Óscar Miguel Marroquín
Periodista
La Universidad de El Salvador (UES) se ha establecido como la principal entidad de educación superior, no solo porque sea la pionera en el país (fundada el 16 de febrero de 1841), sino también por su considerable trayectoria académica en comparación con otras instituciones privadas, como la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). La UES cuenta con un total de doce facultades, lo que la hace particular, pues se ajusta a las demandas de la sociedad salvadoreña; entre ellas están Medicina, Ingeniería y Arquitectura, Ciencias Económicas, Jurisprudencia y Ciencias Sociales y Ciencias Naturales y Matemática.
Adicionalmente, a lo largo de su historia reciente, la Universidad de El Salvador ha enfrentado con determinación la brutal represión dictada por regímenes militares, como la del coronel Arturo Armando Molina (1972-1977) y el general Carlos Humberto Romero (1977-1979). En el periodo del coronel Molina, el 30 de julio de 1975, estudiantes universitarios fueron atacados por las fuerzas armadas mientras acudían a una manifestación pacífica, lo que resultó en víctimas mortales y heridos. Igualmente, la UES fue intervenida militarmente durante cuatro años, periodo en el que fue asesinado el rector Félix Antonio Augusto Ulloa. También es importante señalar que la universidad ha sufrido múltiples retrasos en su financiamiento presupuestario. En contraste con el presupuesto del Ministerio de Defensa, el presupuesto de la UES es dos o tres veces inferior.
Durante el conflicto armado en los años 80, la Universidad de El Salvador tuvo un papel fundamental en medio de la agitación política y económica del país, consecuencia de la disputa entre las fuerzas militares y la guerrilla. La UES se convirtió en un núcleo de reflexión crítica ante dicha situación, manifestando públicamente su opinión para crear conciencia en varios sectores sociales; asimismo, buscando opciones que pudieran evitar la prolongación de un conflicto que estaba causando un aumento en muertes y destrucción.
En la actualidad, existen desafíos que impactan a todos los ámbitos del país, como la alarmante deuda interna ($19,188 millones al mes de junio de 2026) y externa ($15,676 millones), que podría perjudicar a las generaciones futuras. Igualmente, hay una preocupación generalizada en la población respecto a la inestabilidad democrática actual y futura, enmarcada en los procesos electorales para seleccionar un nuevo presidente y parlamentarios. También se aborda un tema legislativo relativo al régimen de excepción, que ha perdurado durante años, restringiendo las garantías constitucionales para los ciudadanos. El gobierno ha repetido en múltiples ocasiones que El Salvador es el país más seguro de la región, argumentando que los miembros de pandillas han sido arrestados y encarcelados; sin embargo, esto contradice la continuidad del régimen de excepción. Aunque la Universidad de El Salvador dispone de una Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales con una larga trayectoria en el ámbito constitucional, hasta el momento no ha manifestado interés en esta problemática, que supera las razones por las que Bukele optó por imponer el régimen de excepción.
Por otro lado, nuestra institución académica principal de educación superior no ha mostrado interés en temas fundamentales como la economía, particularmente en relación con el notable aumento de la deuda interna y externa. Es sorprendente notar que los legisladores de Nuevas Ideas siguen autorizando créditos millonarios, lo que ha provocado que, en los siete años de gestión del actual presidente, la deuda interna se haya casi duplicado en comparación con las administraciones de ARENA y del FMLN. A pesar de que la UES también tiene una Facultad de Ciencias Económicas, no ha hecho ningún pronunciamiento público sobre este asunto de gran importancia nacional.
En este panorama, es alarmante que la institución educativa más importante del país, con una amplia experiencia en educación superior, mantenga un silencio preocupante que puede sugerir complicidad o temor para abordar estas cuestiones. Si no se trata de esto, podría asumirse que la institución en cuestión ha perdido relevancia académica ante los problemas que enfrenta la sociedad salvadoreña. En este sentido, se podría deducir que la UES está comprometiendo su autonomía.
En ese orden de ideas, notamos también, con preocupación, que hay reclamos y denuncias de sindicatos y de ciertas asociaciones estudiantiles de la UES sobre la ineficacia de las actuales autoridades. Se asignan fondos a unas pocas personas mientras se pasan por alto problemas fundamentales, tales como la falta de baños públicos en la cafetería principal para los usuarios, que en su mayoría son estudiantes. Además, el Consejo Superior Universitario (CSU) aprobó un incentivo de 400 dólares para empleados que tienen un salario superior a 1,500 dólares. Pocos días después, el CSU decidió anular dicho acuerdo, ya que contradecía la orden del Ejecutivo que establece que el 50% del salario debía ser destinado a aquellos trabajadores que ganan menos de 1,500 dólares para enero de este año. Así también, los estudiantes han señalado la existencia de nepotismo dentro de las principales autoridades de la UES. Ante esta situación cabe preguntar: ¿acaso las autoridades de la UES han perdido su credibilidad ética y moral, razón por la cual no abordan los problemas que afectan a la sociedad salvadoreña?
Cada gobierno plantea su propia versión de la realidad; por ejemplo, Bukele afirma que la minería beneficia a un país, así como que El Salvador dispone del mejor sistema de salud del mundo. Precisamente al inaugurar una escuela, añadió que el país tiene el mejor sistema educativo del planeta, y que en su administración “el dinero alcanza porque nadie roba”; a pesar de que oculta ciertos gastos gubernamentales, como por ejemplo “el costo y los detalles del viaje a Melbourne, Australia, del vicepresidente, Félix Ulloa, y los diputados de Nuevas Ideas, Alexia Rivas y Edgardo Mulato”[1]. Y, como si esto fuera poco, sostiene que existe un artículo oculto en la Constitución que permite la reelección indefinida.
En resumen, en un momento tan delicado como el que atraviesa El Salvador, el silencio de la UES y sus autoridades es particularmente extraño.
[1] https://www.laprensagrafica.com/elsalvador/Vicepresidencia-pone-bajo-reserva-informacion-sobre-el-viaje-de-Ulloa-y-diputados-de-Nuevas-Ideas-a-Australia-20250905-0089.html
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