Saúl Méndez
Colaborador
El dirigente del Movimiento de Trabajadores de la Policía (MTP), Marvin Reyes, cuestionó, durante el programa Frente Intercontinental, la forma en que se ha aplicado el régimen de excepción y señaló que desde las primeras semanas detectaron presiones hacia la Policía Nacional Civil (PNC) para realizar capturas, así como abusos atribuidos a miembros de la Fuerza Armada durante los operativos:
Marvin Reyes — Lo dijimos en su momento. Imagínense ustedes que el régimen de excepción nosotros detectamos su deformación prácticamente a los 15 días de su vigencia. Detectamos a tiempo la deformación del régimen. Imagínense ahora cómo no va a estar deformado.
En los primeros 15 días empezamos a notar nosotros la presión política hacia la Policía Nacional Civil para que capturara cierto número de delincuentes o pandilleros. Entonces, en esa presión hubo personal policial, que hay que decirlo así, que empezó a meter gente que no tenía que ver con las estructuras de pandillas.
Y aquí hay que ser bien enfáticos. Y esto casi no se ha dicho, pero hay que aprovechar para decirlo. La mayor parte de la responsabilidad se la acumulan a la PNC, pero nadie está hablando de los soldados que cometieron muchos abusos en esas primeras etapas del régimen de excepción.
A los soldados como que los han invisibilizado, pero ellos cometieron abusos terribles y le pasaron la responsabilidad a la Policía.
¿En qué sentido? En que los soldados salían a hacer operativos a diferentes zonas, cantones, caseríos, en las zonas urbanas; capturaban gente, capturaban jóvenes que ellos decían que eran pandilleros. Ellos, los soldados, decían que eran pandilleros.
Inmediatamente los retenían y los subían a las redes de ellos, al Twitter de ellos, al de la Fuerza Armada, y decían: “Hemos capturado tantos terroristas”. Y ellos exponían eso primero; después se lo entregaban a la PNC.
Pero cuando la PNC los verificaba en las bases de datos y no encontraba nada de que fueran pandilleros o tuvieran algo que ver con la pandilla, los dejaba libres.
¿Pero qué pasó? Hubo un momento en donde se dio un incidente en el que soldados de fuerzas especiales capturaron a un joven en silla de ruedas. El muchacho era inválido. Lo capturan, lo suben a las redes y dicen que han capturado un terrorista extorsionista.
Se lo entregan a la patrulla del 911 de Soyapango, porque esto fue en la zona del cantón El Limón, en Soyapango. Lo verifica la patrulla y no le encuentran absolutamente nada.
Llega la mamá a la delegación y dice: “Mire, mi hijo anda aplicando a un puesto en un call center porque él puede hablar inglés. Aquí ando yo la solvencia de la Policía y antecedentes penales, porque hace poco lo ha sacado. Aquí está, él está limpio”.
La Policía lo revisa en todas las bases habidas y por haber, y le informan al jefe: “Mire, está limpio. Vayan a dejarlo, no tiene nada”.
Lo suben a la patrulla, lo van a dejar a su casa, y los soldados, al ver esto, informan a su jefe inmediato. Y esto escala hasta el ministro de Defensa. El ministro de Defensa le dice al presidente y el presidente le ordena al director de la Policía que los policías no quieren hacer su trabajo y ordenan detenerlos. Y detienen a los tres policías por omisión de deberes. Imagínense, por omisión de deberes. Y se van presos los tres compañeros policías.
A partir de eso, los policías dijeron: “No, nos vamos a complicar nosotros. Soldado que traiga la cantidad que sea de personas que ellos han retenido los vamos a remitir como por agrupaciones ilícitas”.
Ahí el soldado cometió muchísimos errores, muchísimos abusos y muchísimas violaciones a derechos humanos, que no se está hablando mucho de eso, sino que a la Policía se le acumula todo.
Como la Policía tiene que realizar todas las diligencias, entonces venían los policías y los remitían para no verse en problemas, como lo que les pasó a los otros compañeros que los metieron presos por omisión de deberes, cosa que es absurda.
Cuando llegaron donde el juez, ya en la audiencia, les aplicaron los 15 días del régimen. Los tuvieron 15 días embarlotinados y a los 15 días los llevaron ante el juez, y el juez tampoco se quiso, como dicen, echar el trompo a la uña, y no los dejó libres del todo, sino que les dijo: “Los voy a dejar con medidas, firmando cada 15 días”, y los pasó a fase de instrucción.
Todavía pasaron seis meses los policías firmando y en una inestabilidad jurídica, con aquellas zozobras de “¿me van a meter preso?, ¿no me van a meter preso?, ¿me van a despedir?, ¿no me van a despedir?”. Los tuvieron seis meses en esa condición.
Al final lograron resolver, pero pasaron con una situación que yo creo que se les subió el azúcar o les dio algo, pero no salieron ilesos de su salud de semejante situación.
El régimen se estaba deformando, se estaba deformando aplicándose de una forma que no era.
Los soldados hicieron atrocidades, se metían a las casas, hurtaban cosas de valor de las casas y a la gente les decían: “Si ahorita nosotros mandamos en el régimen de excepción, no hay ley, la ley somos nosotros”.
Y empezaron a hacer destrozos, abusaron sexualmente de mujeres, de mujeres adultas, de menores, hicieron una cantidad de atrocidades que realmente eso se ha quedado en una gran injusticia.
Era porque no les han hecho absolutamente nada, algunos que otros por ahí, porque ya no pudieron cubrirlos, como el caso de Mizata, de un sargento de la Marina que abusó de una menor y retuvieron a otros menores para que no dijeran nada. Los amenazaron con que los iban a meter presos con el régimen y desde las cuentas del Movimiento de Trabajadores de la Policía se expuso el caso. Ya no pudieron ellos ocultarlo y se tuvo que capturar.
Se tuvo que proceder a llevar ante la justicia a estos militares.
Ese día que capturan a este sargento de la Marina y los soldados, llegó un grupo de oficiales del Estado Mayor a la delegación del Puerto de La Libertad a exigir que les entregaran los soldados a ellos, que ellos se iban a hacer cargo del procedimiento.
Fueron muy valientes y les dijeron los policías: “No, a ellos los vamos a procesar como cualquier delincuente”.
Y necios los oficiales, como vieron que no les iban a entregar nada, mandaron un equipo de abogados, siempre del Ministerio de la Defensa, y llegaron varios abogados allá con su verborrea jurídica, queriendo que les entregaran los soldados. O sea, ellos querían a toda costa que eso no saliera a la luz.
Y, por supuesto, los policías no accedieron y salió a la luz todo ese caso.
Caso contrario, lo que pasó en Soyapango, que unos soldados, siempre de esos de fuerzas especiales, abusaron de una menor. El soldado se les dio a la fuga. Se fueron, la Policía los persiguió, llegaron ellos a la base que tenían en el Estadio España o Centro Deportivo España y ya no los pudieron capturar.
De ahí les dijeron que ahí no había llegado nadie y que no les iban a entregar a nadie. Y ese delito de abuso sexual a una menor en Soyapango quedó impune.
Está documentado, aparece en el informe que se presentó ante la CIDH y que plantea esto ante la Corte Penal Internacional. Ahí aparece esa situación, ese caso.
Nosotros vemos que el régimen de excepción, después de 54 prórrogas en este momento, se sigue utilizando para amedrentar a las personas, amenazar a la gente y causarle temor.
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