Saúl Méndez
Colaborador
El Movimiento Indígena para la Articulación de las Luchas de los Pueblos Ancestrales (MILPA) El Salvador, a través de su seccional Sonsonate “Calpulli por la Vida”, realizó el domingo 20 de septiembre la Ceremonia de Cambio de Tiempo en la comunidad Chorro Arriba, Izalco, en el marco del equinoccio de otoño.
La actividad reunió a integrantes de MILPA, habitantes de los cantones Chorro Arriba y Cuntan, así como representantes de otras organizaciones indígenas y colectivos aliados. De acuerdo con Damián Córdoba, presidente de MILPA Seccional Sonsonate, el encuentro tuvo como propósito revitalizar las prácticas culturales ancestrales y reafirmar el vínculo de las comunidades con el territorio.
Córdoba explicó que la ceremonia también constituye una expresión de resistencia ante una amenaza para los ecosistemas de la región de Apaneca-Ilamatepec, declarada Reserva de la Biosfera. Señaló que las comunidades buscan mantener vivas sus tradiciones frente a la destrucción del bosque y la afectación de los seres vivos que habitan en la zona.
Durante la actividad se encendió un altar ancestral utilizando leña de bálsamo, flores, frutos locales, cacao, anís, incienso, azúcar y atado de dulce, entre otros elementos. Según Córdoba, estos componentes forman parte de la ceremonia y fueron utilizados para pedir por el equilibrio, el respeto a la naturaleza y la protección del territorio.
El dirigente indígena señaló que la ceremonia se desarrolló antes de una intensa tormenta que afectó a Chorro Arriba durante varias horas, acompañada de actividad eléctrica. La jornada permitió a las comunidades compartir una práctica ancestral y fortalecer su organización en defensa del territorio.
La actividad también estuvo vinculada con la oposición de MILPA al proyecto de un parque fotovoltaico que se pretende desarrollar en la finca Santa Adelaida, en Izalco. El movimiento ha señalado que el proyecto representa una amenaza para la flora y los recursos hídricos de la zona.
En una acción previa, MILPA acudió a la Fiscalía General de la República (FGR) para solicitar la intervención de la institución y la adopción de medidas preventivas ante las obras que, según información atribuida por la organización a comunidades locales, estaban previstas para finales de agosto.

MILPA, a través de “Calpulli por la Vida”, sostiene que el terreno se encuentra en una zona de recarga hídrica considerada crítica dentro de la Reserva de la Biosfera Apaneca-Ilamatepec y en el área de amortiguamiento del Parque Nacional Los Volcanes, específicamente en el sector del volcán de Izalco.
La organización estima que el proyecto podría afectar entre 140 y 400 manzanas de terrenos forestales y cafetaleros y advierte sobre posibles impactos en los mantos acuíferos que abastecen a más de 10,000 familias y al turicentro Atecozol.
MILPA también ha cuestionado la existencia de las autorizaciones ambientales y municipales necesarias para ejecutar una obra de esa magnitud. Por ello, solicitó a la FGR que, a través de su Unidad de Medio Ambiente, requiera información al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) sobre la situación de la licencia ambiental del proyecto y a la Alcaldía Municipal de Izalco sobre los permisos de construcción o cambio de uso de suelo.
Asimismo, la organización pidió que se soliciten medidas cautelares preventivas ante el juzgado ambiental competente para evitar el inicio de obras mientras se determina la situación legal y ambiental del proyecto.
Durante la Ceremonia de Cambio de Tiempo, MILPA reiteró su llamado a defender los bosques, el agua y los territorios ancestrales.
La actividad representa tanto una práctica de revitalización cultural como una forma de expresar su rechazo a proyectos que podrían generar impactos sobre los ecosistemas y las comunidades de la zona.
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