Por David Alfaro
06/11/2025
Las actitudes colectivas frente a un gobierno suelen atravesar tres fases sucesivas, como bien lo explicara el analista Walter Raudales:
🔸La primera es la del DESENCANTO, cuando la ciudadanía advierte la distancia entre las promesas iniciales y la experiencia concreta del poder; es el momento en que emerge la conciencia de haber sido defraudada.
🔸La segunda fase es la del REPUDIO, caracterizada por el rechazo activo y emocional al gobierno, que puede permanecer contenido o reprimido bajo contextos de coerción y miedo, como ocurre con el régimen de excepción.
🔸Finalmente, se llega a la fase del DESINTERÉS Y DESPRECIO, en la que el vínculo entre gobernantes y gobernados se erosiona hasta el punto de la indiferencia; ya no se espera nada del poder y se le retira toda legitimidad simbólica.
Este último estadio, al que en su momento llegaron ARENA y el FMLN, es de carácter prácticamente irreversible y marca la disolución del capital político.
SI LA GENTE TEME HABLAR, ES PORQUE ALGUNA CRÍTICA TENDRÁ…y ahí ya hay disidencia. La resistencia vendrá luego.
Según la última encuesta de la UCA, el 57% de los salvadoreños teme hablar de la dictadura de Bukele. Ese dato revela mucho más que un clima de silencio: muestra el peso de un miedo que atraviesa hogares, escuelas y trabajos. Hablar de política se ha convertido en un riesgo, y callar parece el camino más seguro.
Pero el miedo callado no es todavía resistencia. Es la antesala. Es la grieta en la superficie del consenso oficial, la señal de que bajo la propaganda y la censura se acumula descontento. El miedo, aunque paraliza, también hace visible la violencia del poder: si tanta gente teme expresarse, es porque la represión existe y se percibe.
Las dictaduras se sostienen en la obediencia forzada, pero ninguna logra borrar del todo la memoria, la conciencia ni la dignidad de un pueblo. Lo que hoy es silencio por miedo, mañana puede transformarse en voz colectiva, en organización, en protesta abierta.
El reto es reconocer que la disidencia no nace de la comodidad, sino del dolor y de la presión. Y que incluso el miedo (esa sombra que ahora inmoviliza a más de la mitad del país) puede ser el terreno fértil donde germine la crítica y, más tarde, la acción.
Diario Co Latino 134 años comprometido con usted