Redacción Nacionales
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El empresario y migrante salvadoreño Sergio Jiménez compartió su experiencia de vida en Estados Unidos durante una entrevista en el programa Encuentro con Julio Villagrán, donde habló sobre los sacrificios de la migración, las dificultades de adaptación cultural y los desafíos que enfrentan miles de salvadoreños que dejan el país en busca de mejores oportunidades y el abandono del gobierno de Bukele a los migrantes.
Jiménez relató que emigró hacia Estados Unidos en 1979, en medio del contexto de violencia y crisis que atravesaba El Salvador. “Nosotros fuimos cinco hermanos y en aquel entonces el país atravesaba una situación complicada. Salimos buscando una oportunidad”, recordó durante la entrevista.
“A mi me da pena contarlo, pero con mis hermanos subimos a un avión, donde nos dieron comida y bebidas, y así llegamos a Nueva York, solicitados por nuestra madre. No pasamos penurias como otros relatan”, dijo Jiménez.
El empresario explicó que, al llegar a Estados Unidos, enfrentó una realidad muy distinta a la que imaginaba, especialmente por las diferencias culturales y las limitaciones económicas que debió superar.
Jiménez señaló que una de las experiencias más difíciles fue adaptarse a un entorno completamente nuevo, donde el idioma, las costumbres y el estilo de vida eran diferentes a los de El Salvador. Aseguró que esa transición genera un fuerte impacto emocional en los migrantes, particularmente durante los primeros años.
“El problema más grande es adaptarse. Uno llega con sueños, pero también con muchas dificultades. Hay momentos en que uno se siente solo y piensa en regresar”, expresó.
Durante la conversación, indicó que el choque cultural afecta especialmente a quienes llegan sin dominar el inglés y sin redes de apoyo.
Asimismo, comentó que la vida en Estados Unidos exige una dinámica de trabajo intensa que muchas veces obliga a los migrantes a sacrificar tiempo con sus familias.
Jiménez sostuvo que, a pesar de las dificultades, los migrantes salvadoreños han logrado integrarse y aportar significativamente al desarrollo económico de las comunidades donde residen. Recordó que muchos compatriotas comenzaron trabajando en empleos de baja remuneración, pero con el tiempo lograron establecer negocios propios y mejorar sus condiciones de vida.
El empresario señaló que en Estados Unidos predomina una cultura más individualista y acelerada, mientras que en El Salvador las relaciones familiares y comunitarias suelen ser más cercanas.
“En Estados Unidos todo se mueve muy rápido. Aquí la gente vive trabajando y muchas veces no tiene tiempo para compartir como lo hacemos en El Salvador”, afirmó.
Jiménez comentó que el sentimiento de nostalgia es permanente entre muchos salvadoreños en el exterior. Según dijo, aunque logren estabilidad económica, siempre existe el deseo de reencontrarse con sus raíces, su cultura y sus familias.
En ese sentido, señaló que las comunidades salvadoreñas en ciudades estadounidenses han jugado un papel importante para mantener vivas las tradiciones nacionales.
El empresario también reflexionó sobre el impacto que la migración tiene en las familias salvadoreñas. Afirmó que la separación prolongada provoca consecuencias emocionales tanto para quienes emigran como para quienes permanecen en el país.
“Uno deja a la familia buscando un mejor futuro, pero el costo emocional es muy grande”, manifestó.
Además, consideró que la migración ha transformado profundamente a la sociedad salvadoreña, debido a que miles de personas dependen de las remesas enviadas desde el extranjero. No obstante, opinó que el fenómeno migratorio también refleja la falta de oportunidades laborales y económicas dentro del país.
Jiménez aseguró que muchos salvadoreños no abandonan el país por voluntad propia, sino por necesidad. Indicó que la búsqueda de seguridad, empleo y estabilidad continúa siendo una de las principales causas de la migración hacia Estados Unidos.
Jiménez también criticó el abando de los migrantes, sobre todo los del TPS y los indocumentdo departe del gobierno de Nayib Bukele . Ante las redadas de salvadoreños, producto de la política antiinmigratoria del gobierno de Donal Trump, no se ven activos los consulados para saber del salvadoreño capturado en las redades.
Distinto es el accionar de los consulados de México, y ellos se preocupan por su gente. La embajadora de El Salvador en Estados Unidos, incluso llegó a decir que estaban preparando el retorno, en vez de preocuparse y trabajar a favor del migrante en Estados Unidos.
Jiménez también criticó las reformas a las leyes salvadoreños para que en la Asamblea puedan estar representados seis diputados de la “Diáspora”. A nosotros no nos consultaron nada, ni sabía que había aprobado eso, dijo.
Asimismo, no dudó que lo de los diputados en el exterior todo esté arreglado para que el gobiern de Bukele siga en el poder.
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