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El mundo democrático debería condenar a Estados Unidos e Israel sin temores

Editorial

De forma sorpresiva, y mientras realizaban negociaciones Estados Unidos con Irán, para garantizar que ésta no se emprendiera en la línea del armamentismo nuclear, Estados Unidos e Israel atacan con múltiples misiles a diversos objetivos en la propia capital de Irán. Esto sucedió el 28 de febreroEstados Unidos e Israel atacan con múltiples misiles a diversos objetivos en la propia capital de Irán.

El presidente Donald Trump fue el primero en jactarse del ataque, y esgrimir como trofeo el martirio del el ayatolá Seyed Ali Khamenei y de toda la plana mayor de las Fuerzas Armadas de Irán.

Con estas muertes, Trump se vanagloriaba de ponerle fin al gobierno iraní, y que daba paso a una nueva generación de líderes, producto de una revolución interna, tras la caída del líder Supremo iraní. Nada de eso sucedió, al contrario, las muertes del primer ataque, unió a los iraníes, y pronto los relevos en los mandos políticos, militares y religiosos, anunciaron respuestas contundentes contra Estados Unidos, Israel y contras las bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico.

“Tras el asesinato del difunto Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Khamenei, y de varios comandantes militares el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una amplia ofensiva militar contra Irán”, denunciaron medios de prensa iraní a los que Diario Co Latino tuvo acceso.

“En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo ataques contra posiciones estadounidenses e israelíes en la región y los territorios ocupados, demostrando su capacidad de represalia efectiva. Contrariamente a las expectativas de los agresores de una victoria rápida, los poderosos contraataques iraníes durante 40 días infligieron daños significativos a los activos militares estadounidenses e israelíes”, informó la agencia iraní Tasmin.

Israel, que también ha sido blanco de misiles iraníes, ante la inefectividad de “su escudo de hierro”, atacó una central eléctrica iraní y una refinería en el Golfo Pérsico, lo que provocó el cierre del Estrecho de Ormuz, que históricamente ha sido controlado por Irá. El cierre de este importante paso a los distintos combustibles ha puesto en jaque la economía mundial, cuyo único responsable es Estados Unidos.

Trump, en una acción desesperada, ante su imposibilidad de arrastrara a la guerra a la Unión Europea, a través de la OTAN, con la valiente posición de los primeros ministros de Alemania y España, que se negaron a prestar sus base militares pqr que Estados Unidos atacara Irán desde esos territorios.
Trump se enfureció, despotricó contra ellos, y dijo que no los necesitaba.
Dada la crisis por el cierre total del Estrecho de Ormuz, Trump dio un ultimátum a Irán de reabrir el estrecho o destruiría a la civilización persa, es decir, destruir totalmente a Irán. “Todo el país [de Irán] puede ser destruido en una sola noche, y esa noche podría ser mañana”, dijo el lunes 6 de abril el presidente Trump.

La comunidad internacional guardó silencio, cómplice o producto del miedo por represalias de parte de Donald Trump.

Solo los iraníes, por quienes supuestamente Trump ordenó la muerte del ayatola y la cúpula militar, para liberarlos del régimen, se movieron sin miedo por millones a los puentes estratégicos y y centrales petroleras como escudos humanos.

Gracias a Paquistán, y seguramente República Popular China, lograron que Trump anuciara una tregua de dos semanas mientras se llevaban nuevas conversaciones. A la hora de escribir este editorial, las conversaciones se realizaban en un hotel de la capital de Paquistán.

El mundo democrático debe actuar con menos cobardía, sin abandonar la diplomacia y el diálogo, y emular lo que ha hecho España y Alemania, de oponerse a la utilización de sus territorios para agredir a otra nación, por el simple capricho de quedarse con los recursos iraníes, aunque, si no resultan las negociaciones, por la postura de Estados Unidos que cree haber ganado la guerra y por tanto tiene el derecho a “llevarse todo el botín”, como lo dijo el mismo Trump, Estados Unidos podría volver a su idea de “eliminar” a la civilización persa, lo que implicaría también sus yacimientos de petróleo.

La agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán debe templar a las naciones democráticas, allí mismo, en el Foro de las Naciones Unidas, ambas deben actuar con más energía con más decisión, ya no más arrodillarse a los Estados Unidos.

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