Dr. Víctor Manuel Valle Monterrosa
El 16 de febrero es el aniversario de la fundación de la Universidad de El Salvador. Este año cumple 185 años. Dentro de 15 años será su segundo centenario. En la entrada de la Ciudad Universitaria “Fabio Castillo Figueroa”, sede principal de la Universidad de El Salvador, hay una placa que dice: “EL ESTUDIANTADO UNIVERSITARIO SALVADOREÑO (…) en ocasión de celebrar el centenario de la Universidad de El Salvador, hace profesión de fe (…) de continuar la tradición romántica de valentía y devoción por las causas justas…”
El 16 de febrero de 1941, hace 85 años, el Rector de la UES era el Dr. Reyes Arrieta Rossi, tácito aliado del dictador general Martínez. Los estudiantes mencionados en la placa, jugaron después papeles importantes en la vida nacional. Veamos.
Reynaldo Galindo Pohl, fue del Comité de Huelga Estudiantil que propulsó la Huelga de Brazos Caídos de 1944 para derrocar a Martínez; miembro del Consejo de Gobierno Revolucionario en 1948 después del derrocamiento del general martinista Castaneda Castro, presidió la Asamblea Constituyente que emitió, durante el dominio político del mayor Óscar Osorio, la Constitución de 1950, fue ministro de Cultura, nombre del ahora Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, durante el gobierno del presidente Oscar Osorio (1950-1956) e hizo una larga y prestigiosa carrera en asuntos académicos y el Derecho Internacional.
Francisco Roberto Lima, fue vicepresidente del presidente militar Julio Rivera (1962-1967), elegido como candidato único, e impuesto por el PCN; partido oficial de turno; fundó el partido derechista Unión DEMOCRÁTICA NACIONALISTA, UDN, usado después por el Partido Comunista como su instrumento legal tolerado de participación política. El UDN fue fundado en tándem con la Organización DEMOCRÁTICA NACIONALISTA, ORDEN, (de ingrata recordación como cuerpo represivo de facto). Además, fue diplomático de gobiernos militares y en 1994, aupado por el FMLN, fue candidato a Vicepresidente, en las llamadas “elecciones del siglo” que surgieron después del Acuerdo de PAZ.
Roberto Masferrer, profesor de Patología de la Universidad de El Salvador y ministro de Salud durante el gobierno de facto (1961-1963) del Directorio Cívico Militar liderado por Julio Rivera y Antonio Rodríguez Porth. El Instituto de Medicina Legal lleva su nombre como homenaje a su trayectoria.
Mario Dutriz, tuvo un papel en el desarrollo del diario La Prensa Gráfica, iniciado ´por su padre, el destacado periodista José Dutriz. Manuel Romero Hernández, fue miembro de la Asamblea Constituyente de 1950. Manuel Arrieta Gallegos, fue alto funcionario público en los poderes Ejecutivo y Judicial. Federico Noltenius, destacado ingeniero civil que fue profesor de la Escuela de Ingeniería Civil de la UES. Y otros como Eduardo Villavicencio, Rufino Castillo y José Enrique Córdova.
En ese de febrero de 1941 los dirigentes estudiantiles hacían profesión de fe de “valentía y devoción por las causas justas” y la causa justa inmediata fue ayudar a derrocar, en 1944, al general Martínez, fundador de la dictadura militar. La Universidad de El Salvador era la única en el país y su peso específico, a través de profesores y estudiantes, era notable. Todos ellos y sus mentores vibraron en “La Casona” sede histórica de la Universidad, ahora Plaza Universitaria asiento de cafeterías y restaurantes.
Imagino que, por las noches, cuando se lavan las vajillas de cafés de moda finos y bistrós, frecuentados durante el día por solventes viandantes, se escuchan burletas de los que pasaron por ese espacio y libraron batallas “con devoción y valentía por causas justas”, universitarios destacados, a lo largo de muchos decenios, como José Gustavo Guerrero, Farabundo Martí, Herbert Lindo, Francisco Chávez Galeano, Schafik Handal, Reynaldo Galindo Pohl, Fabio Castillo Figueroa, Jorge Arias Gómez y muchos otros que resumieron en su momento la natural rebeldía estudiantil.
Desde 1965 hay otras universidades en el país. El gobierno del coronel Julio Rivera y los diputados del PCN y del PDC, con el cabildeo de padres de familia de colegios católicos, prohijaron en marzo de 1965, una Ley de Universidades Privadas. Había que hacerle contrapeso a la UES. Inmediatamente se fundó la Universidad jesuita José Simeón Cañas, UCA.
A partir de entonces, el “estudiantado universitario salvadoreño” es variado y, dado el entorno en el que se mueven sus miembros, a veces son ajenos a pensar en “causas justas”, mucho menos en “valentía y devoción” por ellas. Claro, con el tiempo la UCA se volvió contestataria y, como la UES, ha tenido valientes, martirios y heroicidades por apoyar causas justas.
Dentro de 15 años, la UES conmemorará su segundo centenario. Los dirigentes estudiantiles en sus aulas, son actualmente alumnos de escuelas primarias. Habrá que ver si, a través de la educación, (el “arma más poderosa para transformar una sociedad”, como sostenía Nelson Mandela), se les pueda insuflar y hacer brotar “la devoción romántica de valentía y devoción por las causas justas” en favor de todos y principalmente de los de abajo de siempre.
Ojalá, dentro de 15 años, la Universidad de El Salvador, esté mejor preparada para que esa causa justa sea enfrentar decididamente el subdesarrollo, a través del cultivo de la ciencia y el humanismo en todos sus programas, y cumpla con su función cumbre: elaborar conocimientos nuevos, con base en el pensamiento crítico y la ciencia, para contribuir a transformar radicalmente la sociedad salvadoreña y lograr bienestar y dignidad para todos.

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