Caralvá
Intimissimun
La Gaceta. San Salvador, septiembre 6 de 1850
El canal de Nicaragua
La costa de mosquitos
Estas son las cuestiones que se han agitado en Nicaragua, cada una de ellas, de gran magnitud y demasiado interés a Centro-América, para no verse con indiferencia por ninguno de los Estados que formaron el antiguo pacto federal, por que la solución de asuntos tan graves y de tanta importancia, debían influir poderosamente sobre nuestra suerte política. – He aquí pues, el interés que ha mostrado El Salvador para defender la integridad territorial del país; para protestar contra las usurpaciones, y para proclamar solemnemente a la faz del mundo la exclusión de la influencia europea en los negocios de América. – Esta misma política la han observado los Estados de Honduras y Nicaragua, sosteniéndola ambos con ardor y entusiasmo, porque no podrían obrar de otra manera sin contrariar sus intereses y su propia conciencia.
La apertura de una vía de comunicación interoceánica por el río de San Juian y lago de Nicaragua, es un asunto que ha llamado siempre la atención del mundo comercial; y al presente con más interés que los campos de oro de las Californias. – Se ha hablado de él de una manera favorable en los periódicos extranjeros, y en los Estados Unidos se ha tratado con más calor que en el mismo Centro-América. – Los salvadoreños pues, y su Gobierno, no han podido desdeñarse de haber sostenido con efervescencia, como dice la Gaceta de Guatemala, este grave negocio, aunque los traidores que han guardado silencio sobre él pinten en su despecho con los más feos coloridos sus esfuerzos patrióticos, atribuyendo miras de ambición que no puede caber en un partido que llama a todos a la administración de la cosa pública, y por lo que se ha denominado liberal. – Con este título nos envanecemos, y a el deben aspirar los hombres justos.
El reino de Mosquitia, del cual hemos hablado varias veces, es ideal, es fantástico, porque jamás ha existido. – Los salvajes diseminados en las costas de Honduras y Nicaragua, no han podido formar nunca una nación independiente como ha pretendido el gobierno inglés, para tomarlos bajo su protección, atacando de esta manera los derechos de Centro-América, porque es indudable y nadie lo ignora que en tiempo del gobierno español jamás fueron considerados, sino como hordas que vagaban en los desiertos, alimentándose de pesca y de la caza; y que la improvisación de rey que se hizo en el Indio mosco después de nuestra emancipación no puede darle derecho, ni dominio a un territorio que es parte integrante de Centro-América; pero sea de esto lo que fuere, la cuestión esta resuelta a nuestro favor; y nosotros no intentamos reproducir aquí, cuando se ha debatido por plumas más diestras con el mayor juicio y solidez. – Véase el diario de la Marina, hablando de este importante asunto, con un interés verdaderamente nacional, mientras que la administración de Guatemala cuando ha hablado sobre este particular, lo hace en contrario sentido, formando, cual no debiera, un contraste vergonzoso, y con la mira siniestra de sostener su sistema de exclusión y de dominación que pretende apoyar en el influencia extranjera, siendo aquel Estado una parte de América Central, lo cual es más sorprendente, y patentiza a toda luz la traición de los conservadores. – Todas las naciones del continente de América han demostrado el más vivo interés en este asunto, porque estableciéndose en el centro de esa parte del mundo una testa coronada, aliada y protegida por la nación más poderosa, la independencia de todas ellas peligraba, y la causa ha venido a hacerse general y común. ¿Y qué viene a decir ahora el empeño de Guatemala y Costa Rica en sostener todavía la política inglesa, dando al tratado celebrado entre el gobierno del Norte y el plenipotenciario ingles Sir Henry Bulwer una siniestra interpretación que nada puede influir, cuando estos dos Estados son en el mundo como dos puntos imperceptibles en el espacio? ¿No es claro que ellos sin tornar las cosas al estado que desean, y sin detener el curso de los sucesos, no hacen otra cosa con sus malignas publicaciones que confirmar su traición?
Está en los intereses de la América toda, alejar esa protección, esa alianza de la
Inglaterra con la tribu de Mosquitos, y nunca puede imaginarse que el Gobierno de los Estados Unidos, que ha manifestado tanta decisión sobre este punto, viniese a convertir en derecho, como dice la Gaceta ad Guatemala, lo que era únicamente una cuestión, reconociendo la existencia de un país de Mosquitos diferente de los Estados de Centro-América, y la protección otorgada a aquella tribu por el gobierno inglés. – Nosotros tenemos a la vista el convenio que en su art. 1º no puede ser más expreso, claro y terminante, del cual copiaremos las siguientes palabras que conducen a nuestro caso, para patentizar el error o la malignidad con que se ha interpretado por los conservadores de Guatemala y Costa Rica…
“Que ni en tiempo alguno ocuparán, ni fortificarán, ni colonizarán, ni se arrojarán o ejercerán dominio alguno sobre Nicaragua, Costa Rica, la Costa Mosquitia o parte alguna de Centro-América; que tampoco haría uso de protección alguna, que cada uno de ellos preste o pueda dispensar, o de cualquier alianza que cada uno de ellos tenga, o pueda tener con algún Estado o pueblos, con el objeto de mantener o erigir semejantes fortificaciones, o de ocupar, o fortificar o colonizar a Nicaragua, Costa Rica, la Costa Mosquitia o parte alguna de Centro-América, o de arrojarse o ejercer sobre dichos pueblos dominio alguno cet”.
Es visto pues, por el texto literal de este artículo que la alianza y protección de la Inglaterra concedidas a los Mosquitos, han quedado sin efecto, en el hecho de haberse estipulado que el gobierno británico no hará uso de protección alguna; o de cualquier alianza que pudiera tener con la Costa Mosquitia, y no podría ser de otra manera, si se atiende a que la ocupación de la boca de San Juan y el protectorados del mosco, serían un obstáculo para la Canalización si debieran quedad en pie.
No es pues, extraño al buen sentido de la gente sensata que la prensa de El Salvador haya publicado, que las ideas del patriotismo han prevalecido sobre los conatos y aspiraciones de los que intentaran someter al país al extranjero.
Nosotros hemos comprendido el tratado como es en sí, y en esto no nos hemos formado ilusiones ni pretendemos engañar a nadie, cuando este documento está a la vista de todos ¿Quién duda ya, que, en virtud del convenio, la Inglaterra se aparta y desiste de la alianza y protección de la Mosquitia, dejando libre esta costa de toda pretensión sobre ella? Es claro, que, si bien se reconoce la existencia de los Mosquitos, no es como nación soberana e independiente, sino como una tribu de bárbaros, sin gobierno, que viven errantes en las costas desiertas de Honduras y Nicaragua, que es el estado modelo de se que tenían antes que se les improvisara esa farsa de monarquía.
En hora buena, que la prevención y odiosidad con que los conservadores han visto este negocio, desconociendo así los intereses de Guatemala y Costa Rica, les hayan puesto una venda sobre los ojos para no ver y reconocer que el convenio resolvió definitivamente las cuestiones pendientes, pues no pueden suponerse sin faltar a la rectitud y a una buena lógica, que estipulándose la desocupación de un punto y la ninguna protección y alianza de otro, continuase ocupado el primero, y protegido y aliado el segundo, porque entonces el tratado no llenaría su objeto y sería lo mismo que no haber convenido en nada, que es lo que procura probar la Gaceta de Costa Rica y la de Guatemala siguiendo sus huellas. Esto si que es una ceguedad que ya toca en el último grado.
Por el convenio, y específicamente por los artículos 4º y 5º los Estados Unidos así como la Inglaterra, emplearán su influjo y sus buenos oficios para remover los inconvenientes que se opongan a la construcción del canal que toman bajo su protección; pero esta influencia es puramente amigable en favor de Centro-América y no hostil como la que ha ejercido en el país el Sr. Chatfield, nombre de su Majestad Británica, para deprimirlo atacando sus derechos, usurpando su territorio, amenazando e insultando a los gobiernos de los Estados que no han doblado la cerviz, dispensando protección a tribus errantes y salvajes, embarazando de todas maneras la apertura del canal, ingiriéndose en la política interior del país, y promoviendo pronunciamientos en los Estados contra la autoridad legítima para entorpecer la organización nacional, de la cual no podía hablar el convenio, por que sería haber estipulado la intervención de ambas naciones en nuestros asuntos domésticos, y porque además el agente de Nicaragua no había sido autorizado para tratar con el Plenipotenciario de Inglaterra ¿ Y podrán hoy los agentes británicos en Centro-América seguir observando la misma conducta? Es claro que no, porque está de por medio el compromiso de su gobierno, en virtud del convenio con los Estados Unidos, que es una garantía para la nación; y es una torpeza deducir de todo esto que los Estados se consideren humillados o sometidos al Gobierno del Norte.
¿De donde pues deduce la Gaceta de Guatemala que las cosas quedan en el status quo, cuando es notable la diferencia de la situación? Es muy extraño que tales políticos, hayan incurrido en el craso error de la Gaceta de Costa Rica que en número 87 da al tratado una peregrina interpretación diciendo: “pero no vemos en ninguna parte que lo ocupado se desocupará, que lo fortificado se desfortificará, y que lo colonizado se descolonizará” sin advertir que uno de los objetos generales del convenio, es dejar libres y expeditos todos aquellos puntos por donde del Canal deba cruzar, la Costa de Mosquitia y toda la parte que comprende el territorio de Centro-América; de que se deduce que la ocupación de la boca de San Juan, y la protección de la Mosquitia, así como la que se ha ofrecido a Costa Rica, no pueden sostenerse ya porque estos puntos forman parte de la América Central. – Hemos resistido y resistiremos la dominación, pero no la influencia europea; entendiéndose aquella que refluye en nuestro beneficio, en la mejora y progreso del país, porque sería dar al mundo un testimonio de barbarie que repudiáramos el bien y las relaciones amigables con las naciones de Europa que tuviesen esta mira. – Queremos al contrario, estrechar nuestra amistad con todas las del mundo si fuese posible, y por esto ansiamos por un Gobierno general que nos de unión, fuerza, estabilidad e importancia política.
No concluiremos sin observar que es una felonía, una vileza, que los centroamericanos interpreten el tratado de 19 de abril de la manera que lo han hecho los redactores de la Gaceta de Costa Rica y Guatemala. Aun cuando no fuese una interpretación violenta la que le ha dado, no tocaba ciertamente hacerlo a ningún hijo de Centro-América, sin incurrir en la nota de ingrato y traidor a su patria. amazon.com/author/csarcaralv

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