Redacción Nacionales
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El tercer viernes de Cuaresma invita a la conversión del corazón, dominio del egoísmo y la apertura a la gracia de Dios. En las calles de Tonacatepeque, San Salvador Este, los feligreses de la Parroquia San Nicolás Obispo celebraron el Vía Crucis por las calles del distrito.
El sacerdote Francisco López señaló, durante la interpretación del evangelio que se debe acompañar el sufrimiento del prójimo, entenderlo y no causar más sufrimiento, sino alegrías.
En la explicación del evangelio señaló que en la debilidad es cuando más fuerza existe. «No hay mal que por bien no venga», comentó el padre en referencia al refrán, esto se traduce que en los sufrimientos también existe la bendición del Señor.
«De un mal, Dios saca grandes bendiciones. Bendiciones para el que sufre», enfatizó López. A la vez, el líder religioso sostuvo que no se trata de hacer sufrir al prójimo, sino de comprender la vida y su sufrimiento.

De hecho, este espacio como el Vía Cruscis y la Santa Misa que se desarrolla previamente, es para entender el sufrimiento de Jesús rumbo a su calvario, esto para la salvación de todas las personas. «Por ese mal que le hicieron a él (su crucifixión) somos salvados todos. A él lo mataron, le hicieron un gran mal, lo hicieron sufrir, lo golpearon, le hicieron de todo, pero fue la salvación de todos», dijo López.
El prelado Francisco López señaló que del sufrimiento se deben sacar las fortalezas. «Yo quería entender a San Pablo qué dice, -cuando soy débil, entonces soy más fuerte- cuando estamos sufriendo y pasando momentos difíciles somos más fuertes, pero ¿qué significa eso? si ustedes son hombres y mujeres de fe, cuando pasan momentos de debilidad, salud, problemas, la pérdida de un ser querido o cualquier sufrimiento, el que sufre, si se agarra de la mano de Jesús entonces él (Jesús) nos da la fortaleza, porque nosotros somos débiles».

Los feligreses realizaron el Vía Crucis para recordar la muerte y resurrección del señor y cómo se debe fortalecer el amor hacia él. Muchos creyentes asisten a este Vía Crucis para volver a conectar con Dios. Es un espacio, incluso familiar, para enseñarle a las nuevas generaciones la importancia de conocer la historia de Jesús.
Durante los viernes de Cuaresma, a través de la práctica devocional del Vía Crucis donde se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús, que consiste en seguir espiritualmente este mismo trayecto, deteniéndose ante 14 escenas o estaciones para meditar los sufrimientos del Hijo de Dios, y unirse interiormente con Él.
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