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miércoles , 18 octubre 2017
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EL CONSEJO NACIONAL DE LA JUDICATURA, NO DEBE SER UNA IGLESIA

Alberto Romero de Urbiztondo

Con sorpresa y estupor he leído en el Facebook del Consejo Nacional de la Judicatura, store que el pasado día 10 de febrero se realizó en la institución una misa en conmemoración del “miércoles de ceniza”, here a la que asistieron autoridades y trabajadores. Por supuesto que respeto el derecho de las personas católicas a realizar este ritual, patient propio de sus creencias religiosas, pero en los templos correspondientes y no en una institución del Estado.

Resulta incomprensible que en una institución que tiene como finalidad “Contribuir al fortalecimiento de la independencia de los Magistrados y Jueces en el ejercicio de su función jurisdiccional” se realice una actividad religiosa que supone el respaldo del Consejo Nacional de la Judicatura a una Iglesia específica, olvidando el carácter laico y aconfesional del Estado, tal como señala la Sala de lo Constitucional en la  Sentencia Nº 3-2008 del 22 de mayo de 2013 “con fundamento en el principio de unidad de la Constitución …se advierte la consagración del principio de laicismo o laicidad, entendido como principio de no confesionalidad del Estado o de neutralidad religiosa”, por ello,  el Estado debe mantener una total autonomía de cualquiera de las iglesias existentes en nuestro país. Además, el soporte institucional a una iglesia concreta, se convierte en un acto discriminatorio para el resto de personas que no tienen esas creencias, no cumpliéndose el carácter de “institución pública e independiente” que señala su Misión.

Estos hechos resultan especialmente preocupantes, considerando que tiene entre sus Atribuciones “Organizar y administrar la Escuela de Capacitación Judicial, para asegurar el mejoramiento en la formación profesional de los Magistrados y Jueces y demás funcionarios judiciales”, uno de cuyos contenidos debería de ser el garantizar el carácter laico de la administración de justicia, de tal forma que las creencias y códigos morales de los juzgadores no influyan en el desarrollo de los procesos judiciales ni en las sentencias, tal como, por desgracia, ocurre en algunos casos.

La autonomía de Estado e Iglesias y el respeto a la libertad de creencias y pensamiento, son bases imprescindibles para la consolidación democrática de nuestro país.

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