Saúl Méndez
@DiarioCoLatino
El secretario general de la Unión Nacional para la Defensa de la Clase Trabajadora (UNT) e integrante del Colectivo de Sindicalistas en el Exilio, Erick Zelaya, advirtió que “la pasividad puede convertirse en complicidad” cuando están en juego derechos históricos de la clase trabajadora. Sus declaraciones se dieron en referencia al posicionamiento de sindicatos afines al Gobierno en torno al debate sobre la ampliación de la jornada laboral a 11 horas durante cuatro días a la semana.
“Si una burocracia sindical guarda silencio frente a retrocesos laborales o termina legitimando una reforma que amplíe la jornada ordinaria diaria sin reducir realmente el tiempo semanal de trabajo, esa pasividad puede convertirse objetivamente en complicidad con una política de flexibilización laboral contraria a los intereses de la clase trabajadora”, alertó el sindicalista de la UNT.
Para Zelaya, los espacios sindicales dentro del Consejo Superior del Trabajo no son propiedad de ningún dirigente. “No existen para administrar acuerdos entre cúpulas. Existen para representar y defender a los trabajadores”, indicó.
Además, exigió transparencia en el Consejo Superior del Trabajo.
“Como secretario general de la UNT, respaldo la exigencia de que se hagan públicas todas las propuestas, documentos, estudios y borradores que están siendo discutidos en el Consejo Superior del Trabajo. Considero necesario que conozcamos públicamente qué propone el Gobierno, qué propone el empresariado y qué están defendiendo quienes ocupan la representación sindical”, manifestó.
Por otra parte, afirmó que debe garantizarse la participación de organizaciones sindicales independientes que actualmente no están representadas en ese espacio.
“La discusión no puede quedar encerrada entre cuatro paredes. Hay que escuchar directamente a quienes trabajan en la maquila, industria farmacéutica, manufactura, alimentos, comercio, servicios, transporte, salud y demás sectores afectados”, señaló.
“También debemos estudiar seriamente los efectos sobre salud ocupacional, productividad, empleo, transporte y responsabilidades de cuidado, particularmente para las mujeres trabajadoras”, agregó.
La UNT manifestó que el tiempo también pertenece a la clase trabajadora.
“La jornada laboral no es simplemente un número. Estamos hablando de tiempo de vida. Cada hora adicional que una persona entrega al trabajo es una hora que deja de utilizar para descansar, convivir con sus hijos, acompañar a su familia, estudiar, organizarse, participar en su comunidad, practicar deporte, disfrutar de la cultura o simplemente vivir”, aseveró.
“Durante generaciones, el desarrollo tecnológico permitió producir cada vez más en menos tiempo. La pregunta política es quién se beneficia de ese progreso. Si una sociedad puede producir más riqueza por hora trabajada, considero justo que una parte de ese progreso sea devuelta a quienes producen esa riqueza en forma de mejores salarios, mejores condiciones laborales y menor tiempo de trabajo”, sostuvo.
En ese sentido, dijo que, desde su posición, respalda “plenamente la propuesta de abrir una discusión nacional sobre la reducción progresiva de la jornada laboral”.
“No debemos escoger entre desarrollo y derechos. Debemos luchar por un modelo de desarrollo en el que el progreso tecnológico y productivo esté al servicio de quienes trabajan. Si queremos ser de primer mundo, adoptemos también las buenas prácticas laborales del primer mundo. No a las 11 horas disfrazadas de modernización”, concluyó.
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