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Festival de poesía aguateco

Nancy Flores

Aguacatán, Guatemala

 

En el municipio de Aguacatán, al noreste del departamento de Huehuetenango, Guatemala, se realizó del 13 al 16 de julio el “III Festival Internacional de Poesía Aguacatán (FIPA 2016)”, donde se dieron cita poetas de Mesoamérica y El Caribe.

Las actividades, así como los talleres de literatura, fueron distribuidas en una calendarización muy bien atinada por el poeta aguacateco Rudy Alfonzo Gómez Rivas (motor y creador del evento), apoyado por colaboradores, entre ellos su amada esposa, Marta, y el carisma del médico Keyner Gómez.

Otros quijotes que luchan por dejar un mundo mejor para éstas y las nuevas generaciones, como Armando Díaz, Manolo Ordóñez, Reyna Pérez, doña Manuela (madre de Reyna y Marta), Pedro Gómez (mototaxista), doña Miriam Villatoro (preparó la comida de los poetas), decidieron también apoyar el proyecto.

La materialización del evento –hay que decirlo-, fue posible gracias al auspicio e involucramiento de Radio Encarnación Estéreo, los colegios COCMA y Milenium, Banrural, Agencias Way, cooperativas MICOOPE y COASUN, la alcaldía, así como el apoyo incondicional de residentes en EE.UU. oriundos del municipio, Club Literario Macondo, Voces Convergentes y Cafeína Editores, entre otros.

“En el escenario propicio, mágico de la poesía, con la puesta en escena del Tercer Festival Internacional de Poesía Aguacatán FIPA 2016 “Tiempo de Luz”, se quiere recobrar el valor de la palabra, de las ideas y pensamientos que llegan a otros seres humanos, con la esperanza certera de provocar escenarios de reflexión y de inflexión, y desde esa lógica, por cierto humana, se reconstruyan sociedades, o en todo caso, se deconstruyan realidades a efecto de regresar entre otros valores a la inocencia”, reflexionó Rudy Alfonzo Gómez Rivas, al referirse a la actividad.

Aguacatán se extiende desde las cumbres de los Cuchumatanes al norte, a unos 3,200 mts. SNM en el mojón Quilén Novillo, hasta el río Negro. En ella cohabitan cuatro etnias: Mam, Ki´ché, Awakateko y Chalchiteko.

El suelo se sitúa entre dos ríos. Por conservar y guardar gran parte de la humedad lo hace fértil, logrando una buena producción de trigo, maíz, frijoles, chile, anís, carneros, uvas, granadas, membrillos, higos, duraznos, plátanos y cañas de azúcar, con no menor providencia de excelente pescado.

Etimologicamente Aguacatán significa lugar abundante de aguacates (persea gratissima), de las voces nahuatl tlan abundancia, y ahuacatí, o aguseatí, la fruta nativa que se denomina aguacate, por el norte y nordeste bañan sus terrenos los ríos San Juan y Blanco.

Alegría desbordante 

Los poetas participantes fueron Ameht Rivera (Chiapas, México); los guatemaltecos Carolina Escobar Sarti, Ligia García y García, Enrique Noriega, José Juan Guzmán García (Quetzaltenango); Cecilia Armas Santizo (Quetzaltenango); Kike Zepeda y Luis Antonio Chávez (El Salvador); además de Daniel Baruc Espinal Rivera (República Dominicana).

Con los recitales se puso a prueba la magia de la palabra y la alegría, el llanto, las sonrisas a granel, denuncias de hechos sangrientos como lo sucedido con los 43 estudiantes asesinados en México, a quienes se rindió un merecido homenaje en la pluma del poeta Ameht Rivera.

Daniel Baruc dio rienda a la versatilidad de sus versos; Carolina Escobar Sarti mostró escritos cargados de imágenes sutiles o fuertísimas; Ligia García y García, así como Cecilia Armas Santizo recrearon todo un mundo empequeñecido a través de la poesía lírica e infantil; Enrique Noriega, además de leer sus escritos impartió talleres de literatura; José Juan Guzmán García, joven promesa en la literatura quetzalteca, también leyó sus poemas.

No podía faltar a la cita la lectura de su anfitrión y motor del evento, Rudy Alfonso Gómez Rivas, quien leyò parte de su creación ante un público bastante exigente.

Hubo presentaciones de libros de los poetas salvadoreños Kike Zepeda, éste leyó versos de su poemario Para que la muerte no te encuentre (Edit. La Chifurnia); Luis Antonio Chávez lo hizo por medio de un romanticismo desenfadado, versos sacados del libro Cartas urgentes para Ámbar, dedicándoselo a su esposa. Todos lograron la aceptación del público presente…

Y para botar el estrés, los organizadores llevaron a los poetas al río San Juan, un exquisito rincón de aguas friolentas; ahí se reunieron con estudiantes del Bachillerato del Colegio COCMA y Milleniun. Un día después fueron al río Blanco; en ambos lugares almorzaron. En este último gozaron del paso armonioso de una cascada.

Las dotes musicales y el tono al recitar poesía negra en la voz de la periodista venezolana Astrid Ituriaga Falcón dejó un sabor agradable a los oídos de los presentes, ya no digamos a los poetas, quienes la escuchamos entonar algunas melodías.

Tampoco faltó la música, el FIPA 2016 fue muy bien acompañado por el grupo musical Lee Kaiser sin, cuyas tonadas con ritmo country mezclados con un jazz exquisito pusieron la nota alegre.

Jaime Mejía, otro de los artistas plásticos y músico aguacatecos, sacó del círculo cromático un poco de luz construyendo con sus pinceles un hermoso mural en una de las calles más transitadas de la ciudad, ahí transformó una pared corroída, y como un homenaje a los poetas, puso un trozo de sus versos embelleciéndola aún más. Sorpresa muy atinada para cada vate que, ni lerdos ni perezosos, se hicieron unas “Selfie”.

Los colegios Don Bosco, COCMA, Evangélico Belén, La Encarnación, así como los Institutos Camino al progreso y MAYANCE conocieron de la diversidad de escritos de los participantes; en este último cada poeta dio un taller literario a los estudiantes. El grupo de Ameht escribió un poema.

Por la noche, los poetas se dieron cita al parque central del municipio, donde al público no le importó las horas nocturnas y el clima exquisito sería la cereza del pastel. ¡Experiencia inigualable!

“Tres días, cinco banderas con franjas teñidas de historias tomaron el desayuno, despertaron la radio con sus palabras, inundando hogares, escuelas, pupitres, un parque de concurrencias nómadas, crisol de sabores, humo en tus ojos, el mejor churrasco que he probado y música –no cualquiera-, Billy Evans, Tracy Chapman y el tam tam de los curiosos y bailarines dedos quetzaltecos que junto a aquella voz gringa nos hicieron saber que la música también puede poetizarse”, escribió Astrid Ituriaga Falcón en el sitio web Lengua de Gato, administrado por ella y el poeta Ameht Rivera.

Fueron cuatro días de exquisita hermandad donde las metáforas y las símiles resarcieron con buen tino las horas entregadas a las actividades literarias. El sentimiento estuvo a flor de piel entre los poetas quienes al despedirse intercambiaron libros, correos electrónicos y números telefónicos.

Tras despedirse del evento, algunos madrugaron o se disculparon para ausentarse por cumplir con otros compromisos preestablecidos, demostrando (los poetas) que sus versos reavivaron corazones al transmitir sentimientos a través del dial, así como ante la presencia de un considerable público.

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