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Los participantes recorrieron distintos puntos del país hasta llegar a Ciudad Barrios, lugar de nacimiento de San Óscar Arnulfo Romero. Foto Cortesía 

Peregrinación Camino de Monseñor Romero finaliza con llamado a la justicia y la paz

Saúl Méndez

Colaborador

La novena edición de la peregrinación Camino de Monseñor Romero concluyó este 2 de agosto con una misa presidida por monseñor William Iraheta, obispo de la Diócesis de Santiago de María, en Ciudad Barrios, San Miguel Oeste. La caminata busca mantener vivo el legado profético y martirial de San Óscar Arnulfo Romero mediante la oración, la reflexión y el compromiso con la justicia, la verdad y la fraternidad, valores que marcaron su ministerio pastoral.

Santos Belisario, integrante del equipo coordinador, explicó que esta es una de las peregrinaciones de fe más importantes de El Salvador y recordó que la caminata partió el 1 de agosto con destino a Ciudad Barrios, lugar de nacimiento de San Óscar Romero.

Como parte de la preparación espiritual, los organizadores realizaron dos horas santas con el propósito de preparar a los participantes y ofrecer el esfuerzo físico de la peregrinación, siguiendo el ejemplo de San Romero.

Los cuatro pilares de la novena peregrinación estuvieron inspirados en la encíclica Magnífica Humanidad del papa León XIV: la oración por los migrantes, el cuidado de la casa común, el respeto a la dignidad humana y la búsqueda de la justicia y la paz.

Belisario explicó que la oración por los migrantes tuvo como propósito pedir por leyes que garanticen la protección de los salvadoreños que emigran y el respeto a sus derechos.

Señaló que el eje dedicado a la dignidad humana busca recordar la defensa y promoción de los derechos fundamentales y el valor de cada persona, mientras que el de la justicia y la paz promueve la unidad, la reconciliación y la convivencia pacífica.

Durante todo el recorrido los peregrinos contaron con acompañamiento espiritual permanente, que incluyó el rezo del Santo Rosario y la administración del sacramento de la reconciliación por sacerdotes debidamente acreditados.

La peregrinación inició a las 5:00 de la mañana del 1 de agosto en la Cripta de la Catedral Metropolitana de San Salvador, donde se celebró una misa de envío presidida por el arzobispo de San Salvador, monseñor José Luis Escobar Alas.

Posteriormente, los participantes caminaron hasta Ilopango, donde abordaron autobuses con destino a Moncagua, en San Miguel. En el trayecto realizaron una parada en El Triunfo para almorzar y, desde Moncagua, continuaron la peregrinación a pie hacia Chapeltique. Antes de ingresar a ese distrito encendieron faroles como símbolo de rechazo a proyectos que, según los organizadores, amenazan los territorios, entre ellos la minería metálica, aprobada por la Asamblea Legislativa dominada por Nuevas Ideas en diciembre de 2024.

Los peregrinos pernoctaron en Chapeltique y el 2 de agosto reanudaron la caminata a las 7:00 de la mañana con destino a Ciudad Barrios, donde la jornada concluyó con una eucaristía celebrada a las 2:00 de la tarde y presidida por monseñor William Iraheta, obispo de Santiago de María.

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