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domingo , 22 octubre 2017
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Rusia ignora la presión de Estados Unidos y no frenará el referéndum de Crimea

Por Jo Biddle/Michel Viatteau/Anna Khripounkova
Londres/Kiev/DonestskAFP

El gobierno ruso desoyó las demandas de Estados Unidos y sus aliados y no frenará el referéndum de adhesión a Rusia que la provincia de Crimea celebrará el próximo domingo y que amenaza con desmembrar a Ucrania.

Los ministros de Relaciones Exteriores ruso y estadounidense, viagra Serguei Lavrov y John Kerry, no llegaron a ningún acuerdo para desactivar la crisis tras una reunión de seis horas en la residencia del embajador estadounidense en Londres.

Al término de la reunión, Lavrov dijo que Rusia respetará “la opinión del pueblo de Crimea”, mientras que Kerry reiteró que “habrá sanciones” si el referéndum tiene lugar.

El encuentro -el cuarto entre Kerry y Lavrov en ocho días- se produjo a sólo 48 horas de que Crimea celebre un referéndum para sumarse a Rusia.

El referéndum -que tendrá lugar bajo la mirada de tropas rusas- fue calificado de ilegar por el gobierno de Ucrania y los países occidentales.

Rusia y Estados Unidos siguen “sin una visión común”, dijo Lavrov en una breve conferencia de prensa.

La posición de Rusia sigue siendo la de “respeto a la opinión del pueblo de Crimea”, agregó Lavrov.

“Putin no está listo para tomar una decisión sobre Ucrania antes del referéndum”, constató Kerry por su lado en conferencia de prensa, avisando que la posición rusa “tendrá consecuencias”.

Lavrov dijo también que Rusia no tiene intenciones de invadir el sudeste de Ucrania, mientras tropas rusas se acumulan al otro lado de la frontera.

“Rusia no tiene, y no puede tener, planes para invadir la región sudeste de Ucrania”, aseguró Lavrov.

Horas antes, sin embargo, Moscú amenazó directamente con intervenir porque “las autoridades de Kiev no controlan la situación en el país”, al día siguiente de que violentos enfrentamientos en Donetsk se saldaran con la muerte de un partidario de la unidad de Ucrania a mano de manifestantes prorrusos.

“Rusia es conseciente de su responsabilidad hacia la vida de sus compatriotas en Ucrania y se reservar el derecho a protegerla”, dijo el ministerio de Exteriores ruso en un comunicado.

El de Crimea es el último episodio de una crisis que se inició con las protestas contra el presidente ucraniano Viktor Yanukovich, aliado del ruso Vladimir Putin, su derrocamiento y la instalación de un gobierno favorable a un acercamiento con la Unión Europea y a rebajar la influencia de Moscú.

Crimea, cuya población es mayoritariamente de origen ruso, respondió con un plan para separarse de Ucrania.

Rusia por su parte desplegó tropas en esta región ucraniana que es sede de su flota en el mar Negro desde el siglo XIX.

Pero Crimea podría ser sólo el primer paso de la ruptura de Ucrania si las otras provincias del este rusohablante deciden seguir su camino, tal y como los invitó a hacer el líder prorruso de Crimea, Serguei Axionov.

“Hay bastante apoyo en esas regiones, y deberían organizar sus referendos”, lanzó.

La hora de las sanciones

La victoria de los prorrusos de Crimea está asegurada -los electores tendrán que elegir “entre sí y sí”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius- y la región podría tardar “un año como máximo” en integrarse a Rusia, a la que perteneció hasta 1954, estimó el primer ministro de la región, Serguei Axionov.

Pero el proceso se topará con la resistencia de la comunidad internacional.

“Si el referéndum tiene lugar, habrá sanciones”, “habrá consecuencias”, prometió Kerry tras el encuentro de Londres.

“Si el referéndum se celebra y no damos con una solución diplomática, la Unión Europea se reunirá y discutirá los próximos pasos”, dijo en la misma línea el ministro de Exteriores británico William Hague.

Las sanciones alcanzarían a “25 a 30” personalidades de Ucrania y de Rusia “políticamente significativas”, dijeron dos fuentes diplomáticas este viernes.

Crimea es una república autónoma ucraniana de 27.000 km2 y dos millones de habitantes, en su mayoría rusohablantes. Ellos son la fuerza tras el proceso de adhesión al gran vecino del este, un extremo que despierta temor en las minorías.

El líder histórico de la minoría tártara Mustafa Djemilev, llamó a boicotear el referéndum y pidió a la OTAN que intervenga “antes de una masacre”. En visita a Bruselas, transmitirá el mensaje el viernes a los responsables de la Alianza Atlántica.

Moscú estrecha el cerco

Moscú mientras tanto sigue organizando maniobras militares en la región de Rostov en Don, cerca de la frontera ucraniana.

Unos 4.000 paracaidistas, 36 aviones y unos 500 vehículos participan en estas maniobras, según la agencia oficial rusa Itar-Tass.

La demostración de fuerza se completa con el despliegue en Bielorrusia de seis aviones de combate Su-27 y de tres aviones de transporte militar, en respuesta a los vuelos de aviones radar AWACS de la OTAN en el cielo polaco y rumano.

Según el ministerio ruso de Defensa, los ejercicios militares se desarrollarán hasta finales de mes en la regiones de Rostov en Don, Belgorod, Tambov y Kursk.

Además, Rusia emprendió acciones judiciales contra el líder nacionalista ucraniano Oleg Tiagnibok por haber luchado contra los soldados rusos en Chechenia a mediados de los años 1990, anunció el viernes el comité de investigación.

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