Luis Arnoldo Colato Hernández
Educador
En las últimas semanas hemos todos visto cómo desde el ilegal régimen que padecemos, se hace de todo para imponer una nueva narrativa.
Incluso, vemos al caudillo alejarse de aquel calificativo que él mismo fomentó en el imaginario público: “el dictador más cool del mundo…”.
Porque, ¿qué es una dictadura?
Una dictadura es un régimen que se impone por la fuerza de las armas a su población, quebrando la legalidad mientras asume el control total del estado para favorecerse y a sus representados.
Qué es el caso que padecemos.
Cuando el caudillo en medio de una rueda de prensa celebrada los días pasados, procura con gritos, imponer su relato de legitimidad a los periodistas presentes ese día en CAPRES, alegando que no es un dictador porque estos no tiene una pistola en la sien, porque podrán retirarse sin más, porque pueden hacer sus preguntas, en realidad grita sin admitir ningún cuestionamiento, porque intenta imponer el supuesto de que representa un gobierno legítimo, elegido sin presiones en elecciones justas por la población, lo que es falso, pues para asegurar un segundo mandato el régimen primero desmonta y rehace a su favor al estado para enriquecerse y a su círculo, valiéndose del fraude más escandaloso que viera nuestra región, donde la manipulación del conteo de votos se manejó descarnadamente a su favor, desconociendo la voluntad soberana, mientras quebró nuestra frágil democracia, erosionada permanentemente por las fuerzas oscurantistas de derecha, lo que le permitió hacerse con el poder, y es incontestable, confirmando que en realidad representa a un gobierno ilegal e ilegítimo, conservado en el poder por la fuerza de las armas del ejército, reconociendo abiertamente que el sistema de derecho internacional que vela por los DDHH “le estorba…”, así como que le tiene sin cuidado que lo califiquen de dictador, todo lo cual lo hemos escuchado y asistimos todos.
Y que decir de la persecución brutal que contra cualquiera que lo cuestione mantiene activamente, no solo privándolos de sus ingresos y activos financieros para quebrarlos materialmente, además procurando hundirlos dentro del tenebroso sistema carcelario que la dictadura generó, donde la tortura, violencia sexual y hasta los asesinatos son una realidad incontestable, y los casos que lo evidencian trascendieron nuestras fronteras, por lo que el alegato del caudillo dirigido a sustentar el supuesto de que representa un gobierno, sencillamente se cae por no resistir el más mínimo cuestionamiento.
Podemos preguntarnos, sin embargo, ¿Qué mueve al régimen a tratar de maquillar su imagen?
Los reveses que el inquilino de la casa blanca en Washington sufre en todos sus frentes, lo urgen a blanquear a sus delfines; el problema empero es que, entre esos aliados del mal llamado escudo de las Américas, no hace uno, y padecemos el peor ejemplo, que desmonto el estado de derecho para hacerse con el poder, mientras además reintrodujo la tortura y el asesinato político para silenciar a la oposición.
Solo niega estos hechos el cómplice y los beneficiarios de la dictadura.
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