Saúl Méndez
Colaborador
Luego de que la Asamblea Legislativa aprobara el 18 de junio una reforma a la Ley de Producción Higiénica de Leche y Productos Lácteos para eliminar la prohibición de comercializar productos elaborados con leche en polvo, sectores ganaderos y empresariales expresaron posturas encontradas sobre la medida.
Mientras la Asociación Salvadoreña de Ganaderos e Industriales de la Leche (ASILECHE) respaldó la reforma y la calificó como una medida para «modernizar el marco regulatorio del sector lácteo y fortalecer la seguridad alimentaria del país», la Asociación de Productores de Leche de El Salvador (PROLECHE) advirtió que existen reportes de empresas procesadoras que han comunicado a ganaderos y productores su intención de suspender o reducir la compra de leche fresca nacional.
El viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, defendió la reforma al señalar que su objetivo es regular el uso de leche en polvo y reforzar la prohibición de adulterar los productos lácteos, una práctica que ya estaba prohibida por la legislación vigente.
«Hablemos claro de la leche en polvo: El Salvador era el único país de Centroamérica y prácticamente del continente sin una ley que permitiera procesar lácteos con leche en polvo o su combinación con leche fluida. En los países de la región que sí la tienen, la producción nacional de leche no ha disminuido», afirmó el funcionario sobre el tema.
Sin embargo, Luis Treminio, presidente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), sostuvo que las autoridades del MAG y algunas gremiales argumentan que la reforma incrementará la producción y la productividad, pero aseguró que el principal problema del sector no es la escasez, sino la baja producción nacional.
«Con esta medida, nosotros consideramos que los ganaderos estarán en una situación de mayor desventaja, porque la leche en polvo es mucho más barata que la leche fluida. Por lo tanto, los productores nacionales no tendrán la capacidad de competir en esas condiciones», aseguró Treminio.
«Se habla de seguridad alimentaria, pero se está colocando ese concepto por encima de la soberanía alimentaria, cuando debería ser al contrario. Si se nos dijera que con esta ley nos acercaremos a la soberanía alimentaria, sería distinto. Pero lo que se está planteando es simplemente cambiar el origen de las importaciones: dejar de depender de Nicaragua para depender de otros países. Es decir, seguimos hablando de importaciones y no de garantizar la soberanía alimentaria», lamentó.
Para Treminio, «esto representa un negocio para los industriales que ahora quieren producir leche y otros productos lácteos a partir de leche en polvo, porque resulta más práctico y más barato. Sin embargo, esa situación pone en riesgo la producción nacional».
La diputada por el partido VAMOS, Claudia Ortiz, dijo, durante la aprobación de la medida en el órgano Legislativo, que desde el año 2000 la comercialización de los productos lácteos derivados de la leche en polvo estaba prohibida para proteger al sector ganadero nacional, el cual se conforma por el 80 % de pequeños productores.
CAMPO plantea alternativas a la reforma
Según el representante de CAMPO, el déficit de producción de lácteos en El Salvador sigue siendo considerable, por lo que la gremial considera que la prioridad debió ser implementar mecanismos para fortalecer al sector ganadero e invertir y trabajar por incrementar la producción nacional de leche, así como mejorar las condiciones de los productores.
Asimismo, planteó que, si el objetivo era fortalecer la competitividad, la ley pudo establecer que toda la leche en polvo utilizada para elaborar queso y crema estuviera destinada exclusivamente a la exportación.
Afirmó que «en ese caso sería diferente, porque el consumo nacional seguiría abasteciéndose con leche producida en el país, mientras que los productos elaborados a partir de leche en polvo serían únicamente para mercados internacionales».
«Ahí sí podría existir cierta ventaja. Sin embargo, lo que se está haciendo es poner a competir al pequeño ganadero, que produce queso artesanal, contra quesos elaborados mediante procesos industriales. Esa competencia es completamente desigual», lamentó.
Treminio también cuestionó que la reforma no fortalezca al sector ganadero nacional. «Se dice que se reducirán las importaciones provenientes de Nicaragua. Nosotros también queremos disminuir esa dependencia, pero la pregunta es: ¿de dónde se obtendrá la leche en polvo? También será importada. Es decir, dejaríamos de depender de Nicaragua para depender de otros mercados como Nueva Zelanda, Estados Unidos, México, Costa Rica o Australia, países con una importante producción lechera», señaló.
De acuerdo con cifras de CAMPO, el consumo nacional de queso, crema y otros productos lácteos supera los 14 millones de quintales. Sin embargo, El Salvador solo tiene capacidad para producir alrededor de ocho millones de quintales, por lo que existe un déficit cercano a los seis millones, que actualmente se cubre principalmente con importaciones provenientes de Nicaragua.
«Entonces, la pregunta es: con esta transformación de leche en polvo para producir queso y otros lácteos, ¿se dejará de depender de Nicaragua? Posiblemente sí, pero únicamente para pasar a depender de otros mercados», insistió Treminio.
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