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El proyecto minero Cerro Blanco va a afectar el río Lempa, el cual es la columna vertebral para el abastecimiento de una gran parte del área metropolitana de San Salvador, por lo que organizaciones como CRIPDES piden que se inicie un tratado de aguas transfronterizas para prohibir la minería metálica. Foto Diario Co Latino/Archivo.

Minería transfronteriza amenaza a más de medio millón de personas

Gloria Silvia Orellana
@GloriaCoLatino

La “Pita Floja” es una fuente que forma parte del acuífero transfronterizo Ostúa (Guatemala)-Metapán (El Salvador), situado a solo siete kilómetros del proyecto minero Cerro Blanco de propiedad canadiense (Blue Stone Resources), que debido al bombeo por la actividad minera han dejado a alrededor de veinte comunidades con acceso al vital líquido a dos veces por semana, explicó Cidia Cortez, biológa e investigadora ambiental.

El estudio sobre la mina transfronteriza Cerro Blanco, en el municipio de Asunción Mita, Jutiapa, se realizó en coordinación con la Mesa Nacional Frente a la Minería Metálica, que llamó la atención de las organizaciones ambientalistas salvadoreñas -desde el año 2007- por su magnitud como mina subterránea y situarse sobre un manto acuífero subterráneo “Cuenca Ostúa-Metapán”.

Para la investigadora ambiental, este nuevo estudio abre los primeros indicios del impacto que tiene sobre el acuífero subterráneo la mina Cerro Blanco, señalando la importancia del río Ostúa, afluente directo del lago de Güija en el país, y por tanto al río Lempa.

“Pita Floja es un complejo de fuentes superficiales que son utilizadas por más de veinte comunidades en el área de El Salvador, que pueden llegar a cinco mil usuarios; esa fuente ya está en franca disminución, puede deberse al cambio climático, pero también vinculada a la extracción masiva de aguas termales que desde hace 10 o 12 años está generando a la mina Cerro Blanco, y ahora el agua es muy escasa y las comunidades ya entraron en conflicto y discuten por el agua”, acotó.

Otro aspecto espinoso de la mina Cerro Blanco es que las aguas termales poseen concentraciones de arsénico, por encima de los estándares internacionales permitidos para la salud, además de otros componentes como Boro, Flúor y posiblemente Litio, que ha sido comprobado por estudios de laboratorio anteriores. Y desde doce años atrás, la empresa minera está bombeando agua termal a las quebradas que conectan al río Ostúa.

Nidia Cortez, bióloga e investigadora ambiental. Foto Diario Co Latino/Silvia Quinteros.

“En menos de dos meses ya no habrá agua en esa zona y la gente está preocupada, algunos se han acercado a las autoridades municipales de Metapán para que resuelvan la escasez, pero no han podido satisfacer esa demanda; además no pueden utilizar las aguas del río Ostúa, por su contenido con arsénico. Desde hace algunos años, estudios del Ministerio del Medio Ambiente y organizaciones como la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) han demostrado niveles altos de toxicidad tanto para la vida del río, como la vida de las familias. Y la gente tiene conocimiento de los niveles de contaminación porque la alcaldía ha perforado pozos, si puede subsanar la situación y se han dado cuenta que tampoco esa agua es para consumo humano y la crisis estaría en los próximos tres meses que podrían quedarse sin agua”, argumentó. Cortez agregó a su ponencia las cifras oficiales del hospital nacional de Metapán, Santa Ana, y las partidas de defunción de la alcaldía municipal, que revelan en los últimos años que entre las principales causas de muerte entre sus habitantes son enfermedades como insuficiencia renal, diabetes II, enfermedades respiratorias, y otras condiciones médicas relacionadas con la presencia de arsénico en el agua. Esta situación se agravaría si entra en funcionamiento la mina Cerro Blanco.

“Se habla que la mina Cerro Blanco estaría sacando cuatro mil galones de aguas termales por minuto, para esto construirán veinticuatro pozos de bombeo para sacarla, tomarán roca subterránea que tiene oro y serán 1,250 toneladas por día; o sea, 456,000 toneladas al año y para despegar el oro ocuparán cianuro. Y todo ese desecho de rocas se reinyectará en los espacios que dejaría la extracción, lo que vendría a generar una gran contaminación que llegaría a los mantos acuíferos”, explicó.

Mientras, Saúl Baños, de FESPAD afirmó que el tema de agua y minería mantiene activa a la Mesa Nacional contra la Minería Metálica, y que este tipo de estudios e investigaciones se convierten en fortalezas estratégicas, sin importar que el país cuente con una Ley de Prohibición de Minería Metálica, porque las aguas transfronterizas y proyectos mineros son un desafío constante para las organizaciones sociales.

“Hemos hecho estudios recientes, como el efectuado por la doctora Dina López, con el tema de cierre y Remediación de Minas Abandonadas en El Salvador y el estudio de la bióloga Cidia Cortez, que trata de la minería transfronteriza y cómo el país es agua-dependiente; se trata de hacer un trabajo regional y regular la minería. Otro trabajo es sensibilizar a la población a defender su territorio y medio ambiente, conocer la Ley de Prohibición de Minería y apropiarse de ella y exigirla, porque sabemos que hay interés de inversionistas y sus prácticas de extracción no solo de metales, sino de los bienes naturales. Y tenemos el enfoque sobre la protección de la persona defensora de derechos humanos, ya que en el país ha habido prácticas de criminalizar; tenemos casos y todos los conocemos, queremos hacer un esfuerzo regional”, acotó Baños.

“Para nosotros es importante la preservación del río Lempa”, señaló Rodolfo Calles, de CRIPDES, en la Mesa de la Minería, al señalar que este cuerpo de agua permite el abastecimiento de una parte importante de la población salvadoreña que reside en el área metropolitana de San Salvador.

“El río Lempa es la columna vertebral; entonces, decirle a Guatemala y Honduras que la mina Cerro Blanco va a afectar al río Lempa es precisamente decir que debemos unirnos para trabajar en este tema, que puede iniciar con un tratado de aguas transfronterizas o que en las cuencas del río Lempa se prohíba la minería metálica y dar a conocer este estudio en las comunidades, porque ellos serían quienes saldrán afectadas directamente y podrían defender sus luchas con este conocimiento”, puntualizó.

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Un Comentario

  1. En estos temas no cabe ninguna simpatía política. Debemos exigirle a los administradores del Estado, sean quienes sean, que protejan el agua y que negocien con el triángulo norte para que hagan lo mismo.

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