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El poder de una palabra

El poder de una palabra

Por Wilfredo Arriola

En esta nueva anormalidad pareciera ser que las actividades se nos han disparado de una manera incontrolable. La sobrecarga ha vuelto, cada uno de los movimientos debe de ser más organizado que antes de acuerdo con el tiempo y la disponibilidad que hoy en día es menos. Pagar recibos a pesar de ser de una forma on-line se debe asignar a un peldaño de nuestro tiempo que por corto que sea, se debe agendar como antes, y quizá en esta nueva agenda actual lo rápido pasa a la categoría de procrastinar, acumulándose y acumulándose.

De reunión en reunión, de clase en clase, de pedido en pedido, de webinar en webinar, de videollamada en videollamada y un largo etc. Para hacer de la cotidianidad una saturación virtual que por momento sobrepasa nuestro nivel de estrés. Llega el momento en que es necesario salir de esa red, respirar, dejar a un lado la carga toxica, reubicarse y pensar en que a pesar de los apesares, hay vida afuera, y sobre todo que nos espera. Sin embargo, en esa ruta llamada virtualidad, muchos se contagian de mal humor, de saturación de actividades y su personalidad es cambiada mediante el ritmo acelerado del internet y sus formas. Esto también en suma del desconocimiento de poder ocupar las herramientas que nos demandan, un estudio en México afirma que el promedio de personas arriba de los 30 años sufre más esta disyuntiva (Instituto Mexicano del Seguro Social, el IMSS), la obsesión, mantener los grados de profesionalismo que se solía hacer cuando el internet no era indispensable como lo es hoy en día. Estrés cibernético según la misma institución que preside estos datos.

A todos nos ha pasado, que en momentos de desesperación por no poder realizar lo que nos compete de una forma adecuada, solemos tocar fondo y deseamos tener las facultades que otros con naturalidad poseen y eso conduce a conductas depresivas y obsesivas, ninguna positiva. Enfocarse en pedir la ayuda idónea puede ser un puente para poder transitar de manera más eficaz este tipo de sucesos. La sabiduría empieza por saber quién la tiene, dice el refranero.

“Haz en internet lo que harías cara a cara” reza una de las frases que me ha impactado hoy en día, que si bien es cierto este cumulo de cosas nos ha desproporcionado en ocasiones nuestra manera de pensar. Cuidando de todo, de nuestros gestos, nuestra actitud y sobre todo del profesionalismo, esto frente a nuestras labores diarias y no dejando a un lado el ánimo que no debemos perder para los nuestros, en los vínculos que fomentamos en nuestro diario vivir. A veces una palabra basta, para reiniciar nuestra vida. Una frase una actitud, el internet no acaricia nuestro entorno sí. Que esta nueva faceta sea una herramienta para continuar, mas no un enemigo al cual combatir. Una palabra nos devuelve la vida y a veces, eso basta.

 

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