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miércoles , 18 octubre 2017
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De la determinación  en náhuat-pipil (I Parte)

De la determinación en náhuat-pipil (I Parte)

Rafael Lara-Martínez
(New Mexico Tech, cialis
soter@nmt.edu)
Desde Comala siempre…

0.  La cuestión
Ligada a la tipología omni-predicativa del náhuat-pipil, a continuación se describe otra característica que lo distingue de las lenguas indo-europeas, ante todo, del idioma castellano que le sirve de referencia gramatical.  En primer lugar se detalla la posibilidad de nominalizar una oración completa por la adición de sufijos que se preverían exclusivos de las raíces nominales: el diminutivo y el agentivo por ejemplo.  En segundo lugar se explica la determinación por la partícula ne, llamado “artículo definido o demostrativo” por tradición.  Se anotará que al anteponerse a una oración —sea a un predicado nominal o verbal—  este enunciado completo nominalizado funcionará como argumento, sujeto o complemento de un predicado distinto.  Por tal razón, a su correspondiente náhuatl-mexicano, in, J. R. Andrews (41-42) sugiere designarlo “adjuntor”, ya que su presencia facultativa señala que una oración completa cumple el papel de frase nominal adjunta al predicado principal.  Centzontli in mic, “murieron cuatrocientos/son cuatrocientos los que murieron (ser-uno-cuatrocientos artículo él/ella-morir-pretérito)”, donde el “artículo” hace que la oración “él-murió”, ø-mic, funcione como suplemento nominal del predicado “son-cuatrocientos” (Andrews, 150).

I.  La nominalización
El “Breviario gramatical náhuat-pipil” establece la equivalencia predicativa de un verbo y de un sustantivo que, como en (1), van precedidos de un mismo índice de sujeto.  Por sus múltiples corolarios, este principio fundacional se reitera antes de avanzar a la siguiente etapa.

(1) (a) ni-chuuka  yo-llor(o)
(b) ni-takat  yo-hombre

Se deja sin analizar la distinción tajante —el tiempo-aspecto-modo (TAM)— que le atribuye un carácter específico al predicado verbal como acción compleja.  En verdad, el sistema TAM “difiere de manera tan considerable del castellano” (Lockhart, 116), que merecería un amplio trabajo adicional.  Por el momento, basta recordar un segundo postulado tipológico del náhuat-pipil.  El paso de un predicado monovalente (1) a otro bivalente (2) obliga a que la palabra-oración marque siempre los dos argumentos.  Sea “comer” o “ser hijo de”, ambos exigen un par de prefijos, nominativo-acusativo el primero, nominativo-posesivo, el segundo, agrupándose bajo una misma fórmula lógica: X – Z – Y = Argumento – Argumento – Predicado.

(2)  (a) ni-ta-kwa    como algo (yo-algo-com(o))
(b) ni-mu-kunew,     soy tu hijo (yo-(ser)-tu-hijo)

En todas las variantes nahuas, resulta imposible eliminar ambos argumentos —el castellano “como”— al igual que excluir uno de ellos, el inglés I eat.  La transitividad implica el paso, el tránsito, de la acción del sujeto (ni-) al objeto (ta-), cuya presencia conjunta jamás puede quedar implícita.  De conjugar (2a) a la tercera persona singular, se obtendría (3), donde la marca del sujeto es cero (ø-).  Se insiste que ese índice pronominal vacío establece que casi toda palabra simple —ø-takat— funciona como una verdadera oración.  En breve, todo sustantivo simple es un predicado nominal; todo verbo en la tercera persona, un presente indicativo.

(3)  ø-ta-kwa    él/ella/ello-algo-come
En esta palabra-oración (3) puede realizarse una nominalización, sea al añadir un sufijo diminutivo, -tsin, en (4a), sea otro de carácter agentivo en (4b).

(4) (a) (ø)-ta-kwa-tsin   el pequeño (que) algo-come (la zarigüeya, el tacuazín),
de ø-ta-kwa, “él/ella-algo-come”.

(b) (ø)-te-kwa-ni   el (causante) que come gente (el jaguar),
de ø-te-kwa, “él/ella-gente-come”; para la complejidad de  este proceso en náhuatl-mexicano, véase: Sasaki, 2012.
La equivalencia predicativa del verbo con el sustantivo establece un paralelismo en su función referencial, es decir, en su capacidad de nombrar objetos o entidades.  Para la rama norte de la familia yuto-nahua, a este postulado Seiler (10) lo llama “principio descriptivo”, el cual transforma “una proposición en argumento”.  Una oración completa se vuelve sustantivo simple, el cual ofrece una derivación imposible en castellano que traduciría (2a) por “(es) el comeloncito (de algo)”, sin un prefijo de complemento directo (ta-) ni una cópula en traición de la glosa literal.  Según Andrews (593), en el náhuatl-mexicano, así se forman los nombres propios al nominalizar un enunciado completo, a menudo compuesto de dos o más oraciones nucleares conjuntas, a saber: Cuãuh-temõ-c, “es el que descendió como un águila” (594), donde al predicado principal temõ, “descender”, en el pretérito, temõc (Karttunen, 223), se le incorpora el sustantivo cuãuh-tli, “águila”, en función adverbial.
No sólo las marcas gramaticales —nominativo/acusativo— ocurren al interior de la palabra verbal hecha oración.  También esta misma oración completa se vuelve argumento —un sustantivo simple, en terminología indo-europea— para adoptar una función gramatical específica, tal cual la de sujeto por correferencia en la oración expandida (5).

(5) øa-ki-tsutsun   [ne te-kwa-ni]a  la golpea el jaguar (la puerta)
él/ella-lo/a-golpear  artículo algo-comer-agentivo
[X a – Z b – Y]   ne [[X – Z – Y]agen]a  ne [[X – Y] – [X – Y]]]b

(él-la-golpea, el (causante) que come gente), donde el subíndice /a/ marca la correferencia entre el índice de sujeto y el suplemento, y el suplemento de objeto, correferente a ki-, la puerta, queda a explicitar.
Se trata del principio descriptivo en Seiler que prevalece sobre un simple rótulo indefinido que se le asigna a una entidad cualquiera, al nombrar el jaguar por ejemplo.  Asimismo, en (5) se aplica el principio de omni-predicación el cual manifiesta que la supuesta frase nominal de sujeto —un verdadero “suplemento” según Andrews (143)— es una oración completa nominalizada, tal cual la explicita la fórmula lógica.  Esta última oración se halla adjunta al verbo y ligada por correferencia como lo señala el subíndice /a/, sin una marca funcional o de caso nominativo que la subordine.
Aún más, el objeto que el jaguar golpea en (5) se llama ne ø-ten-kal, “la puerta”, por el principio de omni-predicación, “la que es puerta”, ya que toda palabra es un predicado.  Y, por el principio descriptivo, la simple palabra “puerta” se glosaría literalmente “es la abertura/boca-casa”.  Conjugando ambos principios se obtiene “la que es abertura/boca-casa; la que es la abertura/boca de la casa”. Literalmente, la oración (5) expandida diría “él-la-golpea, el causante que come gente, la que es la abertura/boca de la casa”: øa-kib-tsutsun ne te-kwa-nia ne ten-kalb.  Esta glosa la justifica la fórmula lógica que se desglosa en (8).  Por último, ne —“artículo” o “adjuntor”, según Andrews— obliga a interpretar los predicados nominales “jaguar” y “puerta” como suplementos adjuntos a la palabra verbal, la única que marca la diferencia gramatical o de caso.
En síntesis, se concluye lo siguiente:
toda palabra es un predicado, salvo ciertas partículas = principio de omni-predicación.
por este axioma fundador, la palabra verbal corresponde a una oración completa con marcas gramaticales explícitas al interior; el sustantivo, a una oración ecuativa completa.
las frases nominales suplementarias son verdaderas oraciones adjuntas, a menudo marcadas por ne.
el vínculo de unión entre la palabra verbal y los suplementos lo establece la correferencia, en vez de la función gramatical explícita, inexistente por fuera de la palabra hecha oración completa.
es posible nominalizar una oración completa —coincidente con la palabra verbal— para derivar nuevos términos o predicados nominales que, a su vez, funcionan como argumentos u oraciones adjuntas a otra palabra verbal, o bien a otro predicado nominal.
por estos postulados, la omni-predicación invalida el axioma gramatical que establece una correspondencia directa entre una noción categorial —el verbo y la frase nominal— o léxica —el verbo y el sustantivo—, por una parte, y otra de carácter relacional, el predicado, el sujeto y el objeto (Gast, 177).  La fórmula indo-europea [V]pred — [FN]o difícilmente se traspone a oraciones como (5) u (8), sea porque se olvidan las marcas funcionales internas al verbo (V), sea porque el objeto no corresponde a una simple frase nominal (FN) ni posee una marca de caso que le otorgue tal relación fuera de la correferencia.
Estos rasgos instituyen una distinción tipológica radical entre el castellano u otra lengua indo-europea, y el náhuat pipil o las lenguas de la familia yuto-nahua/azteca.  A continuación se describe otro rasgo distintivo del náhuat-pipil.  Se trata de un corolario adicional de la omni-predicación y del principio descriptivo —esbozados anteriormente— que permiten la nominalización de oraciones enteras gracias a la anteposición del artículo o “adjuntor”.

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