Marlon Chicas
El Tecleño Memorioso
25 años han pasado desde aquel fatídico 13 de enero de 2001, cuando a las 11:33 de la mañana, Santa Tecla es estremecida por un potente terremoto de 7.7 en escala Richter, que se llevó consigo a muchos de sus hijos, así como infraestructura pública y privada, dejando a su paso luto y desolación.
Aún se recuerda, como la tierra sacudió con violencia las humildes viviendas de sus pobladores ante nuestros ojos; luego de ello llegó la calma, un ambiente sombrío se apoderó de la Ciudad de Las Colinas, el llanto, los gritos y el sonido de sirenas se escuchó por toda la ciudad, presagiando lo peor.
Un dejo de impotencia y tristeza se apoderó de sus habitantes, así como imborrables estampas de viviendas colapsadas, madres en búsqueda de sus hijos, edificaciones históricas demolidas sin misericordia, iglesias emblemáticas heridas de muerte, los antiguos portales desplomados, el panorama era desolador lo que rompió nuestros corazones en llanto.
Una inmensa montaña de tierra yace sobre lo que fuera parte de la Residencial Colina 2; lo que provocó la búsqueda inmediata de sobrevivientes entre los hierros retorcidos, gritos de auxilio se apagaban poco a poco con el pasar de las horas, padres de familia intentaban infructuosamente ubicar a sus seres queridos, mientras un grupo de cuerpos yace a los pies de fray Pedro quien ora por los fallecidos.
Una fosa común recibió en su regazo a los amados hijos de esta ciudad, dando sepultura a muchos. 25 años después solo el recuerdo queda de quienes se nos adelantaron en el viaje sin regreso, con la esperanza de reencontrarnos algún día en la eternidad.
Sin embargo, de muchas otras situaciones difíciles los tecleños hemos salido adelante, por lo que hoy más que nunca debemos estar preparados y unidos, para demostrar de lo que estamos hechos y decir con aplomo ¡Aquí estamos, por gracia de Dios!
Sirva este sencillo homenaje a 25 años del terremoto del 13 de enero de 2001, a los fallecidos en esa fecha, y que enlutó a nuestra querida Ciudad de Las Colinas, pidiendo al Creador que la historia no vuelva a repetirse, elevemos una oración por el descanso eterno de quienes ya no están entre nosotros, así como resignación y solidaridad a sus apesaradas familias.
No olvidemos nunca las palabras de Jesús “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre”
¡Santa Tecla, sigue de pie!

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