Actores celestes (ikajku) de 1932
Rafael Lara-Martínez
Tecnológico de Nuevo México
https://nmt.academia.edu/RafaelLara
Desde Comala siempre…
Resumen / Abstract
0- Obertura
0. I. Aclaraciones necesaria
I. Lengua serial
II. Saber – Conocer – Creer
III. Coda
IV. Relatos de la revuelta de 1932 en Titajtaketzakan
…kiyulmatiwit tuchantakawan ikman…
Resumen: “Pre-historia como vivencia. Actores celestes (ikajku) de 1932” analiza siete relatos recolectados por un libro recién impreso sobre el pueblo indígena de Santo Domingo de Guzmán/Huitzapan. El volumen se intitula “Titajtakezakan. Hablando a través del tiempo. Inventario de la tradición oral de Santo Domingo de Guzmán” (2018). La narrativa selecta ofrece una perspectiva peculiar sobre los eventos de 1932 en el país, cuando una revuelta indígena la reprime el gobierno en nombre del anti-comunismo. Los relatos subrayan la intervención del Santo Patrono, quien defiende la comunidad del ejército gubernamental y de la milicia comunista. Este amparo divino inscribe un paraje acuático ancestral con su presencia sublime. El ensayo concentra su atención en un enfoque poético que estudia la desviación gramatical de la creatividad lingüística, así como el razonamiento epistémico de la historia. Si la lingüística descriptiva examina la manera en que una lengua serial —dos o más verbos conjugados en serie— resulta impredecible al marcar el tiempo-aspecto-modo y la persona, la hermenéutica observa los conceptos claves de una teoría narrativa (-ina) del saber histórico. De saber (-mati), el náhuat deriva conocer o saber visual (-ix-mati), así como creer o saber cordial (-yul-mati), en enfoques alternos de los hechos objetivos. La tríada —saber-conocer-creer— arraiga la historia académica en la experiencia personal y comunitaria del Estar-Ahí-Colectivo.
Abstract: “Pre-History as experience. Celestial (Ikajku) Actors of 1932” analyzes seven narratives collected by a recent published book about the native Salvadoran town of Santo Domingo de Guzmán/Huitzapan. The book is entitled “Titajtakezakan. Hablando a través del tiempo. Inventario de la tradición oral de Santo Domingo de Guzmán” (Titajtakezakan. Speaking through Time. Inventory of Santo Domingo de Guzmán’s Oral Tradition, 2018). The chosen narratives offer a peculiar perspective on 1932 events in the country, when a Native uprising was repressed by the government in the name of anti-communism. The chosen narratives underline the intervention of the town’s Patron Saint, who defended the community from both the government army and communist militia. By this protection, an acuatic ancestral land is marked by his sublime presence. The essay centers its attention on a poetic approach, which studies grammatical deviance of linguistic creativity, as well as epistemic reasoning of history. If linguistics examines how a serial language —two or more verbs conjugated in a series— is unpredictable in marking tense-aspect-mood and person, hermeneutics observes the key concepts around a narrative (-ina) theory of historical knowledge. From knowledge (-mati), Nahuat-Pipil derives eyewitness account or visual knowledge (-ix-mati) and belief or heart-knowledge (-yul-mati), as alternative perspectives on objective facts. The triad —knowing-eyewitness-believing— grounds academic history into personal and community experience of Being-There-Collectively.
0. Obertura
Por el uso de la palabra, toda disciplina remite al idioma. Sus conceptos son términos del habla. A menudo, extraídos del lenguaje ordinario, adquieren un sentido particular: panes integrales vs. ecuaciones integrales; carácter magnético vs. elemento magnético; dinámica social vs. dinámica de fluidos. Pese a las analogías, aún prevalece la idea más primitiva de la lengua. Dotadas de un significado estricto, las palabras son cosas; el idioma, un vector sin obstáculo hacia lo Real. En la intersección de dos vías paralelas —mundo y lengua— casi siempre se silencia al sujeto hablante quien establece la equivalencia entre la realidad y su representación.
En varios ámbitos científicos, se anhela calcar el mundo gracias al verdadero discurso. No resulta extraño escuchar “este lenguaje remite directamente al Mundo, mientras el otro se desvía en retruécanos”. La búsqueda de la realidad implica elegir el idioma correcto de representarla, de nuevo sin hablante explícito. “Hay que llamar las cosas por su nombre —¿agua, at, water…?— dicen coloquialmente. Los partidarios de “aquel imperio” persisten en inculcar “el arte de la cartografía” cuyo supremo logro erige “un mapa” del “tamaño del imperio” (J. L. Borges, “Del rigor en la ciencia”). Afirman que los “pairos y derivas” (F. Delgadillo) provienen de la derivación matemática. Lo objetivo en ideal desdeña el precepto y el afecto en aras del concepto; imagina un mundo “de la razón pura” sin creencia ni sentimiento. Así establece jerarquías al conjeturar que una fórmula en algoritmo anularía la fe y la percepción inmediata.
La evaluación de discursos traza fronteras y jerarquías de distintas índoles: políticas, científicas y académicas. Desde la antigüedad griega, la más connotada antítesis opone la historia a la poética. En términos actuales, las ciencias sociales se diferencian de la literatura. La ingenuidad las reduce a la distancia del hecho a la ficción. Empero, la barrera la disuelven vocablos similares. La misma gramática establece la identidad lingüística de esas diferencias sociales tajantes. Acaso igual paridad la verifican el ADN y el genoma, tras la apariencia racial de una superficie coloreada. Sólo a regañadientes, lo visible cede a lo inasible. Entretanto, se evidencia el sujeto hablante que evalúa identidades y diferencias naturales por medio del discurso.
Bajo este axioma —el hecho humano se somete siempre a la palabra— a continuación se examinan siete relatos recopilados por el libro “Titajtakezakan. Hablando a través del tiempo. Inventario de la tradición oral de Santo Domingo de Guzmán” (2018). Al rebasar los estudios gramaticales, se trata del primer volumen que compila una fracción sustancial del conocimiento (taixmatilis) ancestral de la comunidad indígena de ese pueblo, llamado Witzapan en los textos: Huitzapan en ortografía clásica.
Las narraciones pertenecen a dos apartados: “Qué sucedió en el año 1932 (Tay panuk tik ne xiwit 1932)” y “Encontramos a Nuestro Devoto (Tiknamikit Tudeboto)”. Sus glosas más literales implican ya una interpretación. Estas paráfrasis sustituyen “La historia de 1932” y “Encontrando a Santo Domingo de Guzmán”, más libres en su significado. Si la primera bosqueja una idea de la historia como flujo acuático constante (apanu) de un andar (panu) sinfín, la segunda diseña un dilema gramatical. Vuelca el título al presente plural simple —ti-…-t, “nosotros”— en vez de reemplazarlo por un gerundio castellano impersonal, -ando. Por axioma poético, el sujeto hablante se halla al centro de la narrativa histórica.
Invertido, este par de problemas —gramatical e histórico— guía los dos apartados del ensayo. La narración del pasado cuestiona el carácter despersonalizado del suceder antiguo (ikman panutuk). Al estribillo inglés “I know for a fact” —hecho objetivo sin vivencia— se opondrá “Sé/conozco porque lo vivo/siento; I know by (life) experience”. En efecto, antes que hecho objetivo, una vivencia comunitaria relata (ina) la experiencia transmitida por “la tradición oral”. Se trata del “nosotros (ti-…-t)” del segundo título y de varias narraciones que confirman la vivencia.
No en vano, el verbo “-ina”, “decir, narrar, relatar”, aparece en veintitrés (23) ocasiones —catorce (14) veces en el relato VII,— al certificar la manera en que los hechos pasados los filtra la lengua (véase sección IV). Acaso el verbo más reiterado —incluso que yawi, “ir”, y witz, “venir”— verifica el carácter narrativo de una visión poética de la historia.
Para explicar la idea de poética, se recurre a dos disciplinas del idioma. Mientras la lingüística descriptiva clasifica el náhuat-pipil como lengua serial, la hermenéutica indaga las nociones fundamentales de la narrativa histórica. La primera sección analiza la dificultad de predecir la manera en que dos verbos conjugados en serie — né pal Nawi witz katka kinmiktiat tukniwan, “ahí en/de Nahuizalco venía, las matan (a) gentes” (I.3)— marcan el tiempo-aspecto-modo (TAM) y la persona (se recuerda que la categoría de “tiempo” gramatical es compleja al implicar el aspecto y el modo. Lo demuestra un simple ejemplo inglés: I am going to Socorro tomorrow. Su glosa real significa “mi intensión presente es ir a Socorro mañana”).
La segunda sección examina el campo semántico del verbo –mati, “saber, sentir”, del cual se derivan el conocimiento sensible o testimonio visual de los hechos (-ix-mati), al igual que la creencia o saber cordial (-yul-mati). Esta esfera tripartita —saber, testimoniar lo visual y creencia emocional— asegura que la historia regional relata (ina) una experiencia directa. En esta vivencia, lo sobrenatural interviene de manera directa en los asuntos sociales y naturales.
En tríada indisoluble, de este enlace, los actores de la revuelta de 1932 no se agotan en protagonismos humanos. En cambio, el Santo Patrono del pueblo —Tudevoto, acaso literalmente, “Nuestro Devoto”— cobra una relevancia singular. Enviado de Dios, Él Mismo protege la aldea de su descalabro ante el doble acecho militar del ejército y de los comunistas. El saber histórico lo antecede la creencia fiel que atestigua hechos vividos de manera visual y sensible.
Este testimonio óptico funda un conocimiento (taixmatilis) ecológico del entorno natural. El espacio vivido no responde a una geografía en el sentido objetivo de la palabra, sino adquiere su significado literal. Se trata de una verdadera escritura (graphos) de la tierra (geo). Como terruño se halla marcado por las generaciones —por los ancestros— que han vivido en ese lugar durante siglos. Espacio existencial, el testimonio reconoce las huellas perennes de eventos que documentan la historia comunitaria. Si las ciencias naturales clasifican la botánica, zoología y nichos ecológicos, la narrativa especifica que el indicio humano puebla la totalidad del eco-sistema.
Bastan dos ejemplos para entender esa conversión de la naturaleza en archivo histórico, legible para el sujeto narrativo. En 1932, la intervención celeste (ikajku) ocurre en la poza (weytenhat), el río (apan) y lago (wey at) cuya crecida (tuwapan) en verano (tunalkwi) resulta portentosa. Así ese sitio se despoja de toda neutralidad para volverse paraje inscrito por la historia como acontecer (panu). Igualmente puede afirmarse de la playa a cuyas orillas (tentenplaya) se produce el encuentro milagroso de Santo Domingo de Guzmán.
(continuará)
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