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La depuración de la izquierda salvadoreña: Una tarea imprescindible para salvar al FMLN de su desaparición

Por Mauricio Funes

(Presidente de El Salvador de 2009 al 2014)

Por más que lo nieguen algunos dirigentes actuales, el FMLN está al borde del colapso.

Por conveniencia más que por convicción han comenzado a difundir la idea de que en las pasadas elecciones de Febrero, el FMLN resultó victorioso porque impidió su desaparición como fuerza política electoral con personería jurídica.

Es cierto que el FMLN no desapareció como sí ocurrió con otros partidos minoritarios como Nuestro Tiempo (NT), que deberá ser cancelado en los próximos días por el TSE.

Bastaron 204 mil votos para que el FMLN siguiera existiendo como fuerza política legal.

El asunto es que ese no era el propósito de las elecciones presidenciales.

Lo que está en juego en una contienda electoral es el acceso al poder y no la continuidad o desaparición de un partido político.

Lo mismo pasó con ARENA y otros partidos aliados de Nuevas Ideas (PCN, GANA y PDC) y con VAMOS que obtuvo una diputación por San Salvador.

Ninguno de ellos desapareció del espectro electoral.

Pero en este caso estamos en el plano de los formalismos.

El FMLN y ARENA, otrora partidos mayoritarios que estuvieron en la Presidencia, seguirán existiendo en la vida política nacional. Eso nadie lo pone en duda.

Sin embargo, lo relevante es cuál será su verdadera incidencia en el manejo del poder. Es evidente que la incidencia de ARENA es mayor que la del FMLN, ya que ganó dos Diputados en la Asamblea Nacional, uno por San Salvador y otro por la Libertad, y una Alcaldía en la Libertad Este, que aglutina al estratégico Distrito de Antiguo Cuscatlán.

El FMLN en cambio no tiene nada, más que unos cuantos concejales y una Diputación en el PARLACEN.

Qué poder de incidencia les dan unos cuantos concejales y una Diputada en el Parlamento Centroamericano?

Ninguno.

No sirven ni siquiera para hacer una pataleta o provocar un escándalo público.

Tampoco el FMLN tiene una sólida estructura territorial, como en el pasado, que le permita dar la batalla en las calles.

En eso el movimiento social de izquierda les lleva ventaja.

Al menos así lo ha demostrado en las manifestaciones callejeras de los últimos dos años.

Por qué la dirigencia actual o los aspirantes a la Secretaria General se resisten a abordar el problema interno que representa la presencia de una estructura dirigencial que, como lo he señalado en artículos anteriores, son los responsables de la transformación del FMLN de partido revolucionario, comprometido con las transformaciones estructurales que el país demanda, a partido mercantilista y electorero?

Ese es el FMLN de ahora: Un partido que por poner en primer plano los intereses económicos y políticos de algunos de sus dirigentes ya no representa más las aspiraciones del pueblo.

Una izquierda así no es lo que necesita el país.

Una izquierda así solo es funcional a la derecha oligárquica, al gobierno actual y al imperialismo sionista de EEUU.

El único camino posible para recuperar la capacidad de la izquierda para transformar el país pasa por una depuración de todos los mandos comprometidos con el régimen y que le hacen el juego a la Oligarquía y al imperialismo.

Ese es el desafío para la próxima Convención Nacional en la que se elegirán nuevas autoridades del partido.

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