Redacción Nacionales
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Los trabajos mineros son una amenaza para los territorios, las comunidades y la vida como se conoce, así lo sintetizan organizaciones trasnacionales y habitantes de las comunidades que dicen estar amenazadas con posibles proyectos mineros.
Esta semana, organizaciones transnacionales, incluidas de El Salvador desarrollaron un foro para abordar los impactos de la minería en los territorios; es de recordar que a finales de 2024 la Asamblea Legislativa, a petición del Gobierno, aprobó la Ley de Minería Metálica y con ello, se revirtió la prohibición de trabajos mineros; siendo un golpe para la lucha social que se realizó por décadas esfuerzos para prohibir completamente la extracción minera.
Incluso, comunidades de San Isidro en Cabañas han denunciado posibles desalojos por parte de empresas presuntamente dueñas de los terrenos donde se prevén trabajos mineros.
Miriam Alas, una habitante de Chalatenango, señaló que el extractivismo ha llegado a tocar las puertas de los territorios, con falsas promesas y haciendo campañas donde se les ofrecen empleos y desarrollo en la comunidad; pero “se nos hace difícil de creer”, dijo la habitante.
“Pero la verdad es que la gente, las mujeres y los hombres que estamos en los territorios nos damos cuenta de esa otra historia de la situación”, dijo Alas, en referencia a que ellos tienen conocimiento cuando el río está sano o cuando el río está sucio.
Las comunidades también conocen el nombre de cada nacimiento de agua que se tiene en los territorios, así como las cosechas y frutos que se dan en las milpas. “La minería, lo primero que termina es con el agua. También llega la infertilidad de la tierra, la contaminación es el otro efecto”, sintetizó la habitante de Chalatenango.
De hecho, organizaciones ambientalistas han expresado su preocupación por la aprobación de la Ley de Minería Metálica, ya que el trabajo minero es causante de muchos problemas medioambientales en los territorios.
“Lo que deja el extractivismo es un daño irreversible en las montañas y daño en la vida de las comunidades”, sintetizó Miriam Alas; las comunidades ven a los territorios como un cuerpo, que se deteriora si le hacen daño.
“Si la empresa minera o el extractivismo ve la tierra o el territorio como una bodega donde sacar, nosotros como mujeres y como hombres lo vemos como un cuerpo que debemos de cuidar, de alimentar y de proteger porque da vida”, sintetizó Alas.
De hecho, las mujeres en los territorios, incluso, notan cuando el agua cambia de sabor. “Somos las primeras en llevar a nuestros hijos e hijas a las unidades de salud porque tienen enfermedades en los pulmones. Somos las primeras en organizarnos para cuando el pozo se queda sin agua. Y aparte de defender los recursos naturales, nosotras, las mujeres y los hombres, defendemos la vida”, destacó Alas.
La comunidad defiende el derecho “a tomar agua limpia y sin miedo de nuestros territorios”. “Tenemos el derecho a decidir qué modelo de vida queremos en nuestras comunidades. Dicen que la minería trae riqueza, claro que sí trae riqueza, pero para las transnacionales o para una, dos, tres o cuatro familias”.
Julio González, del Colectivo Madreselva de Guatemala, indicó que han observado indicios de reactivación de la minería en el país vecino, lo que podría afectar el agua de los ríos de Centroamérica.
“Estamos en una situación bastante complicada debido precisamente al auge que está tomando la minería metálica a partir de la misma geopolítica que se está librando en el orden internacional, eso significa que nuevamente nos vuelven a subordinar como países, estamos perdiendo soberanía, estamos perdiendo derechos y esta regresión nos puede llevar a un caos total, la destrucción del territorio no tiene remedio”, comentó González.
Julio González enfatizó que la minería metálica “nos amenaza nuevamente con contaminar incluso aguas compartidas en el territorio centroamericano, la cuenca Ostúa-Güija-Lempa está amenazada por este proyecto minero, el proyecto Cerro Blanco, un proyecto que se fue a la quiebra precisamente por un mal estudio de impacto ambiental y ha estado vigente gracias a la corrupción administrativa de los últimos tres gobiernos”.
Una nueva empresa, “Aura Minerals” llega con la “política trumpista”, y amenaza con “arrasar y saquear” a los países y de alguna manera han estado apoyando la ola minera que se está desarrollando en América Central,
“El proyecto Cerro Blanco que es un proyecto fracasado, que ya pasó por dos empresas mineras, y ahora viene esta nueva empresa que, mediante la corrupción y la compra de voluntades, está tratando de desarrollar este proyecto minero sin decirnos exactamente cómo lo van a hacer”, destacó González.
La población en Asunción Mita, Guatemala, pedirán la revocatoria de la licencia de construcción minera “que fue otorgada de una manera irregular”.
Entre tanto, las comunidades piden que se derogue la Ley de Minería y que a la vez se detengan los trabajos mineros.
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