Caralvá
Intimissimun
Presidente de El Salvador Doroteo Vasconcelos se pronuncia contra intervención inglesa
Manifiesto a Centro América en defensa de soberanía
Gaceta de El Salvador en la República de Centro-América
San Salvador septiembre 6 de 1850
MANIFIESTACIÓN
Que el presidente del Estado de El Salvador hace ante el público salvadoreño, ante los Estados de Centro-América, y ante las demás naciones.
Las notas publicadas, manifiestan el estado último de la cuestión con el Cónsul Británico Sr. Federico Chatfield, las pretensiones y exigencias injustas y humillantes de parte del Consulado, y las razones de este Gobierno, rehusándose a la degradación de satisfacciones indebidas.
La cuestión que era simplemente sobre un arreglo de reclamaciones disputadas, se ha tornado en una contienda de honor, y aun en independencia en uno de los ramos del Gobierno, pues se ve, el Consulado Británico pretende arrogarse la facultad de nombrar agentes suyos a súbditos salvadoreños, de quitarlos de la jurisdicción del Estado, y aun de hacerlos reconocer como funcionarios ingleses al mismo Gobierno que los reclama. – Su intención hostil, y de suma depresión para el país, alejando todos los arbitrios de un arreglo pacífico, y cortando con la mayor incivilidad comunicación con este Gobierno, se ha manifestado en la devolución, sin fundamento, de la nota cerrada que le remitió el Sr. ministro de Relaciones en contestación a su amenaza e intimación anterior.
A la primera lectura de la nota del Sr. Cónsul, claramente se advierte que no es un acomodamiento justo ni razonable el que se busca, sino un rompimiento abierto, y lo que ha deseado es poner al Estado de El Salvador en conflicto de ceder con la mayor degradación a una amenaza ultrajante, y a un abandono de sus derechos y de su dignidad, u obligarle a una resistencia tal, que se pueda emplear las hostilidades y causarle graves males y vejaciones sin término a discreción de un antiguo resentimiento de partido.
Aquí se ve con claridad la mano del bando dominante en Guatemala puesto en combinación con el Consulado Británico, y usando de la influencia y simpatías de un partido político a que ha estado siempre unido el Sr. Cónsul, y cuyo odio mancomunado, y pasión envejecida contra los Estados libres de Centro-América, buscan ahora la ocasión de satisfacerse, concurriendo a dar un golpe decisivo al Estado de El Salvador, para abrirse paso a la dominación absoluta de todo Centro-América. – Se busca pues, un pretexto por fútil que fuese, para llevar al cabo esta combinación agresiva de un poder extranjero junto con la fuerza que gobierna Guatemala, y anonadar así la libertad del país, e imponerle su dominación exclusiva.
Tal ha sido el empeño ciego de poner en acción este convenio, de un doble ataque, y de agresiva sorpresa contra El Salvador, que no se ha guardado la menor consideración, ni se ha paliado con las formas más comunes de la diplomacia, el rompimiento verificado con la devolución de la nota, de una manera tan despreciativa y descortés, sin aguardar siquiera la repulsa indispensable de las condiciones humillantes, que tan de propósito y con intención tan hostil se le habían impuesto al Gobierno.
Luego que se recibió la nota del Consulado fue contestada, y entregada al Sr. Idígoras, por cuyo conducto se había remitido la primera, – El Sr. Idígoras la devolvió diciendo, que lo hacía así por orden del Sr. Chatfield, quien exigía se le tratase como encargado de negocios, y no simplemente Cónsul. – En la Secretaría se mudó el sobre, poniendo “AL SEÑOR CONSUL DE S.M.B EN CENTRO-AMÉRICA Y ENCARGADO DE NEGOCIOS CERCA DEL GOBIERNO DE GUATEMALA” más como el Sr. Idígoras dijo que ya había despachado el propio que trajo la nota, el Sr. ministro la remitió por un correo extraordinario, encargándose al Sr. administrador de correos de Guatemala ponerla en manos del Sr. Cónsul. Y este Sr. la ha devuelto, diciendo “que no la recibía por no ir por el conducto del Sr. Idígoras, Vice-Cónsul inglés en este Estado” – (Véase la carta a continuación.)
Se ve aquí la frivolidad del pretexto, la intensión de hacer prevalecer un conducto caprichoso y desconocido, y el designio de satisfacer ante todo las vanas pretensiones de un súbdito salvadoreño, por tornarse en empleado de la Inglaterra, posponiendo a tan pequeñas miras el grave objeto de conservar las relaciones amistosas entre las dos naciones y evitar el rompimiento siempre fatal a los intereses de este país, y al honor de la Gran Bretaña, a quien el Cónsul presenta encarnizada y en actitud hostil contra un Gobierno débil y pacífico, tan solo para complacerse, satisfaciendo su encono en la ruina de un pueblo inerme.
El Gobierno de El Salvador tiene ya harto manifestadas las razones por que no puede ceder al Cónsul inglés el derecho de imponer un funcionario suyo, y mucho menos arrebatando de su poder un súbdito díscolo, para revestirlo de un carácter público y constituirlo en la impunidad de hacer los ultrajes que el parezcan contra el Gobierno del Estado. – Insistir de nuevo esta pretensión, y romper por ella las hostilidades con un Gobierno justo y pacífico, que defiende sencillamente los derechos y la dignidad de su país, es descubrir a la faz del mundo, que se ha abandonado del todo la senda de la justicia, y aun el bien parecer a la faz del hombre civilizado. – Si hay una opinión sobre la tierra, si hay una voz sola de un publicista que niegue el derecho a la soberanía de un país independiente, de rehusar su aceptación a cualquier género de funcionario extranjero, muéstrese, y ella sola bastará para ceder en una cuestión, en un pretexto extravagante.
Tampoco el Gobierno ha podido aprobar los demás artículos que abraza el convenio celebrado en La Unión el 12 de noviembre anterior, y su nota y decreto de 13 de abril del corriente año ([1]) comunicados al Sr. Cónsul, expresan las muy justas y poderosas razones que tuvo para no darle su aprobación.
¡ESTADOS DE CENTRO-AMERICA! ¡PUEBLOS DE EL SALVADOR!
Veis aquí la posición en que se halla este Gobierno, la agresión calculada del Sr. Cónsul, con el poder siempre hostil de Guatemala, para hacer una guerra injusta, y solo fundada en vanos pretextos contra el Estado que ahora se ha puesto al frente de la unión centroamericana, objeto de su odio, y aversión común. – Nuestra causa, y nuestra razón es la del honor, y la de los derechos de los pueblos americanos. – Me veis en la precisión de defender vuestro territorio, y aun vuestra existencia y la libertad de vosotros, y de vuestros hijos. – Yo la sostendré a costa de mi vida. – A pesar de las demasías acostumbradas del Sr. Cónsul, he dado más de una vez, cuando pasos conciliadores y prudentes he creído convenir en obsequio de una arreglo honroso, razonable y equitativo; pero ellos no han servido sino, de atraer sobre El Salvador nuevos ultrajes, nueva depresión y agresiones, calculadas precisamente para ejecutarlas en la época de nuestras ferias y causar así mayores males y perjuicios al Estado, como se ha visto en tres años consecutivos. – Ha llegado el tiempo de determinar ante el mundo la situación en que nos hallamos, y de saber por fin, si para nosotros, si para este pueblo grande y heroico, han sido y aun son vanos sus esfuerzos y sacrificios; si es una verdad o una ilusión la independencia; si la consoladora esperanza de una patria común que se levantaría gloriosa entre sus hijos, se ha desvanecido al soplo violento de una facción ligada con el extranjero. – Yo estoy seguro que todo salvadoreño, que todo verdadero centroamericano, siente palpitar su corazón al ver los ultrajes a su Patria.
¡Pueblos de Centro-América! He creído de mi deber manifestaros la conducta que he observado en las relaciones con el Consultado Británico, y que sin mengua de la dignidad del Gobierno, no podía ser más prudente ni sufrida. – Me será muy satisfactorio si merece vuestra aprobación. San Salvador septiembre 3 de 1850.
Doroteo Vasconcelos
Sr. Dn. Escolástico Andrino. – Guatemala Agosto 26 de 1850 – Amigo y Sr. Mío Muy apreciable.
A las diez y media de la mañana ha entrado el extraordinario Máximo Rivera, y en el acto, uno de los oficiales de esta administración, con el mismo conductor, pasó a casa del Sr. Dn. Federico Chatfield encargado de negocios de S.M.B. a entregarle el pliego que trajo dicho correo; más este Sr. me lo ha devuelto, diciendo: “ que no lo recibe por no haber venido por conducto del Sr. Idígoras Vicecónsul inglés en ese Estado”.
En tal virtud y no habiendo contestación ni recibo que lleva Rivera, queda despachado hoy mismo, conduciendo en un paquete forrado y sellado, esta, y el mismo pliego dirigido al Sr. Chatfield.
Deseo a U y apreciable familia la mejor salud, y queda como siempre, su muy atento servidor y amigo Q.B.M. – Mariano Córdova amazon.com/author/csarcaralv
[1] Véase Gaceta No. 63 tomo 2º

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