Con el firme propósito de salvaguardar la vida de las poblaciones más vulnerables y reducir el impacto de los fenómenos naturales en la región, las organizaciones no gubernamentales Trócaire, GOAL y Humanity & Inclusion (HI) han unido esfuerzos en la implementación del programa humanitario “SAT Mantente Alerta y Actúa: Sistemas inclusivos de alerta temprana en Guatemala y Honduras”. La iniciativa, respaldada con financiamiento de la Unión Europea y desarrollada en estrecha coordinación con autoridades y entidades locales, busca transformar la gestión preventiva de riesgos e impactar a cerca de 1.5 millones de personas asentadas en las cuencas de los ríos Samalá de Guatemala y Ulúa en Honduras.
El proyecto pone un énfasis fundamental en la equidad e inclusión, orientado a garantizar que los planes de emergencia y los protocolos de respuesta atiendan las necesidades específicas de aproximadamente 93,966 personas con discapacidad en la zona. Esta apuesta responde a un diagnóstico crítico respaldado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), el cual evidencia que un 17% de las personas con discapacidad enfrenta serias dificultades para evacuarse durante una emergencia, mientras que un 6% directamente no logra hacerlo. Ante esta realidad, las ONGs abogan por derribar no solo las barreras físicas, sino también los obstáculos actitudinales, institucionales y de comunicación que históricamente han marginado a este sector poblacional.
Las acciones en el territorio abordan 19 municipios de la región centroamericana (15 en Honduras y 4 en Guatemala), enfocándose en el fortalecimiento de la infraestructura local, la medición de alertas y la creación de capacidades en los organismos oficiales para asegurar la sostenibilidad técnica y política de las medidas. A través de cuatro componentes clave —reconocimiento de riesgos vulnerables, monitoreo de amenazas, comunicaciones accesibles y preparación ante desastres—, la alianza busca consolidar una plataforma integrada de información que permita realizar análisis técnicos oportunos y tomar decisiones acertadas para salvar vidas.
La urgencia del programa se sustenta en la cruda realidad que viven las comunidades locales, donde el 78% de los habitantes manifiesta desconocer los mapas de riesgo de su entorno y un 64% señala la ausencia de un Sistema de Alerta Temprana funcional. Asimismo, la población advierte que la infraestructura actual de refugios, puntos de encuentro y rutas de evacuación carece de la accesibilidad necesaria para personas con movilidad reducida o necesidades diversas. Frente a este panorama, las organizaciones reafirmaron el compromiso de construir una cultura de prevención verdaderamente comunitaria, equitativa e incluyente frente al cambio climático y la vulnerabilidad social en el Istmo.
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