Por Leonel Herrera*
Representantes del movimiento ciudadano “Todos Somos El Espino” llegaron nuevamente esta semana a la Embajada de China para reiterar la petición de no financiar la construcción del nuevo Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) en la Finca El Espino, porque provocaría graves e irreparables daños ambientales.
La Finca El Espino es una zona boscosa y de recarga acuífera considerada el “último pulmón de San Salvador”.
Es un ecosistema de gran importancia para la ciudad capital salvadoreña y para el resto del país, ya que es un espacio natural de muchísima biodiversidad que alberga a centenares de especies animales y vegetales, incluidas algunas que están en peligro de extinción y otras para las cuales éste es un hábitat único.
En cuanto a la fauna, la Universidad de El Salvador (UES) y el Ministerio de Medioambiente y Recursos Naturales (MARN) registran unas 180 especies, entre las que destacan mapaches, cotuzas, armadillos, tacuazines, garrobos, lagartijas y decenas de especies de aves, residentes y migratorias; además de insectos y otras especies.
Y con respecto a la flora, la UES, el MARN y algunas organizaciones de conservación ambiental registran más de 500 especies vegetales que incluyen diversas clases de árboles, arbustos, bejucos, hierbas y helechos.
La Finca El Espino es una vital zona de recarga hídrica para el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), gracias a que el terreno boscoso permite la filtración de agua que alimenta a los acuíferos subterráneos. Esa filtración hídrica también evita mayores inundaciones en barrios y colonias del sur de San Salvador, como La Málaga, donde hace 18 años murieron trágicamente 33 personas arrastradas por el Río Arenal de Monserrat.
Desde hace tres décadas la zona boscosa de la Finca El Espino viene reduciéndose, debido a la construcción de centros comerciales y edificios residenciales. Si continúa su destrucción no solo se quedarían sin hogar y podrían morir centenares de especies animales y vegetales, sino que también se agravaría el agotamiento del acuífero subterráneo y habría mayores desastres por inundaciones.
Por eso, la mayoría de la población salvadoreña se opone a una mayor destrucción, tal como lo demuestra la más reciente encuesta de la UCA publicada la semana pasada. A la pregunta ¿Usted está de acuerdo o en desacuerdo con construir el nuevo CIFCO en un área considerada reserva natural?, sólo el 23.7% respondió de acuerdo, mientras que el 68.8% respondió en desacuerdo.
Por tanto, el gobierno chino debería escuchar la petición del movimiento “Todos Somos El Espino”, porque es la opinión de la gran mayoría del pueblo salvadoreño. Y si las autoridades del país asiático insisten en apoyar la construcción del CIFCO, éste debería construirse en otro lugar donde no cause daños ambientales.
El gobierno de la potencia asiática, incluso, podría reconsiderar los destinos de su valiosa cooperación en El Salvador, priorizando el apoyo a proyectos vinculados a necesidades más urgentes del país como la descontaminación del Lempa y otros ríos, la producción alimentaria, la reparación de caminos vecinales o la el apoyo a las micro y pequeñas empresas. De hecho, la otra petición de “Todos Somos El Espino” es transparentar los convenios de cooperación china con el actual gobierno salvadoreño.
Sin embargo, la embajada china no muestra una actitud de escucha y hasta se negó a recibir la carta que representantes de “Todos Somos El Espino” querían entregar. El embajador Zhang Yanhui debería seguir las enseñanzas de Confucio, el gran pensador y educador chino, especialmente la importancia que él daba a escuchar con respeto y atención las quejas y demandas de las demás personas.
Eso le ayudaría mucho, señor Yanhui, sobre todo a no ser mentiroso. Resulta que usted dijo durante una charla en la UES que no se cortaría ningún árbol en El Espino, pero -según denuncia el movimiento “Todos Somos El Espino”– ya van decenas de árboles sacrificados.
*Periodista y activista ambiental.
Diario Co Latino 134 años comprometido con usted