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domingo , 17 junio 2018
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Con fe y devoción feligreses conmemoran Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús
Julio Martínez, padre de la iglesia de Nejapa antes de iniciar la vigilia pascual. Foto Diario Co Latino / Ricardo Chicas Segura.

Con fe y devoción feligreses conmemoran Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús

@AlmaCoLatino

Miles de feligreses vivieron de una forma espiritual la Semana Santa. Con oraciones sacrificios y penitencias recordaron el por qué murió Jesús, sickness pero sobre todo, health celebraron con Cristo el día de Pascua.

El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, stuff ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido la fe cristiana.

En algunos lugares del país, posterior a la Vigilia Pascual tiene lugar la Procesión de Resurrección, que con cánticos de alegría y cohetes, anuncian la gloriosa resurrección de Jesús.

Ese día se recuerda de una manera especial y con alegría que Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del cielo. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

Al celebrar la Resurrección de Cristo, también se celebra la derrota del pecado y de la muerte y la propia liberación. Ante esto cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues se puede estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si se ha sido fieles, se  llegará a una vida nueva y eterna, a gozar de Dios para siempre.

La Resurrección es fuente de profunda alegría, a partir de ella, los cristianos no pueden vivir más con caras tristes, sino se debe demostrar al mundo la alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.

Con el Domingo de Resurrección comienza el tiempo de Pascua, donde es importante aprovechar todas las gracias que Dios da para crecer en la fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

Jesucristo fue obediente hasta la muerte

La calle de La Amargura fue abarrotada el Viernes Santo, por cientos de feligreses que con devoción y gran fervor participaron en el solemne Vía Crucis, donde se recordaron los momentos de dolor y agonía que vivió Jesús camino al Calvario con la Cruz a cuestas.

Entre cantos de meditación y penitencia los feligreses meditaron cada una de las estaciones del Vía Crucis que inició en las afueras de las ruinas de la capellanía San Esteban y concluyó en la iglesia El Calvario. El sacerdote Alfonso Guzmán, párroco de la iglesia El Calvario, explicó que el Vía  Crucis es recorrer espiritualmente el camino que hizo Jesús hasta el monte Calvario mientras cargaba la Cruz: “Es acompañarle, es una oportunidad de interiorizar el sufrimiento y los horrores que experimentó el Señor cargando la Cruz”, recalcó.

El Viernes Santo es fundamentalmente, un día de duelo durante el cual se recuerda la crucifixión de Jesucristo en el Calvario, quien se sacrifica para salvar del pecado a la humanidad y darle la vida eterna, de allí que la cruz se haya tomado como el símbolo de la gloria para los cristianos.

Ese día en las iglesias, las imágenes, principalmente el crucifijo, se cubren con tela morada en señal de la ausencia de Jesús y como muestra de luto.

La costumbre del Vía Crucis viene desde finales del siglo V, cuando los cristianos en Jerusalén, se reunían por la mañana del Viernes Santo a venerar la cruz de Jesús, y volvían a reunirse al empezar la tarde para escuchar la lectura de la Pasión.

Durante el Jueves y Viernes Santo algunas personas expresan su agradecimiento, mediante los sacrificios físicos, unos deciden caminar descalzos largos trayectos, ir vendados, de rodillas o cargar un imagen.

Fátima Laínez, es una de las tantas personas que el Jueves Santo cumplió la promesa hecha a Dios, si le concedía el favor que ella pedía. Esta mujer de 33 años caminó descalza y vendada de los ojos, desde las ruinas de la capellanía San Esteban por toda la Calle de La Amargura, hasta llegar a la iglesia El Calvario.

Por este largo trayecto de mil metros lineales, los penitentes ofrecen el sacrificio y elevan oraciones al creador  bajo el sofocante sol de la época, algunos son ayudados por familiares y amigos quienes les dan palabras de ánimo y colocan cartones o toallas en el camino para hacer menos doloroso lo caliente del camino.

Para algunas personas esta penitencia o sacrificio físico lo hacen como muestra de su arrepentimiento por  hechos de mala conducta y para ser libres de toda culpa.

Los penitentes del Jueves y Viernes Santo es parte de las tradiciones religiosas, aunque la iglesia no considera necesario hacer este tipo de sacrificios para obtener el perdón.

Al final del Viernes Santo tiene lugar la procesión del Santo Entierro, donde se hace referencia el momento en que el Redentor fue bajado de la Cruz y colocado en el sepulcro.

Posterior a los oficios litúrgicos, la imagen de Jesús Yacente fue bajado de la  Cruz, y colocada en la urna, para iniciar una de las procesiones con mayor afluencia de feligreses en la capital, y en diferentes ciudades del país, ya que con solemnes cánticos, oraciones de acción de gracias, así como un mensaje centrado en el sufrimiento de Cristo por la humanidad, se conmemora la muerte de Cristo.

La procesión del Santo Entierro de la parroquia El Calvario recorre las principales calles del centro histórico y es acompañada siempre por la imagen de la Virgen María, San Juan, María Magdalena y la Verónica.

El Viernes Santo por la tarde se acompaña a María Dolorosa en la experiencia de recibir en brazos a su hijo muerto con un sentido de condolencia. Se dice que se le va a dar el pésame a la Virgen, cuya imagen se viste de negro ese día, como señal de luto.

Este es uno los episodios más triste de la Semana Santa, pues se conmemora la muerte de Jesús en la cruz. El Viernes Santo y el Sábado Santo, antes de la vigilia Pascual, son los únicos días del calendario litúrgico católico donde no se celebra la misa, como luto por la muerte del Señor, las campanas permanecen mudas, siendo sustituidas en algunos lugares por matracas de madera.

Para el Viernes Santo, la devoción, esfuerzo y creatividad destacaron en la elaboración de las alfombras que cubren las calles del Centro Histórico de San Salvador, por donde recorre la procesión del Santo Entierro. Para este año la alcaldía de San Salvador desarrolló un concurso de alfombras en los diferentes distritos de la comuna capitalina.

Frente al cuartel central de la Policía Nacional Civil (PNC) se elaboró una alfombra para el paso de la urna de Jesús Yacente en la procesión del Santo Entierro. El comisionado Evaristo Padilla, señaló que la alfombra de la PNC también participa en el concurso de la alcaldía de San Salvador, con el objetivo de elevar la moral de los agentes de la corporación policial, que día a día se enfrentan con delincuentes.

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