Addis Abeba/Prensa Latina
Con un nuevo sistema económico en crecimiento, impulsado por plataformas digitales, inteligencia artificial, tecnologías de producción de última generación, biotecnología e innovación en energías limpias, el desarrollo de África entra en una nueva fase.
El secretario ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (ECA), Claver Gatete, valoró que la competitividad depende cada vez más de la capacidad de un país para generar, gestionar y aplicar datos y tecnologías de vanguardia. Este cambio no es solo tecnológico, también es económico y de desarrollo, aseveró.
Gatete, a propósito del Informe Económico sobre África 2026, expresó que estas tecnologías están transformando la producción, el comercio y la productividad, y redefiniendo los mercados laborales.
“Más allá de las mejoras en la eficiencia, las tecnologías de vanguardia pueden convertirse en motores de crecimiento económico sostenible al permitir una mayor productividad, reducir los costos de producción, mejorar la eficiencia de los recursos y apoyar la industrialización baja en carbono”, subrayó.
Enfatizó que el funcionamiento de las tecnologías ocurre gracias a los datos. La inteligencia artificial, las plataformas digitales y los sistemas de producción de última generación dependen de la capacidad de recopilar, procesar y utilizar grandes cantidades de información.
Por lo tanto, agregó, los datos se han convertido en un nuevo factor de producción, comparable a la tierra, el trabajo y el capital en épocas económicas anteriores.
Cuando se gestionan eficazmente, consideró, pueden respaldar mejores políticas públicas, optimizar la prestación de servicios, fortalecer los mercados y permitir un crecimiento económico más inclusivo y resiliente.
Declaró, en ese contexto, que la última edición del Informe Económico sobre África 2026 examina cómo los datos y las tecnologías de vanguardia configurarán la industrialización, la competitividad y la participación del continente en las cadenas de valor globales.
El secretario ejecutivo de la ECA reconoció que históricamente África ha participado en la economía global, sobre todo como proveedor de materias primas.
Sin embargo, en una economía basada en datos, la creación de valor depende menos de la extracción de materias primas y más del conocimiento, la capacidad de procesamiento y la capacidad tecnológica, acotó.
“La aplicación de tecnologías de vanguardia a la producción permite a los países ascender en las cadenas de valor, diversificar las exportaciones y reducir la vulnerabilidad a los ciclos de precios de las materias primas, elementos fundamentales para lograr un crecimiento sostenido e inclusivo”, reflexionó.
A su juicio, sin una acción política deliberada, África corre el riesgo de seguir siendo consumidora en lugar de productora de valor digital.
Reveló que gran parte de los datos generados en el continente se almacenan, procesan y monetizan fuera del continente. De hecho, alberga menos del uno por ciento de los centros de datos globales.
Al respecto, explicó que cuando las informaciones se procesan en el extranjero aumentan los costos, se incrementan las demoras y la información sensible -incluidos los datos médicos, financieros y de seguridad- se vuelve más vulnerable.
No obstante, continuó, África no parte de una posición de debilidad. El continente posee importantes ventajas estratégicas con alrededor del 30 por ciento de los minerales críticos del mundo, esenciales para las tecnologías de energía limpia.
Pero, enfatizó, la cuestión central es si el continente exportará materias primas o aplicará tecnologías de vanguardia para construir industrias que las transformen en baterías, procesadores, infraestructura digital y bienes manufacturados avanzados, y crear así empleos de mayor valor y crecimiento a largo plazo.
“A medida que evolucionan los sistemas de producción, también lo hará la naturaleza del trabajo. El crecimiento demográfico de África solo se convertirá en beneficio si los jóvenes adquieren habilidades digitales, técnicas y analíticas; de lo contrario, el cambio tecnológico corre el riesgo de aumentar la desigualdad en lugar de reducirla”, remarcó.
Gatete afirmó que ningún país puede afrontar esta transición en solitario. La integración regional será decisiva y, en ese sentido, la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) puede impulsar la industrialización, la innovación y la inversión.
Precisó que las tecnologías de vanguardia pueden reducir los costes de transacción, mejorar la transparencia y aumentar la eficiencia comercial, y permitir a África superar los sistemas heredados.
Para que este potencial se materialice, se requiere un liderazgo nacional sólido, desarrollo de habilidades, adopción por parte de micro, pequeñas y medianas empresas, infraestructura confiable y datos de los marcos de gobernanza.
En consecuencia, la Estrategia de África para el Desarrollo Sostenible 2026 identificó cuatro líneas de acción prioritarias: la construcción de infraestructura digital y de datos soberana; la inversión en capacidades y ecosistemas de innovación; la profundización de los mercados regionales a través del AfCFTA; y la movilización de financiación a largo plazo para la transformación tecnológica.
Para Gatete, el momento actual es histórico. Las decisiones que se tomen en esta década determinarán si el continente participa en la próxima fase de la globalización como productora de valor impulsado por la tecnología o si sigue siendo principalmente un mercado para ella.
Aseguró que la oportunidad es real, pero no se materializará por sí sola. Requiere políticas deliberadas, inversión sostenida y acción regional coordinada.
Si se aborda con urgencia y liderazgo colectivo, África puede transformar los datos, la innovación y la integración regional en pilares fundamentales para el empleo productivo, la industrialización y la prosperidad compartida, recomendó.
De este modo, concluyó el secretario ejecutivo de la ECA, las tecnologías de vanguardia pueden sustentar un modelo de crecimiento económico no solo más rápido, sino también más inclusivo, ambientalmente sostenible y resiliente ante las crisis externas.
SOBERANÍA DIGITAL
El Informe Económico sobre África 2026 subraya que el aprovechamiento de los datos y las tecnologías de vanguardia ofrece ahora importantes oportunidades para que el continente supere las actividades de baja productividad y abra nuevos caminos hacia un crecimiento inclusivo y sostenible.
De esa manera, continuó el texto, avanzaría hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2063: El África que Queremos.
La adopción estratégica de tecnologías de vanguardia en todos los sectores puede impulsar el desarrollo, aumentar la eficiencia, respaldar la modernización industrial, incrementar la productividad, atraer inversiones, crear empleo y promover la diversificación económica.
Los datos, como nuevo motor del petróleo, impulsan la transformación económica mundial a través de tecnologías de vanguardia. Poseen un enorme potencial para acelerar el crecimiento, la innovación y el desarrollo social de África, recalcó.
En este contexto, el Informe Económico sobre África 2026: Crecimiento mediante la innovación: Aprovechamiento de los datos y las tecnologías de vanguardia para la transformación económica, examina las oportunidades, los riesgos y los desafíos asociados.
Remarca, asimismo, la importancia central de los datos y las nuevas tecnologías de vanguardia para el suministro de petróleo, y resalta las acciones para que los países africanos puedan aprovechar al máximo el potencial transformador de dichas tecnologías.
Concluye que para mejorar la productividad sectorial y reducir las brechas de productividad mediante la tecnología y la innovación se requieren estrategias diferenciadas.
La agricultura, por otra parte, corre el riesgo de quedarse rezagada sin reformas climáticamente inteligentes, sistemas de riego y financiación específica. La industria manufacturera se perfila como el pilar de la transformación estructural de África a través de clústeres y corredores impulsados por la tecnología y la innovación.
Por su parte, los servicios prosperan gracias a la digitalización y las finanzas, pero el capital humano del continente es demasiado limitado para sostener su crecimiento. Las instituciones y la cooperación regional son decisivas para que la tecnología y la innovación florezcan, puntualizó.
Consideró el informe que una gobernanza, una regulación y una contratación pública más sólidas pueden consolidar los avances tecnológicos, mientras que la AfCFTA proporciona la escala necesaria para integrar la innovación en las cadenas de valor regionales.
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