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¿Qué lo inspira a usted, don Horacio?

Julio González Erazo

Académico

 

“El misterio de la creación no puede ser revelado so pena de que el escritor de ficciones se paralice; desentrañar el mecanismo de la invención puede ser fatal, view al menos en mi caso”.

Horacio Castellanos Moya, sovaldi sale “Breves palabras impúdicas”.

 

Al hablar de un novelista, shop poeta o cualquier otro artista “inspirado”, suele asociársele con un ser iluminado, percibírsele como un individuo escogido por los dioses, un ser dotado de una hipersensibilidad tal que da la impresión de estar en un trance permanente. Definitivamente reducir el proceso de creación literaria a “inspiración” supone hacer uso de una visión romántica, aficionada, superficial de la literatura. En ese sentido, la pregunta que titula este análisis es una indagación “quemada” ante la postura orgullosa de Horacio Castellanos Moya y su escritura desencantada. Sin embargo, aún cuando no encontremos el elemento netamente “inspirador” en su obra, pretendemos encontrar los elementos que influyen en la creación de sus primeras cinco novelas.

“No aguantaría ni un minuto más, podría morir de asco, de una profunda y fulminante septicemia espiritual”.

Edgardo Vega, “El asco/Thomas Bernhard en San Salvador”.

En entrevista con el periodista Carlos Rivero, Castellanos Moya afirmó que sus formas de escribir se reducen a dos maneras: una que responde a un impulso y que llama compulsiva y la otra, más profesional y que responde a una planificación que nombraremos como esquemática. En la primera tiene preponderancia lo sensorial, especialmente lo visual y lo auditivo. Imagen y sonido generaron novelas como “El Asco/Thomas Bernhard en San Salvador” (1997), “Baile con serpientes” (1996) y “La diabla en el espejo” (2000). Por otro lado, la escritura esquemática surge de una idea, es decir, que a partir de una reflexión surgieron “La diáspora” (1988) y “El arma en el hombre” (2001).

“Habíamos hecho un acuerdo de evitar hablar de Olga María y ahí estábamos, desnudos, abrazados en la hamaca, sudorosos, cansados, pensando en aquella (…) Me dieron ganas de llorar (…) Y aquél, tan tierno, se puso triste también (…) Y entonces llore a borbotones (…) me fui calmando y comenzamos a besarnos (…) al ratito ya estábamos

de vuelta en el dale que dale, ahí en la hamaca, pero con más intensidad, como si el recuerdo de Olga María nos hubiera inyectado una tremenda pasión, algo riquísimo (…) Como si hubiera estado poseída. Me vine de una manera increíble, llorando”.

Laura Rivera, “La diabla en el espejo”.

Para Castellanos Moya, la escritura compulsiva surgió de un impulso generado por una imagen, un tipo de repulsión que se materializa en una prosa rápida y desordenada, por esa razón es que el proceso de escritura se asimile a la posesión o a la abducción, a pesar de esto. Para Casanny, la escritura compulsiva (escritura libre o automática) implica atención y cuidado en el contenido de lo escrito. Así mismo, no se le suele prestar atención a lo gramatical o al ordenamiento general, aunque no está libre de un posterior ordenamiento y revisión. Si bien en la escritura compulsiva parece prevalecer lo sensorial, al mismo tiempo prima sobre estos elementos la personalidad del autor, su consciente y subconsciente, asimilándose esto a la famosa “inspiración”.

“La lectura de esa noticia, impactante, escandalosa, sacudió el instinto periodístico de Jorge Kraus. Su posición era correcta: ahí había algo podrido y ahora comenzaba a salir pus, a borbotones (…) a medida que Kraus le daba vueltas a la idea de escribir el libro sobre el caso de Marcial y Ana María, más se entusiasmaba (…) Se regocijaba por las tremendas posibilidades editoriales que se le abrirían (…) De inmediato tendría ofertas de traducciones, adelantos para la escritura de nuevas obras. Porque su idea para la estructuración del libro era sencillamente genial: lo elaboraría con la técnica de la novela policíaca, pero con puros hechos reales (…) En un par de ocasiones, luego de intensas jornadas de sol, brisa, ron y mar, Kraus garabateó apuntes sobre la forma en que iría armando el relato”.

Narrador de “La diáspora”.

Por otro lado, la escritura esquemática responde al plano reflexivo que constriñe a la creación y a su desarrollo a un orden, a la planificación, enmarcando al escritor en una rutina diaria que denota voluntad y profesionalización del oficio. Así mismo, la redacción del texto esquemático es lenta, sigue un método similar a una investigación científica que responde una tesis, su exposición y posterior comprobación o refutación. Además, tiende a la utilización y abordaje de hechos reales e históricos en su trama.

“San Salvador es horrible, y la gente que la habita peor, es una raza podrida, la guerra trastornó todo (…) quince días he necesitado para saber que estoy en el peor lugar (…)

quince días que han bastado para confirmar que aquí no ha sucedido nada (…) la guerra civil sólo sirvió para que una partida de políticos hicieran la suya (…) esos políticos apestosos por la sangre de cien mil personas que mandaron a la muerte con sus ideas grandiosas, un tremendo asco me producen esos tipos tenebrosos que tienen en sus manos el futuro del país”.

Eduardo Vega, “El asco/Thomas Bernhard en San Salvador”.

La escritura compulsiva de Horacio Castellanos Moya responde a estímulos sensoriales (visuales, auditivos) que configuran la creación literaria inicial. En el caso de “El asco/Thomas Bernhard en San Salvador”, surge de la frustración y fracaso de los proyectos periodísticos y culturales emprendidos por el autor durante la transición democrática salvadoreña; segundo, de su encuentro con las novelas del escritor austriaco Thomas Bernhard, que le proporcionaron el tono y ritmo exacto para plasmar su visión de la sociedad salvadoreña, visión que había dejado esbozada en su ensayo “El taiwancito de Centroamérica”, un “proto asco” en el que se perfilan algunos temas y personajes, como Pepe Pindonga que mutaría a Edgardo Vega, protagonista de “El asco/Thomas Bernhard en San Salvador”.

“Tuve un sueño extraño (…) aparecía Valentina, con su cuerpo insinuante, y me tranzaba con un abrazo orgásmico, de una lubricidad indescriptible. Me desperté adolorido (…) La sopa estaba exquisita, tonificante, innovadora esa mezcla de culebra y marihuana. Y vaya manera de disfrutar de Valentina: era como si toda su voluptuosidad se hubiese concentrado en cada trozo de carne (…) como si su espíritu lujurioso hubiera sido destilado en ese líquido espeso, quemante. Recordé mi sueño de anoche, cuando valentina me trenzaba en aquel abrazo orgásmico, rebosante de lubricidad, y el almuerzo me supo muchísimo más delicioso”.

Jacinto Bustillos/Eduardo Sosa, “Baile con serpientes”.

Por otro lado, “Baile con serpientes” surge en base al estímulo, netamente visual, generado por la imagen de un viejo auto cubierto de cartones, hecho que le generó al autor conjeturas sobres el contenido del automotor. Tanta fue su obsesión con la imagen, que una noche tuvo un sueño donde serpientes se le untaban al cuerpo produciéndole pavor y la respuesta al contenido del viejo auto, desarrollando uno de sus tramas más redondos, compulsivos y provocadores de su producción. En “La diabla en el espejo” tenemos como génesis lo auditivo, que capta la voz femenina, su tono y ritmo definiendo el perfil psicológico y densidad del personaje, engendrándose así el monólogo que es “La diabla en el espejo”. En resumen, el engendramiento de la novela es a partir de lo auditivo, las vivencias del autor con las clases altas y la percepción de una femineidad cínica.

“Participé en la toma de las instalaciones de la Asamblea Legislativa (…) Yo me había preparado especialmente para no ser reconocido (…) Me vestí con una camisa de guardia nacional y cubrí mi rostro con un pasamontañas negro (…) Salí en los noticieros y en las portadas de los principales diarios del país. Me convertí en el símbolo de los desmovilizados; y nadie supo de mi identidad. La idea del pasamontañas la tomé de un terrorista de Chiapas, famoso en ese entonces”.

Robocop, “El arma en el hombre”.

Las creaciones esquemáticas surgen de una idea o reflexión: por un lado, “La diáspora” se estructura por la crisis ética y moral que produjeron el abuso, las pugnas, las conspiraciones y los crímenes en la guerrilla salvadoreña durante la guerra civil, lo que produjo en el autor el desencanto y posterior rompimiento con el proyecto revolucionario salvadoreño de los ochenta; por otro lado, “El arma en el hombre” procede de la reutilización de la violencia política en violencia criminal organizada y corporativa en el contexto de posguerra salvadoreña. En ambos casos, Moya construye las ficciones a partir de la información recopilada durante su etapa de periodista, tanto durante la guerra (SALPRESS) como en posguerra (Primera Plana).

El sándwich literario moyano se refiere al proceso de creación empleado por Moya durante un lapso de tiempo que va desde 1986 con la redacción de “La Diáspora”, hasta 1999 con “El Arma en el hombre”. Curiosamente las dos novelas esquemáticas flanquean el núcleo de creaciones compulsivas. Dicho núcleo se desarrolla partir de septiembre con la escritura de “Baile con serpientes”, la compulsión abarca para el génesis de “La diabla en el espejo” como de “El asco/Thomas Bernhard en San Salvador” a finales de diciembre. Todo durante finales del año 1995. Las causas de dicho proceso creacional pueden circunscribirse a: el fracaso profesional por el cierre del semanario “Primera Plana” entre los meses de julio y agosto del mismo año; segundo, a la situación emocional generada por su residencia en México en un periodo de celebraciones de fin de año.

En resumen, la creación compulsiva surge de estímulos sensoriales y la creación esquemática de una idea. Sin embargo, no quiero reducir este análisis a un exacto bosquejo, ya que es importante señalar que hay elementos comunes entre los tipos de creaciones. Por ejemplo, lo auditivo también permite crear y definir a los personajes de “El arma en el hombre”. Otra práctica común, para poder crear una novela es el retomar personajes, situaciones o temáticas que se desarrollaron en relatos o ensayos de los años ochenta, que se pueden encontrar en las publicaciones: “¿Qué signo es usted, niña Berta?” (1981), “Perfil de Prófugo” (1987) y el libro de ensayos “Recuento de Incertidumbres” (1993).

La creación moyana no involucra un solo elemento (lo sensorial, lo reflexivo), más bien comparten elementos (lo auditivo, pre historias). Sin embargo todos tienen un hito, un punto de convergencia: la memoria, y que el autor califica como tirana. Una memoria tirana que mantiene al individuo girando en torno a ciertas experiencias traumáticas, desalentadoras, negativas, que tienden a imponerse ante las situaciones positivas de la vida. La memoria tirana es violenta, fuerte, tosca, no pelea, agrede y lacera: “Soy un escritor de ficciones, no un político metido a redentor. Por eso, si la patria que me muerde es la memoria, no he encontrado otra forma de ajustar cuentas con ella más que a través de la invención. La realidad es tan grosera, imbécil y cruel que la voy a tratar sin ninguna consideración” (Castellanos Moya, 2010: 34).

Ahora bien, ¿cómo ajustamos cuentas con una patria que durante los últimos veinticuatro años (de inducida paz) nos ha mordido, o más bien nos ha devorado, digerido y expelido?

Bibliografía:

Cassany, D. (1996). La cocina de la escritura. Barcelona: Editorial Anagrama. Castellanos Moya, H. (1989). Perfil de prófugo. San Salvador: UCA Editores.

(1993). Recuento de incertidumbres: Cultura y transición en El Salvador. San Salvador: Ediciones Tendencias.

(1997). El asco/Thomas Bernhard en San Salvador. San Salvador: Editorial Arcoíris.

(2002). La diáspora. San Salvador: DPI.

(2003). Baile con serpientes. San Salvador: DPI.

(2000). La diabla en el espejo. Madrid: Ediciones Linteo.

(2001). El arma en el hombre. México: Tusquets Editores.

(2010). Breves palabras impúdicas: Un ensayo y cuatro conferencias. San Salvador: Contracorriente Editores.

d ?Amonville Alegría, N. (2001). La mutación de la lengua se produce en América Latina. Entrevista a Horacio Castellanos Moya extraída de la página web de la revista virtual Lateral: http://www.lateral-ed.es/revista/articulos/84caste.html

Entrevista: Entrevista 1005. (15 de mayo del 2010). Entrevista a Horacio Castellanos Moya recuperada del sitio web: http://www.escritores.org/entrevista1005.htm

Jiménez, A. (2002). Baile con serpientes refleja la ansiedad de nuestras sociedades. Entrevista a Horacio Castellanos Moya extraída de la página web de La Jornada: http://www.jornada.unam.mx/2002/mar02/020320/06an2cul.php?origen=cultura. htm

Más allá de la peripecia detectivesca. (23 de marzo del 2002) Artículo sobre Horacio Castellanos Moya extraída de la página web de El Informador: http://www.informador.com.mx/lastest/2002/Marzo/23mar2002/23ar04b.htm

Matus, A. (s.f.). Parado en el abismo. Entrevista a Horacio Castellanos Moya extraída de la página web de la Universidad de Potsdam: http://www.uni-potsdam.de/cas tellanos-moya/fakten_es/14.html

Rivero, C. (2011). Entrevista a Horacio Castellanos Moya. Entrevista a Horacio Castellanos Moya extraída de la página web de La Voz Hispana: http://lavozhis panact.com/columnistas/carlos-rivero/4549-entrevista-a-horacio-castellanos- moya

Julio González Erazo (1977, Santa Ana). Licenciado en Letras.

En este trabajo se presentan analiza los orígenes de la creación literaria en las novelas de Horacio Castellanos Moya: La diáspora, Baile con serpientes, El asco, La diabla en el espejo y El arma en el hombre. En el desarrollo se analizan las entrevistas al autor, su narrativa y ensayística, que muestran que su escritura surge de lo sensitivo y lo reflexivo. El trabajo concluye que ambas elementos generadores surgen de la memoria o memoria tirana como la nombra Castellanos Moya.

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