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Homenaje al Dr. Alfredo Martínez Moreno y su extraordinario aporte humanitario[1]

De memoria: tertulia con don Alfredito

Homenaje al Dr. Alfredo Martínez Moreno y su extraordinario aporte humanitario[1]

 

Caralvá

Intimissimun

 

 

Anécdota con Roque

 

Él llegaba a clase y dominaba la clase, le tenía miedo.

Por supuesto, cuando me dijo: “olvídese de esas babosadas del derecho penal, vamos al grano, mire qué dice usted de la barbaridad que han hecho: Israel, Francia, Inglaterra de meterse a Suez, es muy discutible creo que violan los principios de derecho internacional…

¡pues discutámosla!..

  • Si –le dije – con mucho gusto, discutámoslo a la luz del otro acontecimiento: “La invasión soviética a Hungría” … le di una tremenda paliza verbal.
  • Risas –

Por la sencilla razón que yo tenía una información completa que él no tenía, y al final me dijo:

¡“usted me jodió, pero me cae bien”!

  • Risas –
  • Cuando terminó el debate, los alumnos me aplaudieron, que querían desligarse del dominio de Roque.,
  • La invasión soviética fue en el año 1956 –Caralvá-
  • No recuerdo, pero fue al mismo tiempo que el Canal de Suez.

 

Roque era indiscutiblemente un hombre inteligentísimo, con una gran memoria.

  • Después discutieron sobre Alberto Masferrer –Caralvá-

 

Al día siguiente, le contaba a Javier y Jorge Galán…. Que Roque Dalton llegó por primera vez a tiempo a clase, siempre llegaba tarde, entonces yo me le acerqué –porque habíamos tenido esa discusión amistosa-, entonces le dije, mira Roque mi hermana tiene en Costa Rica en un faro, un versito que dice:

Te voy a beber de un trago

Como una copa de ron

Negra quemada en ti misma

Espejo de mi pasión.

 

  • ¡Nicolás Guillén! ¡Songorocosongo! ¡Secuestro de la mujer de Antonio!… -me dijo Roque-  ¿Quiere oírlo Doctor?

 

  • Te voy a beber de un trago,
    como una copa de ron;
    te voy a echar en la copa
    de un son,
    prieta, quemada en ti misma,
    cintura de mi canción.
  • Záfate tu chal de espumas
    para que torees la rumba;
    y si Antonio se disgusta
    que se corra por ahí:
    ¡la mujer de Antonio tiene
    que bailar aquí!
  • Desamárrate, Gabriela.
    Muerde
    la cáscara verde,
    pero no apagues la vela;
    tranca
    la pájara blanca,
    y vengan de dos en dos,
    ¡que el bongó
    se calentó!
  • De aquí no te irás, mulata,
    ni al mercado ni a tu casa;
    aquí molerán tus ancas
    la zafra de tu sudor:
    repique, pique, repique,
    repique, repique, pique,
    pique, repique, repique,
    ¡po!
  • Semillas las de tus ojos
    darán sus frutos espesos;
    y si viene Antonio luego
    que ni en jarana pregunte
    cómo es que tú estás aquí…
    Mulata, mora, morena,
    que ni el más toro se mueva,
    porque el que más toro sea
    saldrá caminando así;
    todo el que no esté conforme,
    saldrá caminando así…
  • Repique, repique, pique,
    repique, repique, po;
    Prieta, quemada en ti misma,
    cintura de mi canción…

Y  también

Canto negro

  • ¡Yambambó, yambambé!
    Repica el congo solongo,
    repica el negro bien negro;
    congo solongo del Songo
    baila yambó sobre un pie.

    Mamatomba,
    serembe cuserembá.

    El negro canta y se ajuma.
    el negro se ajuma y canta,
    el negro canta y se va.

    Acuememe serembó.
    aé;
    yambó,
    aé.

    Tamba, tamba, tamba, tamba.
    tamba del negro que tumba;
    tumba del negro, caramba,
    caramba, que el negro tumba:
    ¡yamba, yambó, yambambé!

 

 

Y me los dijo de memoria.

Songorocosongo tiene un montón de poemas, ese es uno, pero es un poco largo, me impresionó la memoria, además realmente la mayoría de los otros poetas, no habían leído a Nicolás Guillén…

Roque debe haber sufrido mucho en su infancia, por el maltrato del papá.

  • Algo escribe doctor – Javier Alas –
  • Sí, pero después lo perdonó.

Roque defiende mucho lo que yo defiendo, a la mujer salvadoreña. Yo creo que la mujer salvadoreña es muy superior al hombre, en el campo es la que cría a los hijos, el campesino salvadoreño muy laborioso, con muchas cualidades, pero el fin de semana se emborracha, trata mal a la mujer, hasta les pegan, pero cosa rara así los quieren.

[1] Tomado del libro inédito de igual título, fragmentos de tertulia entre Jorge Galán, Javier Alas, César Ramírez Caralvá y Dr. Alfredo Martínez Moreno.

 

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