Saúl Méndez
Colaborador
El comentarista político César Fuentes cuestionó la versión oficial del Gabinete de Seguridad Ampliado sobre el asesinato del cabo de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES), Pablo Israel Cortés Recinos, quien murió en un supuesto tiroteo con presuntos traficantes la tarde del viernes 6 de febrero, en el caserío El Desconsuelo, cantón El Zapote Brujo, distrito de Metapán, Santa Ana Norte.
“¿Por qué el cabo estaba solo si formaba parte de una patrulla? ¿Cuántos disparos hubo? ¿Existió realmente un intercambio de disparos? ¿Reaccionó la patrulla? ¿Cuáles fueron las bajas del otro lado? ¿Cuál fue el resultado táctico? Es imposible que en una patrulla militar maten a un cabo y nadie reaccione. Si reaccionaron, ¿cuál fue el resultado? Y si no reaccionaron, ¿por qué? ¿El cabo comandaba una patrulla o estaba solo? Si la comandaba, ¿por qué no hubo una respuesta inmediata?”, cuestionó Fuentes durante una entrevista con Alex Carcelero en el programa «El Salvador, Patria Querida».
De acuerdo con la versión del Gabinete de Seguridad Ampliado, el militar realizaba tareas de custodia en un paso no habilitado entre El Salvador y Guatemala, en Metapán, cuando presuntos delincuentes intentaban ingresar mercadería ilegal al país y lo habrían agredido. Como resultado del ataque, el elemento de seguridad falleció.
El martes 10 de enero, el Gabinete informó que, tras el crimen, la Fuerza Armada logró ubicar en la zona a cinco presuntos integrantes de la estructura: cuatro hombres y una mujer, todos salvadoreños. No obstante, las autoridades no descartaron la posible participación de personas de nacionalidad guatemalteca y aseguraron que impulsarán las investigaciones correspondientes para llevar a los responsables ante la justicia.
“Según algunas versiones, en el lugar se escucharon disparos de arma de fuego. Al parecer, varios sujetos realizaron disparos desde el otro lado del río”, detalla un informe de la Policía Nacional Civil (PNC), que agrega que el cadáver presentaba “lesiones producidas por arma de fuego”.
“Primero se dijo que mataron al cabo desde el otro lado del río, es decir, desde territorio guatemalteco. Que le dispararon y que hasta ese momento no había detenidos”, señaló Fuentes.
“Y luego, 24 horas después, aparece una banda capturada y dicen que la ubicaron en el lugar de los hechos”, cuestionó.
“Si la banda disparó desde territorio guatemalteco, sería ingenuo pensar que horas después cruzaran hacia El Salvador como si nada. Cualquier delincuente sabe que, si la frontera está bajo tensión, no se cruza. Se internan más en territorio guatemalteco y alertan a otras estructuras para que no movilicen mercancía”, razonó.
“No tiene lógica que disparen desde Guatemala y luego regresen tranquilamente a El Salvador”, insistió.
“Y si, por desgracia, le dispararon en territorio salvadoreño y no desde territorio guatemalteco, eso cambia completamente la narrativa”, añadió.
Fuentes también cuestionó el uso del término “agresión ilegítima” por parte del ministro. “¿Existe una agresión legítima? No. Las únicas acciones consideradas legítimas son las tipificadas como legítima defensa”, sostuvo.
“¿Por qué actuar después de que le quitan la vida a un militar? Si ya los tenían identificados como contrabandistas, ¿por qué no los capturaron antes? ¿A qué intereses políticos o económicos responden estas bandas? ¿Por qué tiene que morir un militar para que se actúe? ¿Por qué no se actuó antes?”, planteó.
“Y la respuesta puede ser esta: no es lo mismo que maten a un civil que a un militar. El militar vende más. Genera más emoción. Y la emoción permite justificar más régimen de excepción, más cerco militar, más control”, advirtió.
“Mire, las dictaduras viven de las emociones”, agregó.
“Cuando desde el poder se comunica que le han quitado la vida a un militar, eso toca directamente las emociones colectivas. Y ese impacto emocional puede utilizarse para afianzar una narrativa de amenaza permanente. El mensaje es que el país sigue en peligro”, sostuvo.
Se dice que el régimen de excepción debe continuar porque están asesinando militares. Eso genera tráfico, contenido, comentarios. Toca emociones negativas, pero termina justificando que estas medidas deben mantenerse, agregó.
“Dicen: ‘Qué buen trabajo hace nuestro presidente’. No le dicen dictador”, criticó.
“Y si algo tiene Bukele, y siempre lo he reconocido, es la capacidad de manejar tanto las emociones positivas como las negativas de la población. Controla la narrativa. Y en El Salvador no existen medios que ejerzan un contrapeso efectivo para bajar los decibeles a este tipo de discurso”, señaló.
“En una dictadura, las emociones son fundamentales. Y Bukele es experto en administrarlas. Aquí algo no cuadra. Hay muchas inconsistencias en la versión oficial”, concluyó.
Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR), dirigida por Rodolfo Delgado, informó que Mario Ernesto Guevara Pineda, perfilado como cabecilla de la estructura y presunto enlace entre Guatemala y El Salvador; David José Salterio Polanco, alias “Chihuahua”, señalado como supuesto autor material del homicidio; Maybelin Michelle Martínez Flores; Aldo Abel Lara López, alias “Cuto”; y Justin Alexander Ramírez Maldonado, estos últimos identificados como colaboradores, serán acusados de homicidio agravado, delito que contempla penas de entre 55 y 60 años de prisión, contrabando (de 6 a 8 años) y agrupaciones ilícitas (de 20 a 30 años de cárcel). La institución indicó que el proceso penal continuará hasta obtener sentencias condenatorias contra los implicados.
La investigación continuará hasta despojar de todo su patrimonio a quienes resulten involucrados, queremos demostrar que el contrabando no es, bajo ninguna circunstancia, una actividad criminal rentable en el país, afirmó el fiscal general.
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