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Óscar Cabrera considera que la economía mundial enfrenta grandes desafíos y El Salvador es uno de los países afectados directamente. Foto Diario Co Latino / Cortesía

Óscar Cabrera cuestiona el supuesto “milagro económico” y advierte riesgos para la economía salvadoreña

Redacción Nacionales

@DiarioCoLatino

El economista y secretario de Posgrados de la Universidad de El Salvador (UES), Óscar Cabrera, puso en duda la narrativa oficial sobre un supuesto “milagro económico” en el país y advirtió que diversos factores internos y externos amenazan con desacelerar el crecimiento económico durante 2026.

Durante una entrevista en el programa Encuentro con Julio Villagrán, Cabrera presentó un análisis en el que identificó señales de vulnerabilidad relacionadas con el aumento de los precios internacionales del petróleo, la desaceleración de las remesas familiares, el elevado endeudamiento público y la debilidad de sectores productivos clave como la agricultura y la industria.

Según el expresidente del Banco Central de Reserva (BCR), la economía mundial enfrenta una de las mayores crisis energéticas de las últimas décadas, derivada del conflicto militar entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Este escenario ha provocado fuertes incrementos en los precios internacionales del petróleo, afectando directamente a países importadores como El Salvador.

“El Salvador importa el 100 % de los hidrocarburos que consume. Cualquier aumento en los precios internacionales termina impactando el transporte, la industria y el costo de vida de la población”, señaló.

Cabrera explicó que el incremento de los combustibles ya se refleja en mayores costos para el transporte terrestre, el sector industrial y diversos productos derivados del petróleo como los plásticos. Asimismo, estimó que la inflación podría ubicarse entre 1.5 % y 3.5 % durante este año.

Remesas muestran señales de desaceleración

Otro de los factores que generan preocupación es el comportamiento de las remesas familiares, una de las principales fuentes de ingresos para la economía salvadoreña.

Aunque en 2025 las remesas crecieron 17.7 %, durante los primeros meses de 2026 el crecimiento se redujo a 6.8 %. Cabrera atribuyó esta desaceleración a la situación económica en Estados Unidos, particularmente en el sector de la construcción, donde trabaja una parte importante de la población salvadoreña migrante.

El académico recordó que aproximadamente el 95 % de las remesas provienen de Estados Unidos y que una reducción en la actividad económica de ese país podría afectar directamente los ingresos de miles de familias salvadoreñas.

Incluso, planteó tres escenarios para el cierre del año: uno moderado, con crecimiento de apenas 3 %; otro con crecimiento negativo de las remesas, y un escenario más severo, aunque menos probable, en el que las remesas podrían caer más del 10 %.

“Estamos observando señales de una posible estanflación importada: mayores precios y menor crecimiento económico”, advirtió.

 Crecimiento económico perdería dinamismo

Aunque reconoció que la economía salvadoreña registró un crecimiento cercano al 3.9 % en 2025, Cabrera considera que las proyecciones oficiales para este año son demasiado optimistas.

Mientras organismos como el Banco Central de Reserva y el Banco Mundial estiman un crecimiento entre 3 % y 3.5 %, el economista proyecta una expansión más modesta, entre 2.5 % y 2.8 %.

A su juicio, la economía está perdiendo dinamismo debido a la desaceleración de la inversión, el menor crecimiento del consumo de los hogares y el impacto de factores externos.

El especialista destacó que la construcción fue el principal motor del crecimiento económico durante el último año, impulsada por proyectos de infraestructura pública y privada. Sin embargo, considera que este sector no puede sostener indefinidamente el crecimiento nacional.

“La construcción genera empleo, pero tiene baja productividad y un valor agregado menor que sectores como la manufactura avanzada o los servicios tecnológicos”, explicó.

Asimismo, alertó sobre posibles efectos negativos asociados a la expansión inmobiliaria, entre ellos la especulación en los precios de viviendas y apartamentos, así como impactos ambientales derivados de la urbanización acelerada.

Deuda pública y pensiones bajo presión

Otro de los puntos críticos para el análisis está relacionado con las finanzas públicas. Cabrera reconoció que el Gobierno logró reducir el déficit fiscal y generar un superávit primario, aspectos valorados positivamente por organismos internacionales. Sin embargo, señaló que la deuda pública continúa creciendo y ya supera el 90 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Según sus cálculos, la deuda del sector público pasó de representar el 71 % del PIB en 2019 a más del 90 % en la actualidad.

Particular preocupación expresó sobre la deuda relacionada con el sistema de pensiones. Indicó que una parte importante de los fondos previsionales ha sido utilizada para financiar obligaciones estatales y que el país enfrentará desafíos significativos a partir de 2027, cuando deba reanudar pagos que actualmente se encuentran diferidos.

“El problema previsional sigue sin resolverse y puede convertirse en una bomba financiera”, afirmó.

Como alternativa, propuso analizar la creación de una administradora pública de fondos de pensiones que reduzca los costos de administración y permita fortalecer la sostenibilidad del sistema.

Baja inversión extranjera y retos estructurales

El economista también llamó la atención sobre la baja inversión extranjera directa que recibe El Salvador en comparación con otros países de Centroamérica. De acuerdo con los datos expuestos, la inversión extranjera directa ronda los 474 millones de dólares, una cifra inferior a la registrada por economías como Costa Rica y Panamá.

Para Cabrera, uno de los principales desafíos es generar mayor certidumbre jurídica y estabilidad institucional para atraer nuevos inversionistas.

Además, insistió en la necesidad de fortalecer la educación, la formación técnica y el desarrollo de capital humano como condiciones indispensables para impulsar sectores de mayor productividad y valor agregado.

Finalmente, concluyó que el país enfrenta una combinación de factores adversos que ponen en duda la viabilidad de un “milagro económico” sostenido. Entre ellos, mencionó el aumento de los precios internacionales del petróleo, la desaceleración de las remesas, el creciente endeudamiento público, el deterioro del balance comercial y la insuficiente inversión productiva.

“Las piezas del rompecabezas no están mostrando señales favorables”, concluyó.

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