Jornada cultural en la UTEC
Por: Iván Escobar
Entre la degustación de atol chuco, de atol de maíz o de maíz tostado, y otros derivados de los frutos y semillas originarias, estudiantes y público en general participaron, recientemente, en la jornada cultural y foro organizado por la Cátedra Indígena de náhuat de la Universidad Tecnológica, como parte de los espacios de difusión y encuentro con la cultura y la ancestralidad.
«Entre atoles y memorias, raíces que hablan», se denominó el foro en el cual estudiantes y docentes de la universidad prepararon una reseña histórica de las diferentes bebidas a base del maíz y otros frutos como la semilla de marañón, el atol chuco que pudieron degustar los asistentes, así como la oportunidad de conocer más sobre el origen de estas bebidas propias de la cultura salvadoreña.
La doctora Morena Magaña, coordinadora de la cátedra indígena náhuat, por cierto la única universidad que actualmente da espacio como cátedra a la lengua ancestral; por ello destacó la importancia de estos encuentros «donde el estudiante, docentes y público en general pueden acercarse a la raíz de nuestra cultura, conocer sobre nuestras comidas, en este caso hoy nuestras bebidas ancestrales propias de nuestra cultura, de nuestra memoria».

La disertación central del foro estuvo a cargo de Manuel Bonilla, actualmente vicepresidente del Ateneo de El Salvador y reconocido como uno de los salvadoreños que ha trabajado en la difusión de la cultura y el arte, dando a conocer desde las aulas, desde los espacios públicos aspectos propios de nuestra identidad.
Bonilla, durante su exposición, destacó cómo la cultura del maíz sigue viva en nuestro pueblo, en nuestra identidad. «Una herencia ancestral que viene desde las comunidades originarias donde el maíz era la base del sustento diario de las familias y que actualmente sigue siendo un elemento importante para la alimentación de nuestros pueblos».
«Mesoamérica vive la cultura del maíz, nuestros ancestros sembraban el maíz, cosechaban el maíz y vivían del maíz» destacó el conferencista, quien además dijo que no solo se hacen bebidas sino que se hacen las tradicionales pupusas y otros elementos propios del arte culinario local.
Con este foro, destacó la doctora Magaña, se fomenta entre la comunidad educativa la identidad nacional, el respeto a la memoria y el rescate de todas esas historias alrededor de la comida, de las bebidas «que son propias de nuestros pueblos». Cabe destacar que la cátedra náhuat de la UTEC trabaja en conjunto con el departamento de Castellano de dicho centro educativo donde permanentemente desarrollan jornadas culturales, intercambian saberes con representantes de pueblos originarios, rescatan historias, exposiciones y trabajos encaminados a mantener viva esa identidad característica de los salvadoreños. «Nos sentimos orgullosos de lo que somos y de dónde venimos», acotó.
A la actividad también asistió la poeta y escritora Silvia Elena regalado quien forma parte del museo universitario de antropología de la UTEC y aprovechó la oportunidad para invitar a la comunidad educativa a visitar el museo y conocer más de nuestra historia «ya que en este se encuentran elementos de la herencia del maíz y que pueden ser consultados por los estudiantes».

Los estudiantes prepararon degustación de bebidas de atoles de marañón, chuco, de maíz tostado entre otros para conocer también los procesos de elaboración.
El doctor Bonilla, en su intervención también subrayó que la comida es un elemento fundamental de la identidad de los pueblos y en El Salvador, así como lo registra documentos antiguos como el Popol vuh de los Mayas, dejan en claro que el origen del hombre viene del maíz, viene de la raíz, viene de la Tierra por ello, dijo que «el campesino salvadoreño, además de sembrar maíz en conjunto siembra el frijol, y las primeras pupusas que se crearon en las comunidades fueron de maíz y frijol con hierbabuena propias de nuestra cultura».
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