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ESA DEUDA DE SIEMPRE: LA RECUPERACIÓN DE LOS DESAPARECIDOS POR EL ESTADO SALVADOREÑO

Luis Arnoldo Colato Hernández

Educador

Las reparaciones llevadas a cabo en la sede del así denominado castillo, de la pnc, durante la gestión de Francisco Flores, suscitaron un hecho que conmovió a buena parte de la sociedad salvadoreña: el descubrimiento de huesos.

Aquello corrió entre los medios de comunicación como la pólvora, despertando viejos temores, recuerdos y esperanzas, y reuniendo de inmediato ante las puertas del edificio a un creciente número de salvadoreños de la tercera edad en su mayoría, que reclamaban una sola cosa, que los tales fueran sometidos a exámenes de ADN.

Flores zanjó apresuradamente la cosa alegando que eran simplemente “huesos de pollo…”.

Y los desapareció.

Cuando al finalizar el pasado conflicto armado se hizo público el informe de la Comisión de la Verdad, entidad conformada por las NNUU para investigar diferentes temas relaciones con el origen del conflicto armado y las responsabilidades del mismo, dictaminó entre sus conclusiones entre otros, que el responsable ulterior del fenómeno de las desapariciones es el estado a través de sus agentes, nada menos que del 97% de las desapariciones acaecidas durante el conflicto armado [Informe de la Comisión de la Verdad, Conclusiones, NNUU, 15 de marzo de 1993].

Si de nuevo hacemos un poco de memoria, recordaremos también que desde al menos tres semanas antes de su publicación, como también luego, el tal informe fue objeto de una masiva campaña de desautorización, descalificación, difamación y negación por parte del régimen de Alfredo Cristiani – implicado entre otros en el asesinato de los jesuitas durante la ofensiva al tope de 1989, así como del desfalco de 700 millones de dólares de la banca salvadoreña – de arena y de los sectores afines, la gran empresa y la prensa dominante, dirigida a desestimar su contenido entre la población, como a no asumir esas responsabilidades.

Así, cuando Francisco Flores hace lo referido arriba, en el castillo, de frente a la demanda de los ancianos ante las puertas del edificio, que reclaman conocer cual fuera el final de sus familiares, padres, esposos, hijos, hijas, amigos, etcétera, secuestrados, torturados y desaparecidos por los órganos de seguridad estatal durante la guerra, lo que hace en realidad es perpetuar esa práctica, agravando el dolor que padecen las víctimas de esta práctica estatal, que es además continuada por el actual régimen ilegal, cuando rechaza en la asamblea no solo reconocer su responsabilidad en estos hechos, pero además disponer de los recursos del estado para ubicar y recuperar a los desaparecidos.

Porque, recordemos de nuevo. El actual responsable de tejido social, fue grabado por la fgr cuando en conversaciones con la dirigencia de las pandillas aseveró: “sin cuerpo no hay delitos muchachos…”, recomendándoles descarnadamente desaparecer a sus víctimas, lo que es de conocimiento público, y que claramente debemos comprender supone un elemento de la alianza habida entre este ilegal régimen y las pandillas, volviendo al estado así, corresponsable de esos graves delitos.

Así que, ¿hasta cuándo esa responsabilidad del estado salvadoreño?

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