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Apagar un mundo en llamas

Tariq Baig Vila*
Tomado de la Agenda Latinoamericana

El informe sobre “Los límites del Crecimiento” encargado por el Club de Roma en el MIT (1972) ya nos advertía que “si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento de la Tierra en los próximos cien años “. Desde entonces, poco hemos hecho al respecto, enzarzados en una vorágine economicista, que ha hecho soñar con el enriquecimiento, en una dinámica que hace que tanto nuestra supervivencia como la del resto de organismos complejos que nos acompañan esté en peligro. Esta “ceguera voluntaria” nos ha llevado a cambiar en un tiempo récord las expectativas sobre los efectos de la emergencia climática y pasar de intentar evitar el cambio climático a paliar sus efectos para acabar buscando alternativas para adaptarnos , ya que un año tras otro los líderes son incapaces de llegar a acuerdos para reducir las emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) lo que provoca que los peores escenarios proyectados por el IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) se rebasen indefectiblemente. Y es que no sólo no hemos reducido el metabolismo de nuestras sociedades, sino que la estamos aumentando exponencialmente, en una dinámica “crecentista” que va acortando cada vez más el tiempo de reacción y ampliando la magnitud de las consecuencias derivadas del actividad antropogénica sobre nuestro medio ambiente, activando dinámicas con consecuencias de difícil predicción. Si hace pocos años el “quid” era como evitar el calentamiento global hasta los 2 grados, ahora mismo está sobre la mesa como adaptarnos a escenarios de hasta 5 o 6 grados más a finales de siglo y es que el actividad socioeconómica humana han transformado los tiempos de procesos geológicos a tiempo generacionales. La emergencia climática es ya una realidad, los riesgos de “tipping points” o puntos de no retorno son el gran problema que debe afrontar la humanidad, pero no es el único. Si eliminamos el factor climático, continuamos topándose con un sistema socioeconómico basado en el crecimiento exponencial ilimitado que lleva al agotamiento de recursos. El agotamiento de materias primas, muchas de ellas renovables pero convertidas en no renovables debido a su sobreexplotación. Problemas de producción y abastecimiento de alimentos debido a las futuras sequías extremas, los monocultivos y los problemas de acceso y gestión de recursos hídricos debido a la desertificación y de la salinización de las aguas dulces entre otros. Y es que el modelo de producción lineal “crecentista”, no tiene en cuenta las externalidades y agota los recursos a un ritmo que la Tierra es incapaz de regenerar (huella ecológica) además de colapsar o destruir los sumideros.

Recursos » Producción » Transporte » Consumo » Reciclaje » Residuos

(El transporte lo encontramos en varias fases)

Tampoco tiene en cuenta las leyes de la termodinámica y la entropía, según las cuales, la energía no se crea ni se destruye, se transforma, pero durante este proceso la energía pierde su calidad y se degrada, disminuyendo sus posibilidades para el aprovechamiento humano (ley aplicable también a los materiales). Además, necesitaríamos cubrir la totalidad de tres planetas Tierra de paneles solares para poder obtener energía suficiente para el actual nivel de consumo y las renovables necesitan materiales extraños y escasos, como el Neodimio, el Terbio, el Disprosio, el tántalo, el Litio, el Dídimo o el Praseodimio, nos encontramos ante la imposibilidad de conseguir ninguna solución, basada en tales energías, que permita el crecimiento económico o, incluso, la economía circular o el estado estacionario. La pauta básica a seguir según la ONU son los ODS (Objetivos para el Desarrollo Sostenible) medidas, no vinculantes, la mayoría de las cuales se basan en el crecimiento económico, aumentar la capacidad productiva de la agricultura, donde no hay ninguna mención a la reducción del consumo energético, donde no hay mención específica a un aumento Tariq Baig Vila ATTAC (Asociación para la Taxación de las Transacciones y Acción Ciudadana) Cataluña, España 233 q de los tratados libres de aranceles o tratados de libre comercio, por los que se otorgaría la soberanía a las grande los tratados libres de aranceles o tratados de libre comercio, por los que se otorgaría la soberanía a las grandes multinacionales e inversores que únicamente tienen interés en su propio beneficio y que reproducen las estructuras que están destruyendo nuestro soporte vital. Hablan también de sensibilizar a los consumidores sobre hábitos de consumo, culpando así a los individuos, cuando son las empresas las productoras de las mayores emisiones de GEI con su modelo productivo. Es más, la mayoría de los residuos no los genera el consumidor, si no que están generados en la línea de producción.

Llegados a este punto, se nos pueden presentar tres posibles escenarios:

Continuismo (BUSINESS AS USUAL). Greenwashing “, formas de marketing verde para promover la percepción de los productos, los objetivos o las políticas de una organización como respetuosos con el medio ambiente, a fin de ganarse la opinión pública, con un marcado tecno-optimismo que claramente sería la válvula de escape, una dura lucha geopolítica y el eco-fascismo por los recursos, con un alto gradiente identitario, una civilización menos globalizada. Se crearían poderes regionales muy fuertes pero donde también se abriría la posibilidad de surgimiento de pequeñas sociedades auto-organizadas y sostenibles. Aún y así la práctica totalidad, o incluso la totalidad de la especie humana, se vería abocada a la extinción ante la escasez de recursos, pero sobre todo a los bucles de retroalimentación que habrían activado en los eco-sistemas y la biosfera , los cuales haría de planeta Tierra un lugar no apto para la vida humana.

Reformismo (GREEN NEW DEAL GLOBAL). Se trataría de un Neo-Keysianisme con un New Deal al estilo de Roosevelt, pero a nivel global y con las políticas de estado y las inversiones dirigidas a medidas “verdes”, como la supuesta transición energética, un mejor sistema de reciclaje y reaprovechamiento, políticas fiscales sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, fondos para los rescates de emergencia o desastre natural. Buenas intenciones, pero insuficientes, que sólo nos permitirían ganar tiempo para, tal vez, encontrar alguna solución tecnológica o para pasar directamente al escenario del eco-fascismo ya que este sistema continuaría necesitando de crecimiento económico exponencial e infinito para a mantener sus “políticas de bienestar”.

Rupturismo (DECRECIMIENTO). “El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular y controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza”, ya que, como hemos comentado, somos seres inter-dependientes y ecodependientes que en Latinoamérica podría tener su paralelismo en el “Buen Vivir”, el “Sumak Kawsay”. No se trata de una marcha atrás, ya que esto no es posible ni tampoco deseable, sino, como decía Nicholas Georgescu-Roegen, “la economía debe ser una rama de la biología ya que somos una de las especies biológicas de este planeta y, como tal, estamos sometidos a todas las leyes que gobiernan la existencia de la vida terrestre “. Hay que recordar que estamos hablando de decrecer voluntariamente, ordenada y pausada hasta alcanzar unos niveles de metabolismo socioeconómico compatibles con nuestro entorno, potenciando el bienestar, adquiriendo conciencia del impacto social y ambiental de nuestros estilos de vida, trabajando para vivir y no viviendo para trabajar, dedicando tiempo a la familia ya la comunidad, reduciendo nuestro impacto sobre los recursos del planeta y dejando de medir el progreso personal y social sólo en términos materiales, placeres fugaces y frustrantes relacionados con el consumismo, la posesión y la acumulación. Por lo tanto hablamos de un cambio de paradigma “decrecentista”, de cambio del modelo productivo, pasando de producir por valor de cambio a hacerlo por valor de uso.

Las evidencias científicas nos muestran que, lo queramos o no, decreciendo, posiblemente de manera traumática en ambos casos debido al retraso en la toma de conciencia y medidas que hemos acumulado. Pero del camino que tomemos y de la rapidez con que la basura dependerán nuestra subsistencia y la de los seres vivos de nuestro entorno así como la construcción de sociedades más justas e igualitarias. O, por el contrario, nuestra extinción o una lucha fratricida por unos recursos escasos, en un entorno devastado.

“Necesitamos vivir simplemente para que otros puedan simplemente vivir” Gandhi.

* ATTAC

(Asociación para la Taxación de las Transacciones y Acción Ciudadana) Cataluña, España

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