“En El Salvador durante 2025 se dio una profundización del modelo autoritario y antipopular, sumándole el incremento de la deuda pública, que ya supera los 34 mil millones de dólares, hipotecando el futuro del país”
Redacción Nacionales
@DiarioCoLatino
Los representantes de las organizaciones integradas al Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular (BRP) presentaron un balance del año 2025, donde prevaleció un retroceso económico, social y político en El Salvador, producto de un modelo de acumulación excluyente y de la consolidación de un “régimen autoritario” que gobierna al servicio de una élite económica.
Sonia Urrutia, dirigente del BRP, denunció que este año miles de trabajadores fueron despedidos del sector público, incrementando el desempleo y la precarización; además, los salarios y pensiones fueron pulverizados por el alto costo de la vida, mientras el gobierno protege y beneficia a los grandes capitales mediante exenciones fiscales y privilegios.
“El discurso oficial de crecimiento económico es falso y engañoso, dicho crecimiento se concentró en sectores controlados por grupos de poder económico como construcción, finanzas y transporte, mientras la producción agropecuaria, la industria nacional y la economía popular siguieron en deterioro”, aseguró Urrutia.
Asimismo, dijo que en el plano social, se profundizó el desmantelamiento de los servicios públicos, en educación se cerraron 72 centros escolares y disminuyó la matrícula en 20 mil en el sistema público y 40 mil en el sistema privado”, dijo.
“En salud se cerraron 50 unidades, se debilitó la red hospitalaria y avanzó la privatización encubierta; en el acceso al agua, los cortes permanentes y la importación del vital líquido evidencian el colapso de un derecho humano fundamental”, agregó.
A criterio de Urrutia, en el plano político, el “régimen” avanzó en la consolidación de un Estado autoritario, mediante la modificación ilegal de la Constitución, la continuidad del régimen de excepción, las capturas arbitrarias, la persecución política y la criminalización de dirigentes sociales y populares.
“Las violaciones sistemáticas a los derechos humanos buscan sembrar miedo y desarticular la organización del pueblo, la crisis de la oposición partidaria tradicional, carente de liderazgo y estrategia ha contribuido a la parálisis política, dejando a amplios sectores sin una referencia clara”, aseguró.
La dirigente del BRP indicó que pese a la represión el pueblo no ha sido derrotado, pues 2025 también fue un año de lucha, de surgimiento de nuevas articulaciones y de resistencia popular en los territorios.
Según María Inés Dávila Medina, representante del Movimiento Universitario Pensamiento Crítico y parte del BRP, a escala internacional, el escenario actual está marcado por una escalada agresiva del imperialismo estadounidense y sus aliados, que recurren a la guerra, el genocidio, las amenazas y la desestabilización política para sostener su dominación global frente a una crisis profunda del sistema capitalista.
Dávila Medina externó que hay un incremento de las amenazas, presiones y mecanismos de injerencia de los Estados Unidos contra los pueblos y gobiernos de América Latina y el Caribe, estas agresiones incluyen sanciones económicas, chantajes diplomáticos, financiamiento de la desestabilización interna, militarización y campañas mediáticas destinadas a disciplinar a los pueblos que se resisten a la subordinación.
“Denunciamos que el imperialismo estadounidense ha intervenido de manera directa y descarada en los procesos electorales de países de nuestra América, particularmente en Honduras y Argentina, aplicando una política abiertamente injerencista”, recalcó.
Estas intervenciones se expresaron mediante presiones diplomáticas, financiamiento de actores políticos y mediáticos afines a sus intereses, operaciones de guerra psicológica y manipulación informativa, con el objetivo de condicionar la voluntad popular y garantizar gobiernos subordinados a su agenda geopolítica y económica.
Caso Venezuela
Dávila denunció la agresión directa contra la República Bolivariana de Venezuela, incluyendo acciones de carácter militar, intentos de desestabilización y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, hechos que constituyen una violación flagrante del derecho internacional y un ataque directo a la soberanía popular.
“Condenamos enérgicamente la postura servil y entreguista de la representante del Estado salvadoreño ante la Organización de Estados Americanos (OEA), quien ha
respaldado públicamente las acciones militares, las agresiones y las maniobras injerencistas de los Estados Unidos contra Venezuela”, manifestó.
Dávila reiteró que esta posición no representa los intereses del pueblo salvadoreño, sino reafirma el alineamiento del régimen con la política imperialista y belicista de Washington, al avalar la guerra, la intervención y la violación de la soberanía de un pueblo hermano
El BRP consideró que El Salvador se convierte en cómplice de la agresión imperial, traicionando la histórica vocación antiimperialista y solidaria del pueblo y colocándose del lado de los verdugos y no de los pueblos que luchan por su autodeterminación.
Estas prácticas violan el derecho de los pueblos a decidir libremente su destino y confirman que cuando la democracia no sirve a los intereses del imperio, Estados Unidos no duda en socavarla y vaciarla de contenido.
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