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LA BAJA EMPLEABILIDAD EN EL Salvador

Myrna de Escobar,

Escritora  y docente de Inglés

— La cosa está fea. No pinta nada bien.

— ¡Para nada…estamos amolados! El cipote se va mañana y la nana está hecha un manojo de nervios. Llora que llora, pero el bachiller está decidido. Hace tres años se graduó y no ha conseguido chamba digna. De podar matorrales no se vive. Los mantos están secos y la cosecha se pierde.

— A los hijos hay que dejarlos ir, Don Aurelio. Cuando crecen ya no son diuno.

— Si. — Don Napo. Pero mire cuantos regresan… sin piernas, con criaturas, violados… mire la Marina. Así le paso. Hay siubiera quedado con el mocoso que ya tenía, pero a conseguirse otro fue. No logró cruzar el charco. La cogieron en la frontera y preñada regresó. El coyote se quedó con los siete mil dólares y la abandonó.

— Si. Es cierto. Otros, ya no vuelve uno a saber de ellos. Como mi cipote. Ni siquiera sé dónde buscarlo. Se perdió en Arizona. Talvez. O quizá me olvidó. Ya nunca supimos de él

El silencio se envuelve con la brisa y se hace eco en las miradas de los compadres. Siempre juntos; dispuestos a componer el mundo. — según los vecinos. El aullido del Chato se cuela como una maldición en el corredor.

— Calla ese chucho hijueputa. Dale un leñazo para que se eche a dormir.

— Vení Chatito. Vamos a jugar. — dice Davisito—.  Él es el encanto de la abuela, y de irse el bachiller, el cipote se va quedar sin tata.

Ambos se pierden en la ladera polvosa con el viento haciendo piruetitas en el aire. Son los únicos rastros de inocencia de la casa. El pequeño no va a la escuela todavía. El chillido de los cerdos del vecindario incomoda al viejo Aurelio. Don Napo se despide. Han llegado a comprarle la marrana. Hace falta el dinerito. Su mujer tiene fiebre y habrá que llevarla donde el dotor y nuhay pa pagar la medicina. — comenta.

— Se hizo tarde. Hay que ver que se hace. Mañana primero Dios haigamos convencido al bachiller de quedarse. — concluye don Aurelio.

En la ciudad, el escenario no es más alentador. En las urbes la desesperación se vuelve “depre”. Por ejemplo: La Lupe lleva años ayudando en un chalé del mercado. Es secretaria, pero nunca se ha podido colocar en un empleo que reivindique su sueño de comprarse una casita, al menos. — Tiene 35 años y se quedó a vivir con sus tatas. Murmuran los demás.

— Con dos cipotes y mamá soltera hay que ver como se hace para hacerle frente a la vida. Esto me pasó por andar de burra. —Reflexiona.

La Norita es otra historia. Sus tatas se fajaron para pagarle la carrera de medicina y está pior ahora que terminó la carrera. Hace 18 meses. Hizo el residentado en un cantón de Berlín. Llevó hasta artículos de oficina: escritorio, silla, archivero, folders y todo lo necesario. Ahora está sin trabajo y consumida por la depresión se encierra en su cuarto.

— No habla con nadie, ni se baña en días. Ni el novio, el dotorcito, la hace reír.

— Él si tiene trabajo en el seguro Social, pero ni forma de meterla allí. — asegura.

La Norita tiene un problema grave: “No tiene cuello y sin influencias, no se puede” “Se necesita una palanca para colocarse y eso no es de todos”

Don Teo es otra historia. Hombre de letras y muy profesional en su campo está desempleado desde hace 5 años. Tener un grado universitario no le ha valido más que para el sueldito que ganó el semestre pasado con servicios profesionales en una universidad privada. Allí se gana por hora. No hay vacaciones, aguinaldos ni prestaciones médicas. Si te incapacitan estás fuera. Hay tanto desempleo que ha tenido que posponer la cirugía de la hernia en tres veces. A la espera de ser llamado para el segundo ciclo, el profesional se despabila un rato en la acera de su casita con un vasito de café.

— En este paisito de mierda está difícil, pero ahí vamos. —Comenta.

— Mi amigo, el periodista está peor. Trabaja en una imprenta cargando periódicos en vez de anunciar o escribir la noticia. Ciento veinte Lucas al mes no alcanzan, pero algo es algo… aunque sea para irla pasando. — como se dice aquí, para comprar el pan francés y el café. El cuartito lo paga con su amigo el sastre.

— La Rocita salió más buxa. Alquila el cuarto y el cuerpo. Ni modo… algo hay que hacer, para darles de comer a los siete hermanos. Su madre ya esta vieja y sigue pariendo. Por lo menos es chula la cipota— dice su abuelo.

— La Pati estudió administración de empresas en una privada y hay anda di arriba abajo. Dejando currículos y nada. No le ha salido nada. Don Carlos me le ayuda, pero si se acompaña con él — comenta la madre.

Triste es la realidad de nuestra gente. En el salvador la empleabilidad se vuelve cada día más difícil cuando la criminalidad y la corrupción ahuyentan la inversión, y las fuentes de empleo no proveen los salarios que se necesitan para vivir con dignidad. Eso está minando los sueños de muchos salvadoreños y no les queda de otras más que dejar el terruño y emigrar.

— Qué tengo que perder— dice mi alumno— a punto de tirar la toalla en el tecnológico. Esto está duro. No hay comida en casa. Me cuesta concentrarme. Mi hermana es Diseñadora Gráfica y no tiene trabajo. Mis papás están iguales. Estudiar es un lujo que ya no puedo darme. Tengo que irme para ayudar.

Según un artículo publicado por la BBC NEWS, el 5 de julio de 20018, Guatemala, México y Bolivia son los tres países latinos con las menores tasas de desempleo de la región, pero eso solo demuestra que hay un gran mercado laboral informal o que simplemente muchos dejaron de buscar trabajo. Un fenómeno que se vive también en El Salvador, donde muchos se han quedan esperando la remesa que los compatriotas envían.

“Si hay personas desalentadas que se cansaron de buscar empleo y ya no lo hacen más, estas personas se califican como “inactivas” y no entran en el cómputo de desempleo. Y esto no es bueno”, le dice a BBC Mundo, Verónica Alaimo, especialista senior de la División de Mercados Laborales del Banco de Interamericano de Desarrollo, BID.

En nuestro país, muchos trabajan en la calle, en pequeños comercios improvisados o realizan actividades de subsistencia que apenas les generan ingresos para comer.

“Muchas personas no pueden darse el lujo de estar desempleadas. Necesitan trabajar para sostener a sus familias. Y eso muchas veces se traduce en trabajos precarios, trabajos informales, sin acceso a la seguridad social, o trabajos muy poco productivos y con bajos salarios”, dice Alaimo.

Desempleo en América Latina           (%)

Guatemala 2,2

México   3,2

Bolivia 3,3

Perú 4,1

Ecuador 4,3

El Salvador 4,5

Nicaragua 4,7

Panamá 5,4

República Dominicana 5,5

Paraguay 6,2

Honduras 7

Chile 7,7

Costa Rica 8

Uruguay 8,1

Argentina 8,2

Colombia 9,4

Brasil 9,8

Fuente: BID, Sistema de Indicadores de Mercado Laboral y Seguridad Social (SIMS).

— De más está decir que esto va empeorando cada día. Los cipotes ya no se preparan. Yo le digo a mi nieto que, si no estudia, de maceta del corredor no va a pasar. Pero solo le gusta perder el tiempo. Mi otro hijo le ofrece llevárselo para el norte cuando terminé el bachillerato, pero ya lleva un mes sin ir a la escuela.

— Todos estudiaron en mi casa y nadie tiene empleo. Comenta el más joven de este grupo de personas reunidos en el pasaje, a la espera del camioncito del hielo para los sorbetes.

— Mejor ponerse pedo y vender droga. Al menos allí se saca para irla pasando

— Cuando sea grande yo quiero ser como Pablo Escobar, o El Capo. Ellos se manejaban feria. — dicen los bichos de séptimo en la escuela.

Con esos prototipos en la mente, la historia no pinta para nada bien. Calle abajo las historias continúan. Por fortuna yo hago lo que me gusta y me preparé para ello. Eso es lo que les digo a mis alumnos: prepárense para cuando lo bueno llegue. Una beca, un empleo en el extranjero. Aprendan inglés. No les va a defraudar saber otro idioma. Váyanse si es preciso, pero no se metan en líos. La vida es un reto que deben afrontar cada día. Siempre para adelante. Nunca para atrás. Mientras me alejo hacia la parada. Escucho el cuchicheo voraz de las vecinas.

— Se dio cuenta. Don Carlitos. A la Marina, la despidieron de la fábrica.  Compró una plancha pacer pupas. Ni un mes tenía con el negocito, y ya le cayó la extorsión.

— Pobre mujer… — dice el tiendero.

— Y a ella sola le toca con los tres bichitos- — añade la Ña Paquita. La señora del queso, la de la parada de bus, a la entrada de la colonia.

Según los Resultados de la Información Estadística de Instituciones de Educación Superior 2012, en un país tan pequeño como el nuestro hay 24 Universidades, 9 Institutos Especializados y 7 Institutos Tecnológicos. En el año 2012, la distribución de la matrícula estudiantil que realizó estudios en el nivel terciario según el tipo de institución, se dio de la siguiente manera: las universidades inscribieron a 156,054 estudiantes representando el 91.87 % del total de la población en el nivel superior, los institutos especializados tuvieron una matrícula de 9,023 estudiantes significando el 5.31% y los institutos tecnológicos recibieron a 4,783 estudiantes que representa el 2.82%. De los cuales 72,046 (46.17 %) fueron hombres y 84,008 (53.83 %) fueron mujeres. Con base al sector al que pertenecen estas instituciones, los estudiantes se distribuyeron de la siguiente forma: una universidad estatal con el 29.99 % (46,799 estudiantes) y veintitrés universidades privadas con el 70.01 % (109,255 estudiantes). Personas que al egresar no encuentran más alternativa que enriquecer con su mano de obra la economía de otros países como Estados Unidos, u otros países europeos ante la imposibilidad de acceder a un empleo que les permita vivir con dignidad en la patria que les vio nacer, de la cual solo pueden llamar suyo, el ombligo tirado en el fajero de algún vertedero.

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SEMBLANZA DE EDUARDO AVILÉS RAMIREZ Viajero y cronista

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