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Las acciones de PRO-VIDA incluyen el apoyo a las Cunas Náhuat, huertos familiares y actividades para rescatar los saberes y alimentos ancestrales. Foto Saúl Méndez.

En el Día de los Pueblos Indígenas, PRO-VIDA destaca la importancia de preservar el náhuat

Saúl Méndez

Colaborador

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada 9 de agosto, la Asociación Salvadoreña de Ayuda Humanitaria PRO-VIDA expresó su satisfacción por acompañar a los pueblos y comunidades indígenas del país en los procesos orientados a la reivindicación de sus derechos.

La organización también destacó la importancia de revitalizar el idioma náhuat como una herramienta para preservar la identidad, la historia y las tradiciones de las comunidades indígenas que aún existen en El Salvador.

Kuna Nawat, desarrollo sostenible y PRO-VIDA

En 2010, el Colectivo El Salvador Elkartasuna, de origen vasco, inició el programa de inmersión lingüística Cuna Náhuat para niños en edad preescolar. La Kuna Nawat (Cuna Náhuat) se fundó en el municipio de Santo Domingo de Guzmán (Sonsonate) por ser el municipio que cuenta con el mayor número de hablantes de náhuat/pipil en El Salvador, lo que propicia la utilización de la lengua en contextos sociales fuera del aula escolar.

Como parte de las Kunas Nawat, PRO-VIDA también desarrolla proyectos de desarrollo local sostenible encaminados a dignificar la vida humana, proteger los ecosistemas y fortalecer los medios de vida y los saberes ancestrales, como parte de los esfuerzos para rescatar la lengua materna, el náhuat.

Estos proyectos se desarrollan principalmente en los pueblos de Nahuizalco, Santa Catarina Masahuat y Santo Domingo de Guzmán, en el departamento de Sonsonate, al occidente de El Salvador.

Sin embargo, también existe población indígena en buena parte de la región suroccidental del país, que comprende los departamentos de Ahuachapán y La Libertad y, en menor medida, Santa Ana. Entre las comunidades indígenas más conocidas se encuentran Santo Domingo de Guzmán, en Sonsonate; Cacaopera, en Morazán; y Panchimalco, en las afueras de San Salvador.

«Prácticamente todos los indígenas de El Salvador hablan español como su único idioma. Algunos pipiles aún hablan náhuatl y conservan costumbres tradicionales. Los grupos tradicionales viven principalmente en las tierras altas del suroeste, cerca de la frontera con Guatemala. Muy pocos indígenas pipiles visten actualmente ropa tradicional, como el huipil (falda femenina)», señaló Minority Rights Group.

Es por ello que el acompañamiento de PRO-VIDA también incluye acciones de desarrollo comunitario y se enmarca en el proyecto «Revitalizando el desarrollo local sostenible y el idioma náhuat en comunidades indígenas de El Salvador», que cuenta con el apoyo del Colectivo El Salvador ELKARTASUNA, el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Villava Atarrabia.

Este proyecto ha incluido capacitaciones dirigidas a 40 mujeres organizadas en torno a huertos familiares de comunidades indígenas originarias de los distritos de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catarina Masahuat, así como la realización de ferias destinadas al rescate de comidas ancestrales.

PRO-VIDA también ha realizado la entrega y colocación de nomenclaturas en idioma náhuat y castellano en comunidades rurales y municipalidades de Sonsonate Norte y Sonsonate Centro, como parte de las acciones para contribuir a la revitalización del náhuat junto con las Kunas Nawat.

Día Internacional de los Pueblos Indígenas

El Día Internacional de los Pueblos Indígenas fue adoptado en diciembre de 1994 mediante la resolución 49/214 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de concienciar sobre las necesidades y los derechos de estos grupos poblacionales.

La lengua náhuat o pipil es la última lengua indígena que sobrevive en El Salvador de las ocho que se hablaban originalmente en la región al momento de la conquista y durante la época colonial española: chortí, poqomam, lenca, cacaopera, chorotega, pipil, xinca y quiché.

Los lencas residen en los departamentos orientales de Usulután, San Miguel, Morazán y La Unión, al norte y este del río Lempa. Pocos lencas aún hablan el idioma potón lenca; sin embargo, se han publicado algunos textos en esta lengua con el propósito de promover y proteger el idioma y la cultura.

La comunidad cacaopera o kakawira reside en el departamento de Morazán. En algunas escuelas, las comunidades han aprovechado el Proyecto Institucional Escolar (PIC) del Ministerio de Educación para organizar programas de recuperación cultural de la lengua Ulwa, utilizando a hablantes o caciques, como se conoce a los líderes de mayor edad, en calidad de instructores comunitarios.

Algunos miembros del pueblo maya chortí viven en el departamento de Ahuachapán, cerca de la frontera con Guatemala.

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