¿Mía?

Un poema inédito de Julio Enrique Ávila

Escrito de puño y letra por Julio Enrique Ávila cuando tenía veinte años, «¿Mía?» nos acerca a los primeros pasos de su trayectoria poética. Conservado en su manuscrito original, el poema deja testimonio de una sensibilidad temprana, en la que el amor y la belleza se entrelazan con un delicado lenguaje floral.

En cada trazo permanece la huella de aquel joven poeta que buscaba en la palabra una forma de expresar su mundo interior. Más de un siglo después, esta página conserva no sólo sus versos, sino también la emoción y la voz de quien los escribió.

¿Mía..?

Una mañana

encontré abandonado en mi ventana

un ramillete, rebosante

de pasión.

¿Qué mano primorosa

vino tierna y cariñosa

y me trajo en ese ramo

el corazón?

La eterna monotonía

del estudio, en este día

fue ilusión, fue pensamiento,

fue amor.

Una imagen de espléndida belleza

apareció, traía en su cabeza

encantadora y dulce, el sello

del dolor.

Yo miraba su tierna palidez,

la pureza y la blancura de su tez

que coronaba con su manto

de cabellos;

la mirada de sus ojos adormidos

con ensueños de amor, doloridos

y tristes, alumbraban mi alma

en sus destellos.

Todo, todo, me hacía ver en ella

un lirio purísimo, que bella

estaba… ¡Ella es la flor que en mi alma

he de prender!…

Más, ¿qué veo? Te confundes vergonzosa

entre las flores de mi ramo, ruborosa

te escondes, no te ocultes ingrata,

¡te quiero ver!…

Esa caléndula de nieve triste y fría

no has de ser ¿serás flor de alegría?

jazmín perfumado, clavel amoroso.

¿Qué serás?…

aquella flor tímida y hermosa

que resalta majestuosa,

la más bella, la más pura,

la que en mi corazón vierte dulzura,

y mitiga el dolor y la pena,

esa eres tú:

¡Alma de virgen con cuerpo de azucena!

Julio Enrique Ávila
San Salvador, enero 12 de 1912

 

 

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