Marlon Chicas
El Tecleño Memorioso
Santa Tecla guarda con recelo el talento de hombres y mujeres que fulguraron con luz propia en el arte salvadoreño y fuera de nuestras fronteras patrias, como Muriel Elena Hasbún Janowski (+), fotógrafa y educadora tecleña.
Muriel Hasbún, nació el 3 de diciembre de 1961 en el Hospital San Rafael de esta ciudad, hija del reconocido odontólogo y fotógrafo aficionado Antonio Hasbún Zamora (+), y Janine Janowski (+), de nacionalidad francesa.
De acuerdo con reseñas de Orlando Morán Castillo, el padre de Muriel era aficionado a la fotografía, incluso, algunas de sus imágenes aparecen en libros y redes sociales, lo que motivó a su hija a incursionar en el mundo de la fotografía y el arte.
Como ya se ha señalado, Muriel Hasbún creció en un ambiente marcado por el arte, ya que su progenitora fue la fundadora de la Galería El Laberinto. Ese hecho causó en nuestra celebridad a sus 15 años, utilizar por vez primera una cámara Canon AE-1 con lo que registró con agudeza la identidad, hechos históricos y la migración, de acuerdo con escritos de La Galería 123.
En 1983 obtuvo una licenciatura Cum Laude en literatura francesa por su alto rendimiento académico en la Universidad de Georgetown; en 1989 una maestría en Bellas Artes en fotografía de la Universidad George Washington donde estudió con el fotógrafo Ray K. Metzker; además se desempeñó como instructora de la American University en Washington hasta 1996
Dedicó parte de su carrera a la documentación de hechos trascendentales con el fin de retratar la historia de El Salvador, como forma de reflexión y búsqueda de armonía en la sociedad salvadoreña, así como la comprensión y la paz, según declaraciones en vida a una revista universitaria.
Estudió una maestría en Bellas Artes en fotografía de la Universidad de George Washington, donde compartió experiencias con diversos profesionales de la imagen, entre estos Ray K. Metzker, quién la apoyó en la búsqueda de un lenguaje cercano a la metáfora y no a la descripción directa.
Muriel Elena Hasbún Janowski entregó su alma al Creador el 20 de mayo de 2026 en un campo santo ecológico de Maryland, Estados Unidos; a la que asistieron artistas, académicos, diplomáticos y salvadoreños residentes en Washington.
Sirva este pequeño reconocimiento a su misión y obra, que engrandece la historia con hilos de oro de esta ciudad que le vio nacer.
¡Loor a su memoria y legado!

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