de unos lentes especiales afirmó: ¡solo tengo las butacas C1 y C2 en las primeras tres líneas! ¿podemos optar por otro sitio? ¡no! la sala está llena… aceptamos.
En la sala nuestras butacas estaban frente a la pantalla, una amplia banda led curva, si uno extiende el brazo toca los actores o actrices, pero la sala estaba completamente vacía, quizás entramos muy temprano y así fue, a la hora de exhibición aquel salón estaba colmado, incluso algunos no encontraban su sitio, después de una larga serie de “extras” por fin… “Vértices”.
¡Gracias a todos los dioses!
La película es en blanco y negro da un tono del siglo pasado con sabor a TV de los años sesenta o setenta, una condición nostálgica.
El tema central es juvenil, una recurrencia alegre.
En determinado momento eran temas dialécticos que provocan “humor intelectual” por la ironía de las frases, así mi edad en ese momento era de 17 años o menos y se extendía a la octava década, por su tema etéreo: eran narraciones y fumadas -pero en mi caso la película- me transportaba a la música de radio: Hair (ópera beat), The Doors y los sonidos de Jimmy Page, reproduciendo la muerte de Brian Jones por la nostalgia de su banda, su novia y su futuro negado por las drogas, adiós a Jazz rock, la mezcla no es extraña aún en nuestros días…
Spoiler no soy, en consecuencia, es suficiente para felicitar a los creadores del film.
Creo que la chica Joselyn Quinteros que sale en el bar de “La Galera Teatro” durante el primer capítulo es notable, tiene un segundo plano, pero cuando hojea un cuaderno tiene magia… hasta parece que vigila el guion; significativo es el cuadro de Antonio Bonilla da buen contraste. Los que hemos visitado La Galera por teatro, cenas, tertulias u objetivos políticos re-conocemos de esos sitios dimensionales.
Al terminal la película se hizo un profundo silencio, con murmullos transformados primero con un tímido aplauso y luego la sala en su conjunto aplaudimos con admiración y agradecimiento.
Una película dirigida por Arturo López Rodas, ha recibido reconocimientos en varios festivales internacionales: Premio al Mejor Largo Metraje Internacional en el Cobb International Film Festival, El Premio al Mejor Guion en el Festival Internacional de Cine Ícaro, mención honorífica En el Festival Internacional de Cine de Nicaragua, además de selecciones oficiales en el AFI Latin American Film Festival, El Ciclo de Cine Centroamericano en Viena y el Philadelphia Latino Arts and Film Festival. Los actores son; Francisco Martínez, Ángel Flamenco, Francisco Graniello, Paolo Salinas, León Moncda, Juan Daniel Siri y Pedro Rodríguez.
Les deseo muchos éxitos. amazon.com/author/csarcaralv

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