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MODELO INQUISITORIA

JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO

La periodista salvadoreña Kenia Gómez, en su reportaje “La realidad del régimen de excepción: desde dentro del penal”, recoge el testimonio de Carlos, nombre ficticio, quien estuvo detenido en el penal “La Esperanza”, conocido como Mariona, quien revela algunas historias de sus compañeros de prisión1.

Declara que Amilcar, otro nombre ficticio, fue llevado al penal por tener un tatuaje de Mario Bros. De igual manera afirma que Josué, otro nombre ficticio, tenía sesenta días de estar detenido. Le pidió que denunciara que solo les dan dos tiempos de comida, por lo general, huevo. Además, que algunos custodios los agreden verbalmente y los golpean. Un custodio que guardó el anonimato, afirma Gómez, declaró que cada día, son trasladados a hospitales por su mal estado de salud, entre diez y doce reos provenientes del penal de Mariona e Izalco.

Recientemente, el político y empresario salvadoreño, Ernesto Muyshondt, quien guarda prisión en Mariona, expresó que cada día mueren tres reos en el penal de Mariona. En su reportaje Gómez considera que al interior de los centros penales hay reos enfermos, no les dan de comer, reciben maltratos físicos y verbales por parte de algunos custodios. A la vez indica que, en el penal de mujeres de Ilopango, los maltratos son más verbales que físicos.

Otto Flores, abogado salvadoreño, considera que el Estado tiene obligación y responsabilidad de proteger a los privados de libertad, pero en el régimen de excepción, esa protección no se está brindando. El régimen de excepción ha aumentado el hacinamiento a más de setenta mil privados de libertad. Y las condiciones ambientales, por este amontonamiento, son extremas y deplorables. El reportaje concluye que, muchos detenidos en el régimen de excepción son pandilleros, pero, muchos no lo son. El régimen de excepción ha cometido que, paguen justos por pecadores.

PSICOPATÍA EN ACTORES ESTATALES DE TERRORISMO

¿Cómo son las personas que participan en reprimir o eliminar a los enemigos del Estado? Muchos científicos sociales y criminólogos son reacios a estudiar el terrorismo de Estado, porque es el Estado el que define lo que es criminal. Algunos académicos argumentan que el estudio del terrorismo debería incluir a los actores estatales. El terrorismo involucra amenazas y violencia, para lograr objetivos políticos, sean o no llevados a cabo por el Estado. Por tanto, hay que reconocer que actores estatales y no estatales practican el terrorismo.

Un psicólogo canadiense, un psiquiatra argentino y dos psicólogas chilenas tuvieron acceso a más de cien miembros de las Fuerzas Armadas de Pinochet, condenados y encarcelados por crímenes de lesa humanidad. Para el editor canadiense Harrison Koehli, esta es la primera incursión en las dimensiones políticas de la psicopatía2.

Usando la lista de chequeo de psicopatía revisada (PCL-R) encontraron que los condenados puntuaron alto en las facetas interpersonales y afectivas de la psicopatía. Esta puntuación fue similar a la de la población carcelaria típica. Estos hombres son extremadamente grandiosos, manipuladores, insensibles, sin remordimientos, impulsivos, irresponsables y buscadores de sensaciones como otros delincuentes.  Los candidatos idóneos para reprimir y eliminar a enemigos del Estado son personas ambiciosas, insensibles y despiadadas. En la investigación encontraron que, a mayor rango militar mayor la puntuación en psicopatía.  La lista de chequeo de psicopatía revisada (PCL-R) es una escala de evaluación de veinte ítems3. Los ítems se puntúan a través de una entrevista estructurada y fuentes de información colateral. Una puntuación menor a nueve se interpreta como una psicopatía muy baja. Una puntuación entre nueve y dieciséis, como una psicopatía baja. Entre diecisiete y veinticuatro puntos, como una psicopatía moderada. El punto de corte es treinta. Un puntaje entre veinticinco y treinta y dos, como una psicopatía alta. Y una puntuación entre treinta y tres y cuarenta, como una psicopatía muy alta.

En resumen, la PCL-R comprende veinte ítems, mide cuatro facetas, dos factores y una puntuación total. El factor uno incluye las facetas interpersonal y afectiva. Y el factor dos, las facetas estilo de vida y antisocial. La faceta interpersonal consta de facilidad de palabra o encanto superficial, sentido desmesurado de auto valía, mentiroso patológico, estafador y manipulador. La faceta afectiva contiene ausencia de remordimientos o sentimientos de culpa, afecto superficial, insensibilidad afectiva o ausencia de empatía e incapacidad para aceptar la responsabilidad de sus propias acciones. La faceta estilo de vida engloba la necesidad de estimulación y tendencia al aburrimiento, estilo de vida parasitario, ausencia de metas realistas a largo plazo, impulsividad e irresponsabilidad. Y la faceta antisocial incorpora el pobre control de la conducta, problemas de conducta en la infancia, delincuencia juvenil, revocación de la libertad condicional y versatilidad criminal.

En el estudio de validación de la psicopatía, entre oficiales del ejército y la policía, condenados por terrorismo de Estado, participaron el psicólogo canadiense Robert Hare, el psiquiatra argentino Jorge Folino y las psicólogas chilenas Elizabeth León Mayer y Joanna Rocuant Salinas4. El propósito del estudio era saber el papel de la psicopatía en las proclividades y acciones terroristas. El número de recluidos en el centro penitenciario fue de ciento veinte. Se entrevistaron a ciento un detenidos. Los hombres variaban entre los cincuenta y los noventa años de edad, con una media de setenta y un años. La mayoría casados y miembros de las fuerzas armadas de Pinochet. En cuyo régimen el ejército, la policía y los servicios de seguridad, instauraron un reino del terror contra segmentos de la población chilena.

Hubo dos muestras para comparar los resultados: la muestra delincuencial fue de dos cientos treinta reclusos y la muestra de la comunidad, de cincuenta psicólogos. Se aplicaron dos instrumentos: la lista de chequeo de psicopatía revisada (PCL-R) y el auto informe de psicopatía abreviado (SRP-SF). Los puntajes de los detenidos por crímenes de lesa humanidad y los delincuentes generales, fueron prácticamente los mismos. Los detenidos por crímenes de lesa humanidad puntuaron alto en las facetas interpersonales y afectivas. Y puntuaron bajo en las facetas estilo de vida y antisocial. Los rangos superiores obtuvieron los puntajes más altos. La característica común de todos ellos fue, la falta de remordimiento y la falta de responsabilidad moral por sus acciones.

HERRAMIENTA PARA REFORMULAR RELACIONES SOCIALES

El sociólogo argentino Daniel Feierstein escribe el epílogo del libro “Crímenes de masa” del abogado penalista argentino, Eugenio Raúl Zaffaroni. En “Los crímenes de masa: ¿fin o herramienta?” sostiene que, en la antigüedad, los crímenes de masa eran una liberación de la agresión contenida frente al enemigo derrotado5. En cambio, los crímenes de masa modernos, son herramientas de difusión de un terror colectivizado. Estos se proponen destruir la sociedad en la que se implementa. El objetivo de los crímenes de masa no radica en los sujetos que se reprimen o eliminan, sino, en el efecto del proceso represivo en toda la sociedad. Los crímenes de masa tienen dos etapas: la destrucción del patrón nacional del grupo oprimido y la imposición del patrón nacional del opresor. Se pretende reformular las relaciones sociales por medio del modelo inquisitorial: interrogación-confesión-delación. Para escapar del estigma, el sospechoso debe sacar la marca de si poniéndolo en otro. Por tanto, denunciará a su vecino, a su compañero de trabajo y a sus familiares. El otro es mi enemigo y el único aliado posible es el poder punitivo.

Una sociedad aterrorizada, se encontrará paralizada para cuestionar el orden existente. Pues la supervivencia cotidiana, ante un poder absoluto, ocupa toda su energía. Los crímenes de masa modernos son herramientas para expandir el terror y transformar identidades. Tal vez este sea el fin del régimen de excepción.

(Endnotes)

1. Gómez, Kenia. La realidad del régimen de excepción: desde adentro del penal. En: https://ysuca.org.sv/2022/06/la-realidad-del-regimen-de-excepción-desde-adentro-del-penal/

2. Koehli, Harrison. Psicopatía y crímenes contra la humanidad. En: es.sott.net/article/82757-Psicopatia-y-crimenes-contra-la-humanidad

3. PCL-R. Escala de Evaluación de Psicopatía de Hare Revisada. En: www.teaediciones.com

4. Hare, Robert D.; León Mayer, Elizabeth; Rocuant Salinas, Joanna y Folino, Jorge. Psicopatía y crímenes de lesa humanidad: un examen conceptual y empírico de los violadores de derechos humanos. En: https://www.researchgate.net/publication/359496280_Psychopathy_and_crimes_against_humanity_A_conceptual_and_empirical_of_human_right_violators/link/6241b806895bf3c54d4b2/download

 

5. Feierstein, Daniel. Los crímenes de masa: ¿fin o herramienta”. En: https://www.academia.edu/1849399/los_crimenes_de_masa_fin_o_herramienta

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